|
REVISTA
PARTE DE GUERRA ESPECIAL DE MUNDO REDONDO Año III. Número
10. 15 de Mayo/15 de Julio de 2000. Directores: Oscar Cuervo
y Hector Fenoglio.
Ciertos
fuegos no se prenden frotando dos palitos... Y no se apagan con
sólo soplar.
Intro
- Carta Abierta al Indio Solari 1991
- El Rock se secó
- Violencia es mentir
- Opina MUNDO REDONDO
EL
ROCK SE SECO
Entrevista a Enrique Symms desde Chile.Por Hector Fenoglio y Oscar
Cuervo.
Enrique
Symms es un escritor y periodista argentino creador de la mítica
Cerdos y Peces, la revista que en los años 80 removió
el avispero en el panorama cultural porteño. Cerdos &
Peces es algo así como la madre atorranta de Parte de guerra:
nuestro proyecto nació en su propio seno. Enrique fue también
integrante durante los tempranos 80 de la troupe de Patricio Rey
y sus Redonditos de Ricota, desde cuyo escenario lanzaba sus monólogos
incendiarios. Después los caminos se separaron y hoy Symms
es un duro crítico de la banda platense. Desde hace 2 años
y vive en Chile donde publica una revista quincenal The Clinic.
Los recitales que Los Redondos dieron
en River fueron tratados por la prensa como uno de los acontecimientos
del año. Pero si es por la cantidad de gente, también
Rodrigo lleva mucha gente. ¿Vos pensás que fue un
acontecimiento? Mirá, yo estoy
lejos... pero de cualquier manera me imagino que al volver a la
Capital Federal, donde hace tanto tiempo que no se presentaban,
acá está la diferencia con otros recitales. Por otro
lado, es el tipo de público que junta esta banda, porque
ni siquiera una banda heavy metal o punk puede juntar un público
tan riesgoso en cuanto a conductas de enfrentamiento al orden. Yo
creo que lo que viene sucediendo con la historia de Los Redondos
es que la banda concita a una guerra, y esos heridos de guerra y
esos detenidos son responsabilidad del evento que vos generás
como artista o como activista social. Si el general de la banda
la única frase que tiene para decir es "que cada uno
cuide su culo", frase predilecta del Indio, me parece lamentable.
Yo creo que ellos siguen haciendo recitales masivos solamente por
una ambición económica. Y por el narcicismo, que es
particular de cierta clase de músicos. Pero si se midiera
por lo que ellos generan, tendrían que haber abandonado el
campo de acción hace mucho tiempo. Yo me acuerdo que en una
época discutíamos con el Indio, y yo le planteaba
por qué no decir por el micrófono, por ejemplo, "asalten
el correo". Yo creo que al no darle una dirección a
la violencia de la gente, la violencia estalla entre la propia gente.
Hay dos tipos de violencia, una entre ellos y otra la del enfrentamiento
con la policía. Esta última yo creo que también
ha sido siempre responsabilidad de la banda, desde la muerte de
Bulacio, cuando es muerto un invitado a la fiesta que vos convocás.
Claro, porque la gente va
buscando una reivindicación o dicho directamente "hagamos
mierda todo". Pero después, desde el escenario, es "muchachos,
cálmense, no hagan quilombo". Es ambivalente. El músico brasileño
Egberto Gismonti descubrió, cuando él tocaba en la
selva, que los indios aplaudían de espaldas, porque ellos
decían que cuando un chamán está haciendo algo
importante hay que dejarlo en paz, y aplaudían en dirección
a la selva para espantar a los espíritus malos. Cuando en
los megaeventos este aplauso mágico se da vuelta y apunta
directamente al artista, el chamán desaparece y se convierte
en un ególatra. Yo creo que los escenarios son el peor acontecimiento
de la iglesia católica, el llamado a los monos a reproducir
como un padre nuestro, como un te deum, pero sin consecuencias vitales
para las vidas de esas personas. Porque no les cambian para nada
la vida, es simplemente para que el poder sacerdotal aumente y las
condiciones del confort económicas de los miserables que
suben al escenario se vean favorecidas aún más. Es
decir, ellos viven en condiciones de millonarios mientras el público
que está ahí abajo sigue sometido a las condiciones
nefastas del sistema económico imperialista.
Vos en la Carta abierta al
Indio en el 91, diferenciabas lo que es una fiesta de lo que es
un recital. ¡En una fiesta
no hay guardia de seguridad, hombre! Yo me acuerdo que entrevisté
a Boogie el aceitoso, que era uno de los más pesados de la
guardia de seguridad, un tipo maravilloso que decía que lo
principal de un recital no es si la banda toca bien, ni si el sonido
está bien; lo principal es que la guardia de seguridad funcione.
Y es así, en todos los eventos modernos lo principal son
las medidas de seguridad y estas medidas espantan a la fiesta como
el pis del zorrino. ¿Qué tiene que ver la fiesta con
la seguridad? La fiesta es justamente para que las almas entren
en estado de éxtasis. Pero así es imposible que suceda.
En la actitud que el Indio muestra en
los medios de comunicación últimamente se repite una
cosa quejosa. Por un lado convocan a River ya con cierto disgusto
por el tema de la seguridad. Y después cuando se produce
el recital y pasa lo mismo de siempre, los actos de violencia, entonces
él se muestra enojado y está amenazando con no volver
a tocar. Es la voz de un tipo que se está quejando permanentemente,
un llanto. Pero ¿qué dice esto acerca de su posición
como artista? ¿Cómo se puede parar arriba de un escenario
para quejarse? Yo creo que siempre
fue así. Me acuerdo de la infancia del grupo, cuando tenían
cinco o seis principios que eran los que no se podían romper
de ninguna manera: nunca tocar en Obras, nunca aceptar entrevistas
de los medios, no posar para las fotos, nunca salir en televisión.
Se fueron quebrando. Creo que sólo falta que toquen para
la televisión, la última ley. Yo creo que esto mismo
se les ha venido encima a ellos. El Indio siempre fue la voz rebelde
del grupo, supuestamente, como el policía bueno y el malo;
así como la negra Poli era la encargada de llevar los aspectos
negros de la banda, los aspectos oscuros. Pero en realidad, en las
decisiones internas son tres personas que se reúnen siempre,
un triunvirato: El Indio, Skay y Poli, y entre los tres deciden.
Nada que se haga en la banda no cuenta con el voto de los tres.
O sea que el Indio jamás se opuso, sólo en una discusión
interna puedo haber emitido alguna opinión en contra pero
finalmente lo aceptó.
Pero ¿qué significa esa
queja? ¿de qué se queja? ¿del público? Probablemente sienta
culpa, como vos dijiste. Se debe sentir realmente culpable. Además
a veces se ha quejado hasta del público, como si la gente
tuviera alguna responsabilidad en esa excitación colectiva
que genera la propia banda. La última transgresión
que han hecho es la de ir con Grinbank y es una huevada completa.
Entonces ¿por qué no lo hicieron antes? ¿por
qué no empezaron así? Se pasaron toda la vida tratando
de ser una banda independiente y controlar todas las responsabilidades,
desde la seguridad, el sonido, la luz, la propia publicidad, y finalmente
en los últimos capítulos parece que se transgrediera
todo. Yo creo que solamente está la justificación
del dinero, vuelvo a decirte, y de la ambición yoica.
Pareciera que de ahora en más se
va a repetir eternamente la misma cosa. Hacer en vez de dos Rivers,
tres Rivers, cinco Rivers. No, ahora lo que quedaría
por hacer en algún lugar del interior es un Woodstock gratuito.
Pero eso no lo van a hacer.
Sería una fiesta enorme. Una fiesta enorme,
para la que ya no dan las condiciones, porque los tiempos han cambiado.
Porque además de ellos, yo creo que han cambiado los tiempos
y un Woodstock ya es peligroso en cualquier parte del mundo. Estamos
en una época en que así como las drogas llegaron a
las bases de la pirámide social, también llegaron
las rebeldías mínimas: en un evento grande va a haber
mil o dos mil tipos que van a ir a robar zapatillas, y con suma
razón, además.
Lo que pasa es que se juntan 5000 pendejos,
con una forma de vida, con una violencia... todo el mundo está
harto, está cansado y quiere romper, no se sabe qué.
Y cualquier chispita prende toda la pradera. Yo creo que es un
camino que ya se secó, el rock ya se secó. Yo tengo
la idea de que las cosas no duran casi nada. Hay que pensar que
el anarquismo nos parece que existió siempre y apenas tiene
un siglo de existencia. Yo creo que el rock es un proceso que como
rito social, como posibilidad, como evento generador de ciertas
culturas alternativas y como ámbito de cierto clima para
que se produzca el éxtasis, ya ha terminado su camino. Todas
las bandas de rock and roll argentinas están en manos de
productores que están tratando de dirigir esa música,
como los curadores en el arte. Esa figura nefasta del curador también
existe ya en el rock, y es el productor, las compañías
discográficas. El rock ya no queda en Buenos Aires, queda
en Miami. La dependencia con la tecnología cada vez es mayor.
Y por lo tanto estamos hablando de otra cosa, estamos hablando del
mundo del espectáculo. Ahí está la diferencia
con el Puma Rodríguez. Los Redondos concitan a la gente desde
un lugar todavía violento y, quizás todavía,
ambiciosamente en el lugar de los sueños, pero que no da
más que esa miserable violencia intraespecífica que
yo insisto que es la peor manifestación que puede generar
un evento. Si fueran todos contra la policía, aún
cuando desde el punto de vista social sería criticable, uno
podría decir que es interesante. Pero no es así.
Por otro lado, más allá
de la violencia, la actitud del público de Los Redondos se
vuelve cada vez más una adhesión incondicional, que
se acerca casi a un partido político fascista, con una idealización
absoluta del líder. ¿Esto no estará fomentado
por la misma actitud artística de la banda? Eso es un maleficio
que se rompe con otra actitud artística, no con un mejor
dispositivo de seguridad. Evidentemente es un
maleficio, como vos decís y que ha sido generado por ese
pacto avernoso que fue hecho dentro de la propia banda, con conciencia
y también sin conciencia en las partes más oscuras.
Creo que ellos no han sido personas muy generosas, ni muy representativas
del espíritu heroico y generoso, insisto en esa palabra.
Si ellos hubieran tenido una actitud más humilde y más
heroica, quizás ese maleficio no hubiera alcanzado a la gente.
Pero yo creo que se transmite a la gente esa misma violencia interna
que ellos tienen, por la cual fueron podando todo lo que eran los
redonditos de ricota en un primer momento. Fueron expulsando a la
gente, con un gran dolor, entre los que yo me encontré en
un momento determinado, sin importar las consecuencias. Yo creo
que era todo un plan medio inconsciente, medio insensato para apoderarse
de ese ritual tan ambicionado por todos que es el rock and roll.
Y que en Argentina, además posee otra figura emblemática,
que es Charly, que también es un narcisista deplorable, más
allá del talento que tiene. Ambos ejemplos serían
lo que produce la Argentina, lo que produce el porteño, por
lo menos.
Enrique ¿vos cómo
te alejaste de la banda? Fueron distintos avatares.
Dejé de actuar en un monólogo por invitación
de ellos. Pero en una época se decía que Los Redondos
éramos todos. Eso fue un gran engaño. En realidad
Los Redondos siempre fueron Poli, Skay y el Indio. Pero en un momento
determinado yo formaba parte de ese enclave tanto como los demás.
Así que primero fue eso y después fue también
que, a medida que esa distancia se fue produciendo, yo empecé
a criticar a la banda, en una carta que publiqué a raíz
de un recital en La Plata, donde la policía tiró gases;
y después, cuando yo estaba ya afuera de la banda, los critiqué
por el caso Bulacio.
Volviendo al asunto del rock,
es cierto que da la impresión que dejó de ser hace
ya unos cuantos años lo que fue en el inicio, y que se transformó
en parte del negocio del espectáculo, del narcisismo, de
la vanidad. Sin embargo no sé si concuerdo con vos en que
se apagó, que ya no tiene más nada. De alguna forma
sigue siendo uno de los pocos ámbitos donde es posible pensar,
vivir de una manera diferente. No, yo sé que
es así. Yo digo que se secó como camino de expresión.
Yo sé que ahora la naturaleza partirá nuevos caminos.
Pero evidentemente todavía alli anida una poética
y una forma revulsiva, tal cual la tuvo en sus orígenes.
Pero yo insisto en una frase que dije muchas veces: Eric Clapton
una vez dijo que por culpa de Bob Dylan y de John Lennon la gente
cree que los cantantes de rock somos héroes; no es así,
somos cantantes, nos gusta ponernos buena ropa, y cogernos buenas
conchas. Y esa es la única verdad que hay acerca de los músicos
de rock. No son Antonin Artaud ni son Federico Nietzsche, con algunas
excepciones. Argentina generalmente careció de ejemplos.
Me refiero a tipos como Jim Morrison, con ideología, con
toda una tecnología de pensamiento atrás. El famoso
personaje, el poeta del rock and roll, siempre terminó abdicando.
Observemos las nuevas bandas, inclusive amigos míos, se divierten,
seguirán divirtiéndose, los Bersuit, los Caballeros,
Los Piojos.Pero lo que están haciendo es repetir ritos masivos,
componer canciones cada vez más entretenidas y de acuerdo
a los tiempos, sin irrumpir. Hay que pensar que es como Picasso,
mientras no dibujen nuevas formas de ver el mundo y las canciones
lo confirmen... no es esa la tarea de un chamán. El chamán
abre agujeros en la oscuridad. Yo no creo que haya en este momento
letras poéticas en el rock latinoamericano que estén
provocando agujeros en el sentido, en la normalidad vigente, que
es esa enfermedad de la normalidad.
|
|