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EL ARTE ES BUENO PONER ELEMENTOS PARA
QUE LA GENTE PREGUNTE ¿QUÉ ES?"

“Rocambole” dijo que “muchas veces me preguntan que estaba pensando
cuando hacia la tapa de un cd y nunca se muy bien que contestar porque puedo
encararla de diversas maneras; por ejemplo, cuando estaba haciendo la portada de
“La Mosca y la Sopa” de los Redonditos de Ricota, vi una noticia donde un
periodista decía que había visto a algunos jubilados cocinando un gato,
entonces, me acordé que dos semanas antes había encontrado un gato momificado en
el techo de mi taller, lo agarré, lo pegué en el cuadro y terminó saliendo en la
ilustración del disco”.
El dibujante explicó que el “sabía que era bueno,
para el frente de un cd, poner algún elemento para que la gente pregunte que es”
y, ante la imposibilidad de encontrar algún personaje para la portada de “Un
baión para el ojo idiota” de la banda de Carlos Solari, fue como “tropecé con
unas fotos que mi hija de 7 años le había sacado a una muñeca disfrazada y, sin
ningún tipo de escrúpulo, se la robé y la puse en la tapa. De todas maneras, en
los créditos del disco, figura el nombre de ella como “agradecimiento a su
contribución””.
El ilustrador comentó que su encuentro con la música fue
en ocasión del estreno de la película “Semilla de Maldad” que contenía la
primera canción de rock y que, a partir de ese momento, sus amigos comenzaron a
incorporar ese sonido a lo que ellos hacían.
El autor agregó que, en
relación a la música que hacían sus amigos, “yo pude aportar lo mío con el tema
de las imágenes a través de las tapas de sus discos o de los afiches para sus
conciertos. Por suerte, algunos de esos amigos se volvieron notablemente
conocidos y populares y, arrastrado por ese cometa, las imágenes que hice para
ellos también se hicieron célebres”.
El artista recordó que, cuando iba
al colegio, una maestra se enojó mucho cuando lo encontró dibujando en medio de
una clase de álgebra; el consideraba que “era cuestión de tiempo hasta que
alguna de las otras profesoras vieran los dibujos que hacía y le sacaran
provecho. Fue así como terminé dibujando los pizarrones para la puerta de la
escuela en los días patrios como excusa para zafar de la clase de
álgebra”.
Cohen declaró que “siempre fui inepto e inhábil para jugar al
fútbol y para pelear y, de chico, si no sabes de eso, más vale que te suicides
pero, por suerte, la habilidad para hacer caricaturas de mis compañeros me
hicieron zafar de la potencial humillación a la que pude haber sido
sometido”.
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