ROCAMBOLE EN
EL PALACIO DEL HIELO Rocambole en el Palacio del
Hielo es la muestra retrospectiva y educativa de Ricardo
Mono Cohen. Allí exhibe los originales de
afiches y tapas de la banda, pinturas, dibujos, piezas,
proyectos de diseño y hasta videos de animación
surgidos de su propio taller: CYBERGRAF.
Según
dice el Mono: "Es
un paneo general. No va a faltar, por ejemplo, el primer afiche
que hice para Los Redondos (1978), pero también va a estar
el video de ''10.000.000'' (El Otro Yo), tapas que hice para Tintoreros,
La Saga de Sayweke y Frank Zappa (el compilado argentino Zappa on the radio). Va a haber curiosidades
y mucha variedad".
El único ausente será el busto original de Luzbelito,
robado en una exposición anterior. "Es una buena oportunidad para que lo restituyan:
sería un gesto de dignidad sin par" dice Rocambole mientras confirma
que la banda sigue en receso después de la cancelación
de los shows en Unión de Santa Fé.
En
la muestra pueden verse pinturas, ilustraciones publicadas e inéditas,
dibujos y distintos trabajos que terminaron en escenografías
o arte de recitales y discos, diseño de entradas, vestuario
para las chicas del ballet, y las portadas de cada uno de sus discos.
Se ha montado una sala para mostrar el desarrollo de una tapa de
disco, con un ejemplo de cubierta de Los Redondos, y también
pueden verse propuestas de tapas inéditas. Se proyectan animaciones
hechas para shows. Hay charlas sobre diseño y Rocambole está
accesible al público para distintas actividades.
No
sólo son seres desangelados. Los colores incomodan. Las formas
inquietan. No, no se trata, solamente, de seres desangelados. Algunos
volvieron del infierno. Y no del infierno poético del Dante,
sino de éste, más cercano, cotidiano. Además,
no son sólo colores. También hay trazos finos, proyectos,
búsquedas... En fin, bocetos. La muestra "Rocambole
en el Palacio de Hielo" (en el Palais de Glace) es a la vez
síntesis y exploración, viaje y descubrimiento. Descubrimiento,
sí, de un personaje sumamente conocido por su trabajo, desde
siempre, con los Redondos, pero un artista plástico con un
lenguaje propio, que excede el trabajo con la banda. De todas formas
(y esto es muy interesante por el espacio que ganó en los
últimos años) su obra está directamente ligada
a la cultura rock, desde esa posición que alguna vez vislumbró
la generación beat y que se contagió a las juventudes
que le siguieron. Habla del mundo en el que vivimos, del nuestro,
de las calles por las que andamos cada día, de la gente que
vemos aquí y allá, a veces vencida, a veces esperanzada.
Tal
vez haya que recordar que Ricardo Cohen fue uno de los fundadores
de La Cofradía de la Flor Solar -aquella comunidad autónoma
de fines de los años sesenta, que dejó un álbum
grabado y mil historias para contar-, que publicó historietas
e ilustraciones en distintos medios, que es profesor en Bellas Artes
desde hace casi dos décadas y que hace unos años fundó
el estudio de diseño gráfico y animación Cybergraph
DCA junto con otros dos egresados, con quienes diseñó
la estética de las últimas ediciones de Patricio Rey
y de muchos otros trabajos, como la recopilación de temas
de Frank Zappa hecha en nuestro país, "Zappa en la radio".
La
obra de Rocambole está hecha de gente. Hurga en la especie
humana, en sus miserias. Quiere descubrir aquello que no se ve,
en retratos hechos con crudeza y, por eso mismo, con espacios donde
palpitan otras sensaciones. Sensaciones fuertes, desesperadas, desafiantes.
Basta ver, por ejemplo, "¡Cruz diablo!" O el "Angel
empetrolado". O cualquiera de los cuadros que dominan la muestra
(como si el círculo del recinto sólo llevara a ellos),
para advertir las intensas llamaradas de su lenguaje. Y ese lenguaje
no está compuesto sólo por formas y colores, sino
también por insinuaciones. Cohen insinúa situaciones
que saltan del cuadro hacia quien lo mira. Arrebatan. Sofocan. No
entretienen: desafían. Cuestionan. Como si nos pusieran delante
de la nariz aquello que no vemos de las cosas que miramos todos
los días.
"Ocurre
a menudo que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un
abismo. Pero me ha costado separar las cosas que suceden de las
que sueño",
dice Rocambole. Y habrá que creerle. |