Fuente:
Diario El Popular, Olavarría - Enero 2002
DE GULP! AL PALAIS DE GLACE
El
artista plástico Rocambole, menos conocido como Ricardo Cohen,
llega con sus dibujos y pinturas respirando mística ricotera
al coqueto Palais de Glace. El dibujante e ilustrador, responsable
de la imagen del grupo Patricio Rey y los Redonditos de Ricota,
ofrece hoy la muestra "Rocambole en el Palacio de Hielo",
que permanecerá abierta hasta el 3 de marzo. En el coqueto
y reputado espacio de Posadas 1725, en el barrio porteño
de la Recoleta, Rocambole despliega pinturas, dibujos, ilustraciones,
proyectos de diseño, arte digital, proyectos multimediáticos
y videos de animación que reúnen su labor de más
de medio siglo.
"Lo que voy
a exponer en el Palais de Glace será el resultado de toda
una vida de trabajo como ilustrador y diseñador, ya que yo
me considero un laburante de la imagen y de ninguna manera un 'artista", comentó. Pese
a esta distinción entre ambas actividades, el hacedor de
las portadas de los discos de Los Redonditos de Ricota, concedió
que "aunque siempre fui
crítico de los museos y las galerías de arte porque
me gusta más el que anda por las calles, para mí es
muy importante llegar al Palais de Glace porque nunca pude colocar
mi obra en un lugar tan grande". Para desacartonar aún más el sitio
en el que exhibirá sus obras, el creador bautizó la
muestra con el título "Rocambole en el Palacio de Hielo"
para otorgarle, según deslizó, "un guiño a mi admiración por la historieta
y el folletín".
De
hecho, y de acuerdo a su explicación, "Rocambole es un seudónimo sacado de un
folletín francés del siglo XIX que salía en
episodios en los diarios y competía con Julio Verne y Alejandro
Dumas y se editó en Argentina en los años '30 en forma
de libritos que fueron citados por escritores argentinos como Roberto
Arlt, Raúl González Tuñón y Jorge Luis
Borges". Para
Rocambole, acceder al emblemático y culto Palais no grafica
el ascenso de un "arte popular" a un ámbito elitista
porque "prefiero dejar las competencias para lo deportivo",
aclaró. "El arte
plástico -opinó- es un mar muy grande donde pescan
diversos tipos de pescadores y se sacan toda clase de pescados.
Yo elegí el camino de lo popular o lo populachero, que es
lo que a mí me gusta, y con el denominado arte serio nunca
tuve tipo alguno de relación".
En
busca de definir con precisión cuál ha sido su elección
estética y de vida, el creador señaló que "para mí, el ideal ha sido siempre
ser un dibujante editado porque creo que la única obra terminada
es la obra impresa". Rocambole
se da el gusto de ver cómo sus obras -creadas especialmente
para ambientar los álbumes del grupo rockero comandado por
el tándem del Indio Solari y Skay Bellinson- han saltado
de las bateas a banderas, remeras y calcomanías que conforman
el colorido cotillón de una banda que dejó lo estrictamente
musical para convertirse en un fenómeno social.
Sobre
su participación en esa maquinaria alternativa a la que se
integró en 1977, el dibujante indicó con simpleza
que "tengo la suerte de
que algunos de mis amigos se hayan convertido en un fenómeno
y eso ayudó a que mis imágenes puedan difundirse".
Rocambole calificó
de normal la química que logra que cada una de sus imágenes
esté inmersa en la estética ricotera porque "ando un poco metido en el espíritu
de las cosas que ellos hacen. Ellos querían que les ilustrara
sus viajes musicales, que yo hiciera visible lo que ellos hacen
audible", explicó
sobre la metodología que los reúne con los cada vez
más míticos músicos. En la misma tónica
relajada, el ilustrador consideró que a aquello que se genera
alrededor de Los Redondos "dejamos
de intentar explicarlo hace una punta de años. Fue increíble
desde el primer momento y sólo nos dedicamos a vivirlo sin
entrar en otro tipo de análisis. Nunca gané un peso
con las remeras, pero me emociona muchísimo ver remeras,
banderas o calcomanías que reproducen lo que yo alguna vez
hice", confesó.
Y enseguida, buscándole una lógica a este proceso
de falsificación permitida, evocó que "cuando yo estampaba remeras también copiaba
sin permiso un montón de imágenes, así que
lo que me ocurre ahora lo vivo como una especie de devolución".
Aunque
fue su labor con las huestes de Patricio Rey la que lo catapultó
a una posteridad masiva -anónima y reconocible a la vez-,
el vínculo de Rocambole y el rock se inició a fines
de los '60 como parte de La Comunidad Autónoma de La Cofradía
de la Flor Solar, con quienes hizo una ópera que se presentó
en el Instituto Di Tella y en el Centro de Arte y Comunicación
de Buenos Aires. Desde ese lugar capaz de convertir al rock local
en una imagen sugerente y acabada, también dio forma a tapas
de discos de Miguel Cantilo y Claudio Gabis y, más cerca
en el tiempo, trabajó junto con Los Tintoreros y realizó
un video de animación para El Otro Yo. |