ROCK.COM.AR | 18/12/2008 Enviado
porcGuido Podestá Entrevista de Guido Podestá
PABLO
SBARAGLIA, FUNDAMENTALISTA DE LA CANCIÓN EN
CLAVE REDONDA De marcada influencia Beatle y una fuerte obsesión por el sonido, el músico,
compositor y productor Pablo
Sbaraglia nos ilustra las peculiaridades de su segundo disco solista: “El Club de la Moneda de
Plata”.
Además, recuerda su pasado como fan Redondo, nos cuenta las sensaciones de tocar
junto a Indio Solari, sus días en ciudades europeas y las diferencias con Buenos
Aires y lo apacible del estudio de grabación. Entre anécdotas madrileñas y
esporádicas invocaciones a “papá John” (como llama a Lennon), la charla en el
Bar Gargantúa:
¿En qué momento de tu vida aparece El Club de la Moneda de Plata?
desde afuera se te nota conforme y tranquilo con el trabajo… Si… tiene un poco de eso. Si bien este es mi segundo disco solista (y además
ya había cantado en algunos discos de otras bandas), es el primero en el que
estoy tranquilo con lo que está saliendo. Todo estuvo planeado. Antes de ponerme
a grabar una nota ya estaba el orden de las canciones, el arte de tapa en la
cabeza, etc. Y todo el tiempo fue sacar lo que sobraba, que el mensaje de las
canciones sea directo, que no haya nada estorbando esa transmisión. Y a su vez,
eliminando mis auto prejuicios, mi propia censura.
¿Por ejemplo? Y… alguna palabra que decís “¿esto será medio grasa?”, “ésto no se qué”,
“éste pedacito es de Charly”. Si a mi me gustaba, lo hacía. Y eso en algún punto
fue un quiebre para mi. Poder relajarme y hacer lo que tenía ganas de hacer hizo
que fuese el mejor disco de los que hice hasta ahora. A la mitad le va a gustar,
a la otra mitad no le va a gustar, y eso no lo podés evitar. Por eso, mejor que
te guste a vos.
Desde mi punto de vista, el disco recurre constantemente al formato
canción. ¿Es algo buscado o salió así por que sí? Está bueno lo que decís en el siguiente sentido: el hecho de hacer canciones
a mi me resulta medio de formación (o sea “de” espacio “formación”). Es lo que
escuché de chico, es el formato que aprendí y lo que en un momento me pareció
que se estaba dejando de lado. Entonces me interesó rescatar ese formato, la
canción de pop o rock a la que se le dé la importancia que para mi tiene la
letra. Tenia ganas de hacerlo… y después de haber terminado esas canciones,
tenía ganas de hacer todo lo contrario: de no respetar en absoluto el formato de
una canción, es lo que tengo en la cabeza de acá en adelante.
Buscas reinventarte… Si. En general suele pasar. ¿Viste que le dedicás un tiempo largo a una cosa,
te concentras mucho en eso y después querés hacer todo lo contrario? Es como que
te aburrió.
Si bien no participaste en la grabación del Tesoro y Porco Rex, cada
vez que Indio toca, te convoca. ¿Qué tenés para ofrecerle en el
vivo? Es bastante sencillo: el tema de las grabaciones es una cuestión especial por
que como todo artista que no es un grupo, se toma la licencia de hacer lo que
quiera. Si quiere usar un teclado para reemplazar al bajo, vale; si quiere usar
un software para hacer la rítmica de guitarra, vale. Pero la banda se armó como
una banda. A pesar de ser cinco personas bastante diferentes en cuanto a
trayectoria, gustos y un montón de situaciones, con el tiempo se logró armar una
química que funciona muy bien, y la banda suena bien. Cada uno de los cinco
aporta ese 20% para que eso suceda, y con cualquiera que no esté, la banda sería
otra cosa. Cada uno hace bien lo que tiene que hacer, su papel está buenísimo. Y
yo creo que él está contento con eso.
Habiendo vivido el mundo redondo desde afuera, ahora que estás en el
seno ¿cómo se ve desde adentro? Una pequeña salvedad: yo era fan de Los Redondos, iba a verlos cada vez que
podía. Por lo cual “la del otro lado” la viví de cerca, estando, participando y
haciendo los arreglos pero con la voz (risas…). Y conocer al Indio fue una cosa
muy fuerte, muy emocionante. Un poco antes de que empezase a surgir la
posibilidad de la movida me ocurrió una cosa un poco rara… Estando en Madrid, me
llegó El Tesoro de los Inocentes y me lo reservé un par de días hasta encontrar
la oportunidad de escucharlo con tiempo, tranquilo. Me lo puse un día tipo 5 de
la mañana con auriculares, y empecé a escucharlo con mucha atención. Y mientras
iban pasando las canciones me empezó a pasar algo medio corpóreo… sentía que ese
disco tenía algo que ver conmigo. No podía explicar qué, pero era muy rara la
sensación. Y cuantos más temas iban pasando, más firme se hacia esa sensación.
Fue muy raro, muy raro. Terminé de escuchar el disco y no sabía interpretar muy
bien eso que me pasaba por que el cerebro no puede intelectualizar opciones que
no son viables, entonces no podía decodificar esa sensación. A los tres días me
suena el teléfono… fue muy gracioso.
Te vimos en varios shows de la gira Porco Rex y a simple vista sos el
Fundamentalista más inquieto arriba del escenario, ¿Indio les pide que se
suelten o prefiere que mantengan la seriedad? Si, a él le gusta. Por ejemplo: siempre nos dice que le parece bien la ropa
que usamos. Cada uno usa lo que quiere y él siempre defiende que esa
personalidad esté arriba del escenario.
¿Qué se ve desde un escenario tan grande? Cabecitas, cabecitas y más cabecitas. Y decís… “este pibe se está
matando”.
Me imagino cuando llega Jijiji… Te digo la verdad: en Jijiji no puedo mirar mucho por que es la última
canción y la toco con un teclado medio de costado. Tiene una euforia y una
excitación muy particular, y por otro lado sabés que se termina. Voy a ver si me
acuerdo, voy a tratar de ver Jijiji… (risas…). Obviamente después busco en You
Tube y miro todo lo que hay y digo… “ahhh pasó esto y yo no me di cuenta”
(risas…).
¡Esa vista debe ser imponente! Si, en los primeros La Plata que hicimos en 2005, con “Amnesia” (el segundo
tema) me pasó algo… tiene una parte instrumental que la tocaba yo con cuerdas:
“tirirara tirirara tururara”. El primer tema fue “Nike es la cultura”. Pasó.
Después, cuando vino esta parte que te digo, empecé a escuchar el arreglo
cantado por la masa a un volumen más alto de lo que yo escuchaba lo que estaba
tocando. Me puse tan nervioso que no lo podía creer… digo “lo tengo que
controlar”, si bien la ejecución no es de una dificultad demasiado…
Claro, con tanto ensayo debe estar súper automatizada. Claro, si… es algo que lo debería poder tocar sin pensar y dormido. Pero fue
una sorpresa, no esperé que en ese tema pasara. Sí sabes que va a pasar en “Amor
francés” por ejemplo, pero…
Bueno… Keith Richards se sorprendía cada vez que venía a Buenos
Aires: decía que el público argentino tararea hasta los solos. Claro. Bueno… la verdad, fue imponente.
Antes de comenzar a grabar me decías que para La Plata están
ensayanado a full, de la mañana a la tarde. ¿Es una rutina que da sus
frutos? Si, la verdad que si. Es agotador pero se logra una gimnasia que después se
nota un montón.
¿Ese es el secreto de Los Fundamentalistas? Es posible. Ese y creo que también ésta química que se logró proveniente de
fuentes completamente diversas, me parece que tiene que ver con eso.
Mucha suerte entonces. Seguramente brindarán un buen espectáculo de
rock & roll. El fin de semana que viene vas a estar en La Plata y el 30 como
solista. Si, los 30 de diciembre en el Gargantúa es un clásico desde hace…
¡Como los 28 inocentes! (risas…) ¡Algo parecido! Si, es un martes pero no importa por que al otro día es
31.
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