Rodolfo Luis González es El Soldado por una ocurrencia del
Indio Solari, que lo apodó así al ver lo que la colimba le había hecho a su
cráneo. Fue hace más de dos décadas, en los primeros años de los trece que
trabajó como plomo de Los Redonditos de Ricota. La ligazón va más allá: el
Indio, Skay y compañía fueron su banda en la grabación de Tren de
fugitivos, su primer disco. Semejante padrinazgo puede resultar tanto una
bendición como una carga; quizá por eso, lo que menos quiere El Soldado es
hablar de aquellos tiempos, y a las preguntas sobre el tema responde con otras
preguntas. "¿Nunca fuiste a uno?" dirá cuando se quiera conocer la trastienda de
los shows de Los Redondos; al consultarlo sobre si el público espera de él un
sonido redondo, desafiará: "¿Cuál sería ese sonido? Decímelo
vos".
No hay prepotencia en su tono. Con voz serena, explica su sencillo
argumento: "Yo simplemente era un pibe que estaba trabajando ahí; no voy a
revelar nada que ellos no hayan dicho. El error es creer que uno formaba parte
fundamental de un engranaje, y yo no era importante. Hay una confusión. Además,
uno va perdiendo la memoria: yo nunca llevé un diario íntimo". Y agrega una
frase que repetirá un par de veces a lo largo de la charla: "Ya pasó mucho
tiempo". En efecto: este sábado, en La Trastienda, celebra los diez años de
aquel disco debut. Ya nada queda de aquel bautismal aspecto castrense: con el
pelo largo, una camisa colorinche, un ajustado pantalón negro y botas tejanas,
González está más cerca de un bailaor flamenco que de un militar.
A los
16 años había dejado el industrial y trabajaba en una empresa de sonido que a
veces usaban Los Redondos. Un buen día le pusieron El Soldado y lo reclutaron
para tirar cables, transportar equipo y demás tareas logísticas. Era casi
inevitable que en ese contexto le dieran ganas de agarrar un instrumento. Aunque
tardó bastante: recién a los 25 años formó su primera banda. Fue peregrinando,
recuerda, por "grupitos que no prosperaron" (algunos de culto, como Los
Macatetos) hasta que probó suerte como solista: la participación de los Redondos
en Tren de fugitivos fue decisiva para empezar a abrir su propio
camino.
El Soldado dice que él no fue el único; que, indirectamente,
Solari, Beilinson y compañía impulsaron a muchos rockeros: "Todos los grupos de
los 90 tienen que prenderles una vela a los Redondos: ellos llegaron a un lugar
donde nadie había llegado antes, e hicieron que la cosa fuera masiva". Pero
musicalmente se despega: cultor del folk rock, como influencias cita a gente
como Neil Young, Bob Dylan o Tom Petty. "Uno tiene que saber lo que hace mejor,
y dedicarse a eso. Quizá en algún momento la gente haya querido que yo fuera el
sucesor, el continuador, o que cantara canciones de ellos, pero lo mío no es por
ahí". ¿Y lo suyo alcanza para vivir? "Sí: hay que ser organizado, pelearla un
poco y hacer que las cosas vayan para adelante. El truco es permanecer, estar,
seguir haciendo. Si no, estás listo".