INICIO

VOLVER A LA SECCIÓN

17-05-2007 | DIARIO CLARIN
Enviada a MR por JUAN GRANERO
Ver nota

CON MÍSTICA RICOTERA
ENTREVISTA A EL SOLDADO


Fue plomo de los Redondos. Después se mandó con su música. A 10 años de su CD debut, sigue en carrera.
EL APODO SE LO PUSO EL INDIO SOLARI. EL SOLDADO TOCA EL SABADO EN LA TRASTIENDA.

Gaspar Zimerman
gzimerman@clarin.com

Rodolfo Luis González es El Soldado por una ocurrencia del Indio Solari, que lo apodó así al ver lo que la colimba le había hecho a su cráneo. Fue hace más de dos décadas, en los primeros años de los trece que trabajó como plomo de Los Redonditos de Ricota. La ligazón va más allá: el Indio, Skay y compañía fueron su banda en la grabación de Tren de fugitivos, su primer disco. Semejante padrinazgo puede resultar tanto una bendición como una carga; quizá por eso, lo que menos quiere El Soldado es hablar de aquellos tiempos, y a las preguntas sobre el tema responde con otras preguntas. "¿Nunca fuiste a uno?" dirá cuando se quiera conocer la trastienda de los shows de Los Redondos; al consultarlo sobre si el público espera de él un sonido redondo, desafiará: "¿Cuál sería ese sonido? Decímelo vos".

No hay prepotencia en su tono. Con voz serena, explica su sencillo argumento: "Yo simplemente era un pibe que estaba trabajando ahí; no voy a revelar nada que ellos no hayan dicho. El error es creer que uno formaba parte fundamental de un engranaje, y yo no era importante. Hay una confusión. Además, uno va perdiendo la memoria: yo nunca llevé un diario íntimo". Y agrega una frase que repetirá un par de veces a lo largo de la charla: "Ya pasó mucho tiempo". En efecto: este sábado, en La Trastienda, celebra los diez años de aquel disco debut. Ya nada queda de aquel bautismal aspecto castrense: con el pelo largo, una camisa colorinche, un ajustado pantalón negro y botas tejanas, González está más cerca de un bailaor flamenco que de un militar.

A los 16 años había dejado el industrial y trabajaba en una empresa de sonido que a veces usaban Los Redondos. Un buen día le pusieron El Soldado y lo reclutaron para tirar cables, transportar equipo y demás tareas logísticas. Era casi inevitable que en ese contexto le dieran ganas de agarrar un instrumento. Aunque tardó bastante: recién a los 25 años formó su primera banda. Fue peregrinando, recuerda, por "
grupitos que no prosperaron" (algunos de culto, como Los Macatetos) hasta que probó suerte como solista: la participación de los Redondos en Tren de fugitivos fue decisiva para empezar a abrir su propio camino.

El Soldado dice que él no fue el único; que, indirectamente, Solari, Beilinson y compañía impulsaron a muchos rockeros: "
Todos los grupos de los 90 tienen que prenderles una vela a los Redondos: ellos llegaron a un lugar donde nadie había llegado antes, e hicieron que la cosa fuera masiva". Pero musicalmente se despega: cultor del folk rock, como influencias cita a gente como Neil Young, Bob Dylan o Tom Petty. "Uno tiene que saber lo que hace mejor, y dedicarse a eso. Quizá en algún momento la gente haya querido que yo fuera el sucesor, el continuador, o que cantara canciones de ellos, pero lo mío no es por ahí". ¿Y lo suyo alcanza para vivir? "Sí: hay que ser organizado, pelearla un poco y hacer que las cosas vayan para adelante. El truco es permanecer, estar, seguir haciendo. Si no, estás listo".
 

  

 

10/1998 | PETO y RULO, desde la Ciudad Prohibida