REDONDOS EN EL CHATEAU CARRERAS - CÓRDOBA
4 DE AGOSTO DE 2001

UN ESPEJISMO QUE NUNCA PASARÁ | EL SHOW  | INCIDENTES | IMÁGENES | VARIOS | ECOS

 

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LA VOZ DEL INTERIOR
DOMINGO 05
Fiesta ricotera, sin violencia y con récord.

La fiesta de Los Redondos superó las presunciones de violencia y más de 40 mil personas disfrutaron anoche en el Estadio Córdoba de un gran show del grupo más popular de la música argentina. El recital batió el récord de asistencia a un espectáculo con entrada paga en esta Capital. La marca la tenía Luis Miguel, con poco más de la mitad del público de anoche. El espectáculo se convirtió en el evento pago más convocante en la historia de los espectáculos en Córdoba, duplicando la cantidad de gente que congregó Luis Miguel, o la que llevó con localidades prácticamente gratuitas el grupo folklórico Los Nocheros. Incluso más que todos los fanáticos cuarteteros del fin de semana. Y prácticamente sin promoción.

Los Redondos batieron un récord absoluto contra otras propuestas rockeras, de folklore o el siempre convocante género romántico latino, que con sus distintos referentes mantenían a Córdoba como escenario permanente. 

El grupo del “Indio” Solari mostró lo mejor de su repertorio, y en especial de Momo Sampler, su último trabajo.
Un enorme operativo de seguridad, montado desde temprano, acompañó la llegada de miles de ricoteros a la ciudad de Córdoba. Durante esas tareas de prevención, la Policía detuvo a 115 personas por diversos delitos menores.

En un hecho aislado, un hombre de 31 años murió al caer desde la tribuna a un playón de estacionamiento.


LA VOZ DEL INTERIOR
DOMINGO 05
Pasión de sobra.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota ofrecieron anoche un contundente show en el Estadio Córdoba, en el que prevaleció el clima festivo armado por una audiencia que trepó a las 42 mil personas, y el poder de conmoción de esta banda comandada por el cantante Carlos “Indio” Solari. Solari, más el guitarrista Eduardo “Skay” Beilinson y el resto del grupo, subieron a escena con 15 minutos de demora y, al parecer, ignoraban que en uno de los accesos un fan había muerto al caerse de una valla.

El grupo arrancó con el rock entrador Unos pocos peligros sensatos, que pertenece a su primer disco, Gulp. Esa pieza, más la siguiente (El pibe de los astilleros), excitaron a la multitud y, en algún punto, la dejaron a “punto caramelo” para entrar a desarrollar la presentación de Momo sampler, la oscura obra que sirvió de excusa para esta primera presentación de Redondos en territorio nacional.

Con sonido nítido y a altísimo volumen, se sucedieron los sombríos Morta punto com, El templo de Momo, Pensando como una acelga y Una piba con la remera de Greenpeace, mientras dos pantallas a ambos costados de la escena proyectaron mórbidos dibujos del artista Rocambole.

Este show fue anunciado como “internacional”. Pero su densidad y estructura, le dieron una singularidad que no encuentra parangón con ninguna otra manifestación del rock global. Los Redondos interrumpieron el concierto cada ciclos irregulares. Como siempre, no les importó que la atención se desviara y llevaron al éxtasis al público sólo cuando tocaron.
Una tensa canción como Sheriff no podría ser celebrada en ningún concierto de música pop. Sólo adquiere sentido en una estética donde lo que importa, insistimos, es el poder de conmoción. Y si hay 200 mil watts al servicio de ese concepto, lo exhibido sacude. Anoche pasó algo de eso.

Varios sociólogos quieren explicar el fenómeno y se quedan a mitad de camino. Los pibes, por su parte, intentan una fundamentación cantando “es un sentimiento...”.


LA NACIÓN
DOMINGO 05
Muerte e incidentes en un recital

Un espectador fallecido al caer desde una tribuna, dos heridos y 115 detenidos fueron el saldo de los disturbios ocurridos ayer, durante la presentación del grupo de rock Los Redondos de Ricota en el Estadio Córdoba.

LUNES 06
Patricio Rey presentó Momo Sampler en Córdoba

La historia de la alumna y el maestro no disminuyó la ansiedad de los fans ricoteros que se instalaron hace una semana en predios y campings cercanos a la cancha, pero distrajo un poco la atención que muchos cordobeses tenían puesta en los fantasmas que habitualmente rondan cada localidad donde el grupo se presenta: el aluvión de fanáticos, el miedo, los disturbios, la represión.

Esta vez hubo que lamentar la muerte, por accidente, de un joven de 31 años, producto de su caída desde una tribuna, no de la violencia. Este fue el dato más amargo que el destino quiso colar en un gran encuentro musical, tan deseado por el público como por los músicos. Porque, sin duda, Skay Beilinson, el Indio Solari y el resto de los integrantes comparten el mismo sentimiento de su gente.

Es curioso pensar que el grupo que representa el paradigma del rock independiente a gran escala sólo tenga la libertad de actuar un par de veces por año y que, cada vez que lo hace, haya una ciudad conmocionada y un gigantesco dispositivo de seguridad casi tan grande como la producción musical y visual que se prepara para estas ocasiones.

Pero es evidente que hay cosas que comenzaron a cambiar. Porque, esta vez, Solari estuvo muy lejos del anuncio apresurado que hizo el último año, en el recital de River, cuando, entre corridas y disturbios, dijo indignado que aquella podría ser la última actuación en vivo del grupo. Todo lo contrario: aquí se dio el gusto de mencionar, casi al pasar, la hospitalidad cordobesa y de manifestar -días atrás, a uno de los diarios más importantes de esta provincia- el deseo de que, si todo salía bien, podrían tocar más seguido por aquí.

Los fanáticos fueron el eco de ese sentimiento. Por eso no fue casual (sólo por mencionar un gesto de la celebración rockera) que en dos oportunidades los músicos volvieran al escenario, luego de los intervalos, decididos a ponerles acordes a los cantitos que les regaló el público.

Con la tranquilidad asegurada dentro del estadio, poco después de las 19.15 los Redondos aparecieron en escena para ofrecer la primera presentación en la Argentina del álbum "Momo Sampler". La voz de Solari y la guitarra de Beilinson, más propensas al diálogo de notas y palabras, las imágenes de Rocambole desde las pantallas y un fondo blanco que les puso un toque de suavidad a la densidad y a la fuerza del sonido. Así, el público se dedicó a escuchar y los músicos a demostrar ese proceso de maduración musical en el que se embarcaron para esta producción. Sin embargo, también fue necesaria una presencia más evidente del espíritu de Patricio Rey para infundir el magnetismo de los clásicos que la banda desparramó a lo largo de más de veinte años de carrera.

Si esto hubiera sido un repaso por la discografía del grupo se habría entendido como un antes y un después de la formación. Pero en el marco de un recital quedó establecido un presente que combina dos momentos (con el Patricio Rey de siempre y el aporte del recién llegado Rey Momo), hasta consumirse en el fuego de las bengalas que decoraron el estadio hacia el final del show.


CLARÍN
LUNES 06
Fervor, devoción y sonido caliente en el ritual ricotero.
Pasión. Pasión. Pasión. Ser Redondo no se explica. Ser Redondo sólo se siente. Y punto.
El enorme escenario en el que se transformó el Estadio Olímpico Córdoba fue testigo de eso.

Los Redonditos, más allá del accidente fatal de Jorge Daniel Felippi que perturbó el balance ofrecieron un recital sin fisuras, con diferentes colores y sensaciones emotivas, que alcanzó el climax, como siempre, cada vez que entonaron sus himnos: Vamos las bandas, El pibe de los astilleros, Ñam fri fru fri, o Preso en mi ciudad. Los 40 mil fans sumaron al encuentro ricotero sus cantitos futboleros, condimentados con la pimienta de su amor incondicional. Bailaron, saltaron, agitaron brazos, revolearon camperas y se entregaron hasta el último instante, hasta quedar casi exhaustos. Reclamaron otra y desde el escenario iluminado con luces blancas vibró Un Angel para tu soledad. Después abandonaron con paso lento el estadio, cansados y felices, con rumbo a la ciudad.

Los temas de Momo Sampler, su último álbum, sonaron bien en vivo. El tecno-rock suena aplastante, parece agigantarse, densificarse. Es pura potencia con una estética impecable. Así se sucedieron Morta punto.com, El templo de Momo, Pensando como una acelga y Una piba con la remera de Greenpeace. Mientras, dos pantallas gigantes alternaban sus imágenes: del público a los músicos, y de ahí a los dibujos de Rocambole. La reacción de los ricoteros frente a estas canciones fue devocional, pero menos explosiva.

Hubo cuatro descansos en las dos horas y media que se extendió el show. El respiro era bienvenido. Los 200 mil watts de sonido se sentían nítidos y contundentes. Cada nuevo regreso de la banda al escenario arrancó con los clásicos y continuaba con los nuevos. El Indio Solari confesó un problema en su garganta y agradeció al doctor Guillermo, que Decadrón mediante le permitió subir al escenario. Incluso pidió que lo ayuden a cantar. El rito de regresar a Argentina después del paréntesis Montevideano se cumplió: fue una fiesta ricotera, con todo su folclore.


PÁGINA 12
LUNES 06
El show de Los Redondos, extraña catarsis en medio de la crisis.
Un ritual con destinos cruzados

Desde su lugar de gran banda de rock, los Redondos retratan musicalmente la marcha agónica de los renegados. En Córdoba, unos 40 mil fans participaron de la celebración. Uno de ellos murió accidentalmente.

Los Redonditos de Ricota habían tocado sólo una vez en la ciudad de Córdoba, en 1987, frente a 300 personas en la Asociación Española del barrio General Paz. Catorce años después, la criatura subterránea cobró dimensiones de coloso y el sábado vivió su noche más multitudinaria en un estadio del Interior. Cuarenta mil personas acudieron al Chateau Carreras para celebrar la presentación formal de Momo Sampler en Argentina, su primer concierto en el país en más de un año. Y mientras las canciones opresivas del último álbum parecen querer contar la descomposición de una realidad macabra, los viejos rocanroles se encargan de provocar los recreos estratégicos.

El show giró en torno de esa esquizofrenia musical, propiciada por más de veinte años de existencia y once discos conjurados como reproducciones pop/rock de estados de ánimo extremos. Para el Indio Solari, éste es el tiempo de contar la marcha agónica de “la murga de los renegados” en plena debacle social. La catarsis de 40 mil personas parece reforzar esa idea. Una catarsis pasional y pacífica, en la que, sin embargo, siempre parece colarse, como emergente de un fatalismo imposible de gobernar, la desgracia: Jorge Felipi, ricotero, 31 años, antes de empezar el recital cayó de una baranda en que estaba sentado, y murió una hora y media más tarde (ver aparte).

En vivo, Momo Sampler recarga la densidad del estudio y la guitarra de Skay Beilinson alcanza niveles de dramatismo trágico, incluso ligándolo a ciertos compositores de cine italianos en melodías de guitarra como la de “Pool, averna y papusa” (título muy Solari, mezcla de alta cultura y jerga callejera fuera de época). El Indio, en tanto (que le agradeció a su médico por haberlo curado de una alergia que casi le impide actuar), multiplica los matices vocales para las nuevas versiones de los viejos clásicos (“Preso en mi ciudad”, “Rock para los dientes”, “Unos pocos peligros sensatos”) y los temas de la sombría tríada Luzbelito, Ultimo bondi a Finisterre (el menor de los tres) y Momo Sampler. Y aunque hay cierta sobrecarga de tensión apocalíptica en su voz y en el refuerzo visual del show –las pantallas reproducen dibujos animados repetitivamente “siniestros”–, se trata de la unificación conceptual que (casi) siempre caracterizó a su obra. Los personajes de Momo Sampler son, quizás, los menos entrañables que haya parido la pluma de Solari jamás. El “Sheriff” al que se le pide que “meta bala”, el advenedizo de “Rato Molhado”, el asceta converso de “Pensando como una acelga”. A diferencia de otros discos oscuros del grupo, Momo... perdió una importante carga de ternura, apenas dosificada en “Una piba con la remera de Greenpeace” y “La murga de la virgencita”, dos que se inscriben en la tradición Solari de grandes-canciones-agridulces.sobre-chicas-que-sufren. Sintonizando con el concepto apocalíptico construido por él, el líder de los Redondos parece contemplar el desastre en un gélido refugio nuclear, desde el que se puede ver todo el paisaje pero a donde no llega el calor de las bombas. Su poder de observación le permite captar el dolor, aunque desde una distancia cada vez más fría.

Las secuencias electrónicas, las voces procesadas y los solos de saxo juegan su papel, varios pasos detrás de la robusta base de batería doble y la guitarra omnipresente de Skay. Aún al límite del barroquismo instrumental, Patricio Rey conserva la prolijidad, la potencia y crece en su dimensión de banda de estadios. ¿Y el público? El público disfruta de su rol protagónico, explota con los viejos rocanroles e intenta familiarizarse con Momo Sampler. Ilumina la noche con cien bengalas en la épica “Juguetes perdidos” (que comienza casi como una balada soft metal hasta que entra en juego el repique de la batería), baila en círculos en “Jijiji”, agita las remeras durante el estribillo de “Vamos las bandas”,rockea en “Mi perro dinamita” y exhibe la ansiedad por reforzar el lazo indestructible que lo ata a las estrellas que se mueven sobre el escenario. Los músicos, a su vez, interactúan instrumentando algunos cantitos y hablando sólo lo necesario. Ese parece ser el único intercambio explícito de la simbiosis. La brecha que separa a los cincuentones del escenario de los pibes en cueros de la hinchada se hace cada vez más grande. El único punto de contacto, después de todo, lo más poderoso del asunto, siguen siendo las canciones. No es poco.


PORTAL CIUDAD INTERNET
A puro rock, los Redondos sacudieron a 38.000 fanáticos en Córdoba
La mítica banda tocó temas clásicos y también los de su último disco. Un joven de 31 años murió accidentalmente al caer a un foso desde la tribuna. Desde unos días antes hubo intensos controles policiales cerca de la ciudad.

Con un escenario encendido por luces naranjas y azules, y al ritmo de los cantos de las tribunas, el Indio Solari hizo su aparición con El pibe de los astilleros. Eran las siete y cuarto de la tarde y las bengalas y petardos se hacían sentir. "Hola, Córdoba", fue el discreto saludo del cantante. Y entonces la banda más exitosa y polémica de la Argentina comenzó a tocar. Los Redondos arrancaban así su esperado concierto en la ciudad de Córdoba.

Unos 38 mil adolescentes, jóvenes y no tanto, vibraron con Los Redonditos y se sacudieron poseídos con los 200 mil Watts de potencia que tenía el sonido. Y se sacudieron al ritmo del pogo viendo las imágenes que repartían dos pantallas gigantes desde el escenario. Y de paso hicieron trizas la veda que siguió a las presentaciones que el grupo hizo en River. Mirados desde el valle donde está el Chateau Carreras, los chicos y chicas parecían hormigas que no paraban de arribar al estadio donde se hizo el recital.

Aunque no hubo incidentes de importancia con la Policía —en comparación con otros recitales de la banda—, hubo un episodio trágico. Durante el concierto, un joven de 31 años, que había llegado desde Santa Fe, murió como consecuencia de una caída a un foso desde una tribuna.

Durante el concierto, Solari se molestó con algunos chicos que le arrojaban cosas desde el campo. "Esto no es Los Violadores", dijo, en referencia a otro grupo de rock. Más encontronazos: según denunciaron en el canal América, personal de seguridad del estadio mantuvo una discusión con sus enviados y durante las fricciones les rompieron una cámara de TV.

El mito ricotero de arrancar unos días antes, acampar cerca del lugar del recital, la fiesta y mucho alcohol se instaló desde el miércoles. Muchos estacionaron en el parque San Martín, frente al estadio, pero otros eligieron las sierras: Carlos Paz, Cuesta Blanca o Capilla del Monte. "Acá hay mucha yuta", dijo un flaco con dientes de conejo que viajó desde Avellaneda y que hizo el aguante en Cuesta Blanca.

La policía mantuvo una respetable distancia, pero sus móviles y efectivos se veían desde todos los ángulos. Los controles ruteros fueron muchos. De hecho, los 2.500 efectivos que tomaron parte duplicaron a los que que se usan para los clásicos entre Belgrano y Talleres.


PORTAL TERRA - ARGENTINA
Una multitud vibró en la misa ricotera - Un show contundente

Entre 38.000 y 42.000 personas palpitaron la ceremonia que ofrece Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Pese al fan que murió antes del inicio del show y de los incidentes aislados que arrojaron más de un centenar de detenciones, jóvenes y no tan jóvenes deliraron con la tercera presentación del año de la banda platense.

Diez minutos después de las 19, la hora prevista del comienzo del show, comenzaron a escucharse los acordes de Unos pocos peligros sensatos. Y bastó esa vieja melodía y El Pibe de los Astilleros para que los fieles se pusieron a tono con la nueva misa que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota encabezó el sábado por la noche en el estadio olímpico de la capital de Córdoba.

Durante algo más de dos horas y media, la banda que lidera el Indio Solari ofreció un show de 200 mil watts de potencia, prolijo y sin sorpresas en el que la excusa era presentar el último trabajo (Momo sampler), pero también deleitar con las viejas canciones.

El Indio reveló haber tenido que recibir un Decadrón para afrontar el show pero igual bailó, cantó, pidió ser acompañado y hasta se enfrentó con un fan que le arrojó un objeto: "¿Qué te creés boludo? No somos Los Violadores. Vení al camarín a tirarme cosas", se enfureció.

Antes del show hubo más de un centenar de detenidos y se produjo la muerte de Jorge Felipi, un joven de 31 años, quien cayó desde la parte alta de la platea hacia el estacionamiento del estadio.


PORTAL EL FOCO - ARGENTINA
Tragedia en Córdoba
Una muerte accidental empañó la fiesta en el concierto de Los Redondos

Buenos Aires, 6 de agosto 2001.- Un joven murió el sábado al caerse desde una de las tribunas del estadio de la ciudad de Córdoba, antes de que comenzara el recital que ofreció Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que culminó con varios detenidos.

Mientras se esperaba el comienzo del recital, al que asistieron unas 40.000 personas, Jorge Felipi, de 31 años y oriundo de la provincia de Santa Fe, cayó desde una tribuna al estacionamiento del estadio, tras lo cual fue trasladado al hospital de Urgencias de la capital cordobesa, en donde murió.

La actuación en el estadio Córdoba congregó a una multitud que asistió a las casi dos horas del espectáculo -entre las 19 y las 21- pero que desde varias horas antes llegó al lugar, además de quienes acamparon en zonas aledañas por varios días.
Con este mega-recital, la banda comandada por el Indio Solari regresó a los escenarios argentinos después de haberse presentado el año pasado en el estadio de River, ya que sus últimos shows -donde presentó "Momo Sampler"- los realizó en abril de 2001 en el Centenario de Montevideo (Uruguay).

Una hora antes de que comenzara el recital se produjeron distintos incidentes en los alrededores del estadio, fundamentalmente por grupos de fans que pretendían entrar sin pagar. Según informó el diario "La Nación", 60 personas fueron detenidas por transportar diversas drogas, por lo que quedaron a disposición de la justicia federal.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota es una de las bandas más emblemáticas del rock argentino desde la década del 80, cuando comenzaron a grabar sus discos. Sus recitales, esporádicos y multitudinarios, congregan a gran cantidad de fanáticos que se movilizan hasta el lugar del show los más remotos lugares del país.


 

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