Revista La Mano, N° 13, Abril de 2005

ANTICIPO DEL LIBRO
"INDIO SOLARI, EL HOMBRE ILUSTRADO"


CAPÍTULO 7: EL ROCKER
(O de cómo atrapó un beso bienhechor con ojos al rojo vivo)

Rocambole se dedica a su trabajo. El Indio se muere por hacer una tapa pero no se mete. Rocambole tiene todo "el aparato": tiene la práctica, tiene la experiencia, tiene todo ese infinito talento. El mundo del diseño es problemático y enorme; mejor no. A seguir escribiendo.

"¡Me pongo el monóculo!", amenaza el Indio. "¡Me pongo el monóculo!".

GUSTAVO GAUVRY: Uno lo veía así, todo pelado, con esa expresión, esa imagen que tiene, que parece escapado de un cómic, ¡y uno se lo imaginaba con el monóculo realmente! Una especie de general o coronel loco del siglo pasado, de algún ejército de Europa del Este. Era muy gracioso. Entonces el está ahí con su monóculo, con cara de pocos amigos, nada le gusta, es muy exigente. Está bueno, también, ser así. Yo terminé estando diez años con ellosy sentí todo el tiempo eso: un alto nivel de exigencia.

Finalmente, después de cuatro larguísimas cuatro semanas, Bang Bang está liquidado. Pero....
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Mirá Gustavo, no me gusta como quedó, quiero mezclarlo de nuevo.
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Indio, disculpame, a mí sí me gusta, no sé como mezclarlo de nuevo... No lo quiero mezclar de nuevo. Me parece que esto está bien... Lo que te propongo, si no estás conforme, es que te busques otro técnico y que lo mezcle otro técnico.

Para qué se habrá empacado, el Indio, para qué. Este nuevo profesional, Mariano López, no deja que nadie entre en el estudio mientras trabaja. Labura solo. Quince días, sólo con su alma, mezcla todo el disco otra vez. El Indio está furioso. ¡Cómo no lo va a dejar entrar! ¡Cómo no lo va a dejar entrar a él! ¡Tiene que controlar si todo está bien!

Dos meses después, Gauvry recibe un llamado de Poli:
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Mirá Gustavo, queremos editar el disco a través de Del Cielito Records...
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Cómo no.
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Ahhh, y poné aquella mezcla tuya, la primera. Esa es la mezcla que va a quedar.

Cada vez los sigue más gente. Pronto comenzarán a ser demasiados. Tres, cuatro, cinco mil personas. Skaylab, Halley, Airport, Satisfaction... cualquier lugar queda chico.

ROSSO: El Indio siempre se quejaba de que sonaban mal. Un quejoso. Y siempre se quejaba de que le dolía ésto, que le dolía lo otro... Por ejemplo, cuando decían: "Vamos a parar ahora quince minutos y después seguimos", y la gente decía: ¡¡No!!, él les contestaba: "¿Y qué quieren, loco? Tenemos que descansar un rato". Siempre era ese mismo diálogo con el público. ¿Viste cuando Spinetta se pelea, por ejemplo, cuando le dicen: "No te mueras nunca!" y les contesta: "Me gustaría, pero uno es humano", y se engancha?. La discusión del Indio era siempre por un problema de descanso. En realidad, era como una gumnasia, como un guiño con el público; ya todos sabían. Los Redonditos instituyeron el intervalo. El intervalo en el rock nacional no existe, es un invento de los Redondos. ¿Quién para quince minutos? El Señor de los Anillos para quince minutos, las películas largas... Los Redondos siempre pararon en el medio, desde siempre. hasta cuando tocaron en River pararpm quince minutos...

GAUVRY: La gente pensaba: "Uhhh, se deben estar matando!". Esa fantasía de que el grupo está en el camarín fumando el porro más grande... Pero en realidad, el camarín era una especie de enfermería, donde no volaba una mosca y donde el Indio y los demás estaban totalmente apabullados por el calor y el sofocón. En una época, hasta había un tubo de oxígeno, ahí, para que pudieran tomar un poco de aire. Mal podrían fumarse un porro, yo creo que en esas condiciones se fuman un porro y se mueren. Porque tampoco eran pibes, tenían sus años ya... Eso era muy gracioso.: yo sabía cuál era la realidad del camarín. Lo mismo antes del show: ellos iban a la prueba de sonido y después se quedaban ahí, esperando cuatro o cinco horas, adentro del camarín, sin hacer nada. Más que un grupo de rockeros reventados, como los imaginaba la gente, parecían un equipo de fútbol...