Hace poco le hice una entrevista Rocambole por otros
motivos, y como era de esperarse, se aparecieron Los Redondos en el medio de la
charla. El Indio estaba medio caliente porque en una biografía recientemente
publicada sobre él, lo vinculaban con La Cofradía de la Flor Solar (a la que
pertenecían Rocambole, Skay y la Negra Poli) y con el hippismo de los '70, así
que aprovechó una nota que le dio a Clarín para
promocionar sus shows en el Estadio Único de La Plata y dijo: "yo nunca
fui un hippie bucólico, no tengo nada que ver con La Cofradía, difícilmente
encuentres mostacilla y sahumerio en mi vida".
Algo similar repitió en otras
entrevistas que concedió con el mismo fin, así que aprovechando la oportunidad
le pregunté sobre esto a Rocambole de manera inocente, ya que como compinche de
Los Redondos y encargado del arte de sus discos (además de miembro de La
Cofradía), pudo haber sido un buen testigo como para rectificar o ratificar los
dichos del Indio. Lo que dijo fue lo siguiente: "en realidad él no tiene
nada que ver con La Cofradía, es cierto. Pero lo que existía en ese momento que
nucleaba todo, era La Cofradía, y él era un hippie lateral. Yo lo conocí en
Ostende, porque un día se apareció con Guillermo Beilinson, el hermano de Skay.
Era un tipo demasiada charlatán. Lo que no es cierto es que no hayan habido
sahumerios y mostacillas en su pasado, porque él estaba en las ferias con
nosotros vendiendo justamente sahumerios, mostacillas y ojos de dios, que eran
una especie estandartes romboidales que se hacían con lanas de colores y que
venían de ser una moda en México. Pero supongo que lo habrá dicho en forma
irónica".
Y en tren de confesiones, el
artista plástico y también Vicedecano de la Facultad de Bellas Artes de La Plata
tiró otra perlita: "en verano de 1977 me fui junto a la costa junto con
otras personas a vender unas remeras serigrafiadas, y paré un tiempo en un
hotelito de Valeria del Mar que regentaba Solari. Antes yo lo veía aisladamente
cuando venía con Guillermo Beilinson, así que ahí trabé una amistad. Por las
noches charlábamos y nos mostraba sus canciones. Yo me acuerdo que Nestor Paúl,
que fue bajista de La Cofradía, le decía 'con esa voz, tenés que cantar rock',
porque el Indio cantaba una especie de boleros. Nunca fue para nada rockero, era
más bien lo que hoy se llamaría 'pop': baladas, cositas medio
bolerosas".

