| ladob.8m.net Entrevista
por Leonardo Flamia BANDERAS
EN TU CORAZÓN JORGE
BONELLI
En realidad la canción se llama Juguetes Perdidos.
En ella el Indio Solari canta: “Banderas en tu corazón, yo quiero
verlas, ondeando luzca el sol o no, banderas rojas, banderas negras,
de lienzo blanco en tu corazón”. También es uno de los momentos más
emotivos del ritual ricotero. Cuando empiezan a sonar los acordes de
ese tema, la gente prende sus bengalas, se izan todas las
banderas y entre todos se entona: “Cuando la noche/ es más oscura/
se viene el día/ en tu corazón”.
Para Jorge Bonelli,
director junto a Raquel Diana de la obra Banderas en tu Corazón, el
carácter esperanzador de esa canción motiva el nombre de la obra.
Creando situaciones que toman como disparadores canciones
de Los Redondos, y vividas por gente de la calle, estos directores
montaron un espectáculo que por casi dos años se exhibió en El
Galpón atrayendo a un público, en general, alejado del teatro. ¿
Cómo se logra este espectáculo? ¿Por qué teatro y rock? Sobre estas
cosas conversamos, en la cafetería del teatro El Galpón, con Jorge
Bonelli, que además de actor y director de teatro es columnista del
portal Lado B, especializándose en blues y rock clásico.
“Yo me inicié acá en el Galpón”- comenta Bonelli acerca
de sus inicios en las tablas- “en la escuela del teatro. Ingresé
en el año 89 y egresé en el 92. Ahí El Galpón me invita a
participar, a ser parte del elenco y luego me integré a la
institución. Desde el 92 hasta el 2000 he trabajado como actor en
varias obras. También he hecho trabajos de sonido, selecciones
musicales, he hecho luces. Y mi primera experiencia como director
fue en el 2001 junto con Raquel Diana en Banderas en tu corazón”.
El guión de Banderas en tu corazón ¿es un texto
de Raquel Diana? Bonelli: La idea surgió de ella en
el año 2000, ella me vino hablar a mí para hacer un espectáculo
basado en la situación de los jóvenes en aquel entonces, que no ha
variado mucho, más bien ha empeorado. La idea era hablar un poco de
los jóvenes y el ingrediente para ese espectáculo era que se
inspirara un poco en canciones de Los Redondos. Como ella sabía que
yo era conocedor de la banda, que tenía todos sus discos, se
aproximó a mí. Hablamos del proyecto, me encantó la idea , y
empezamos a trabajar en esto que terminó siendo después Banderas en
tu corazón. Ella hizo un guión primario basándose en algunas ideas,
y después que armamos el elenco, empezamos a trabajar con ellos ese
guión. Entonces con los aportes de los actores, nuestros
aportes como directores y las propias canciones de Los Redondos
surgió digamos, el guión definitivo. Lo que luego ella escribió fue
la dramaturgia del espectáculo.
Se aprecia una
interacción entre las historias que se cuentan y las canciones, que
no estaban puestas porque sí. Bonelli: Claro, hay
una relación entre las canciones y lo que está sucediendo en la
escena. Muchos de los temas inspiraron a los actores a desarrollar
sus personajes. Y también a desarrollar la situación que viven esos
personajes, entonces los temas no están porque sí. Sin lugar a dudas
es tan vasta la discografía de Los Redondos que uno se queda corto.
Entras a mirar y decís quedó afuera tal tema, quedó afuera tal otro.
Y son tan buenos y tan importantes que hubieran creado otra
situación, otro clima en la obra. Pero era imposible, porque solo
con la música tenés material para hacer tres obras. En un momento
había que cortar y se decidió por los temas que hoy están.
“...me gusta trabajar con los jóvenes, aproximarme a los
jóvenes, porque creo que tienen muchas cosas para brindar,
como así también tiene muchas cosas para aprender. Pero yo
también aprendo de
ellos”
El tema que le
da nombre a la obra es Juguetes Perdidos Que comienza con el
verso Banderas en tu corazón. Ello ya de por sí se puede entender
como un guiño, también es una canción dedicada a Bulacio, hay algún
motivo para elegir esa canción como referente para el nombre de la
obra? Bonelli: Yo creo que esa es una canción
esperanzadora. Entonces ante la situación tan crítica que viven los
jóvenes creo que por lo menos una luz de esperanza nos está dando.
Nosotros en este espectáculo no pretendemos dar soluciones, porque
me parece que no las tenemos. Las queremos buscar, las queremos
encontrar. Pero nosotros tampoco somos quién para decir “mirá la
solución está por acá”. No sabemos. Creo que la solución la
tenemos que buscar entre todos, para todos también. Entonces ya
Banderas en tu corazón como título dice muchas cosas. Creo que todos
en algún rincón, de alguna forma interiormente tenemos banderas. Y
tenemos distintos tipos de banderas, y tenemos que rescatarlas,
sacarlas para afuera y seguir peleandolá. Creo que no hay
salidas individuales, que las salidas son grupales.
¿Cómo se fueron armando los perfiles de los
personajes? Porque queda claro que las historias tienen que ver con
las canciones. Pero de todas formas los personajes tienen perfiles
propios, características propias, montevideanas.
Bonelli: Mirá, ya en el guión Raquel plantea que es
lo que debía haber. Un desocupado, un perro y tres jóvenes. Sabíamos
que era gente de la calle, gente que estamos acostumbrados a ver
todos los días, pero a la que a veces no incorporamos como parte de
la realidad de nuestro país ¿no? . Entonces los propios actores iban
trabajando sus personajes, con los elementos que les tirábamos, con
determinados perfiles, determinadas situaciones. Más que perfiles
eran temas lo que le tirábamos a veces, la droga, el alcohol, las
salidas nocturnas, el hambre, el sobrevivir, las barras, el juntarse
en una esquina, no se sabe a que. Les tirábamos como ideas, como
temas. Ellos lo elaboraban, improvisaban, de ahí fueron ellos mismos
trabajando en esa construcción del personaje y van surgiendo esos
perfiles. Se crearon su propia historia, de que yo tengo un novio, y
que en cualquier momento salgo a prostituírme porque no le encuentro
salida a la situación, ni puedo bancar a mi familia, tengo cinco
hermanos como dice uno de los protagonistas. El otro que es
desocupado se hace su historia, de que tiene que vivir de changas,
sale a la calle , encuentra un laburito, sube al ómnibus a vender
cosas, y el hace lo que venga. Desde cortar el césped de un jardín
hasta levantar una pared.
Una de las cosas que me
parecieron más interesantes es que los personajes se van
manifestando por lo que van haciendo, en la acción. No hay esas
clásicas declaraciones de principios que se ven muchas veces. Quizá
eso sea así por ese trabajo con los actores que me contás, de que
vallan armando los personajes ellos mismos...
Bonelli: Le da más vida, más realidad, porque es auténtico, lo
crearon ellos mismos. Y muchas cosas se investigaron, por
experiencias propias, o gente que conocían. Nos contaba uno de los
actores que su personaje lo tomó a su vez de otro personaje que
existe, que es real, que anda en la transa de la droga y que
sobrevive. La noche, ese submundo que a veces nosotros no conocemos.
Otro de los personajes femeninos tomó elementos de unos
programas especiales que se emitían en TV Ciudad. Un programa creo
que sobre menores infractores. Y le hacen una entrevista a una menor
que estaba reclutada en el INAME, una gurisa de catorce, quince
años, que decía que ella no tenía futuro, que no sabía cual era su
destino, que era lo que quería hacer, que no tenía preguntas, no
tenía respuestas a tus preguntas. Lo único que tenía claro era que
ella quería salir de ahí, de donde estaba. ¿A qué?. No se sabe. Lo
que sí sabía y tenía claro era que, mientras ella estuviera ahí, no
iba a ser buchona
"Creo que el rock dice muchas cosas. Que el rock nacional
dice muchas cosas.”
En
el acto de la intervención quirúrgica hay un comentario sobre la
pérdida del grado inversor de Uruguay, que era algo que había
sucedido hacía poco. Eso me hizo pensar en un trabajo de
actualización del guión. ¿Es Así?. Bonelli: Ese
guión te da la chance de que lo puedas ir modificando. Aunque te
parezca mentira el guión no ha sido actualizado desde el año 2001,
porque lamentablemente todo lo que seguimos diciendo sigue estando
presente. Es más, te diría que aún es peor la situación. Fijate que
nos basamos en datos estadísticos oficiales que decían que cuatro de
cada diez jóvenes no trabajaban ni estudiaban y no porque no
quisieran sino porque no tenían posibilidades. Dos años después esos
mismos datos oficiales dicen que son seis que no estudian y que no
trabajan. Entonces la situación es peor. Y va ha seguir siendo peor.
Si no encontramos una solución urgente. Entre todos ¿no?. Entre la
sociedad, el gobierno, los partidos políticos, las organizaciones
sociales, en fin. En cuanto a la operación económica, esa escena que
tenemos, que es un personaje que se desmaya , que está tirado en el
piso, y que representa al Uruguay. Y los otros tres personajes en
ese momento pasan ha ser el poder económico, o llámese como quiera,
que empiezan a tratar de, supuestamente, salvar a ese país y lo
único que hacen es dividirlo, desangrarlo. Hablan en términos
económicos, que el dólar rompió la banda de flotación, que podemos
salvar tres o cuatro bancos pero vamos a ver que pasa. Y vamos a
invertir en un plazo fijo a ver si tenemos más suerte. Son pequeños
pedazos del Uruguay que se van cayendo de apoco. ¿Y que podemos
decirle a todo eso?. ¿Que más le podemos agregar si la situación y
el sistema financiero aún siguen tambaleantes?.
Esto
que me estás diciendo está encerrando una forma de entender lo que
debe ser, o es para voz, el arte. Por un lado el teatro,
entendiéndolo como algo que remueva cosas en la gente, por otro lado
la música, que en este caso se unen. Y vivimos en una época en que
más que nada al rock mucha gente ya no lo ve como sinónimo de
rebeldía. Bonelli: Yo en particular sigo creyendo
que el rock tiene una vigencia fundamental. Creo que van a
pasar los años y la cultura del rock va a seguir
existiendo como forma de manifestación, tanto de los jóvenes como
no. Yo ya tengo cuarenta y tres años pero me sigo sintiendo
joven, sigo entendiendo e interpretando al rock como cuando tenía
quince años. Es una forma de expresar mis sentimientos. Me conmueve
todavía. Entonces, en este caso, el teatro y el rock pueden ir de la
mano perfectamente.
Te decía porque en Uruguay
todavía no se ha dejado de ver al rock como cosa de pendejos, y al
teatro como algo más serio, que apunta a otro tipo de público.
Bonelli: Es cierto, en cierta forma sí hay un teatro
que apunta a un determinado público y es válido. Yo trato de apuntar
a otro público, al que justamente no viene al teatro. Creo con esto
que hicimos con Banderas, se volcó un público juvenil que no está
acostumbrado a venir a las salas, y especialmente al Galpón.
Inclusive con esto retomamos algo de la tradición de teatro social
del Galpón, atrayendo a un público joven que no acostumbra venir al
teatro. Y lo bueno es que además de jóvenes han visto esta obra
gente veterana que no solo gustan de Los Redondos sino que también
gustan del teatro. Recuerdo un caso ,que le pasó a un integrante de
los compañeros de la obra, en que se arrimó al final del espectáculo
una señora, abuela ya, que fue a ver la obra con su nieto, se acercó
y dijo “gracias por lo que nos brindaron pero ojalá todo esto se
pueda solucionar porque yo no quiero dejarle este Uruguay a mi
nieto”. Cosas impresionantes se vieron hasta ahora.
Pero me parece que en general la gente del teatro se tendría que
abrir un poco más a este tipo de espectáculos, incluso hasta para
atraer un público que amplíe las posibilidades económicas.
Bonelli: Yo como integrante del galpón creo que
debemos hacer de todo. Creo que no solo debemos apostar a
seguir haciendo espectáculos como Banderas, sino que debemos seguir
haciendo clásicos, seguir haciendo autores nacionales. Después está
la visión de cada director de cómo hace ese clásico, si lo hace con
una visión más contemporánea o una visión más de época. Eso va en
cada uno. Ahí yo no puedo entrometerme a decirle a un director “no,
vení vamos ha hacer un clásico de Shakespeare con música de Led
Zeppelin”. Yo lo haría, es una idea de futuro hacer una cosa así.
Pero yo no le voy a decir a otro director del teatro que va ha hacer
un Shakepeare que lo haga como a mí me gusta. Cada uno lo hace desde
sus puntos de vista, desde sus conocimientos, y es válido. Yo sé lo
que quiero y sé a lo que apunto, me gusta trabajar con los jóvenes,
aproximarme a los jóvenes porque creo que tienen muchas cosas para
brindar, como así también tiene muchas cosas para aprender. Pero yo
también aprendo de ellos. En ese intercambio uno siempre aprende
muchas cosas. Creo que el rock dice muchas cosas. Que el rock
nacional dice muchas cosas. En este caso elegimos a Los Redondos.
¿Y con el rock cuando empezás a relacionarte?
Bonelli: Yo vengo de una familia muy
musiquera. Aprendí mucho de la música por mi padre. De él aprendí a
escuchar jazz, las orquestas del cuarenta, del cincuenta. El
rocanrol de los cincuenta. Mamé a Elvis Presey por él. Los
principios de Los Beatles, de Los Rolling Stones también. Porque
aparte, yo me llevo apenas diecinueve años con mi padre. Entonces el
primer disco que pedí de regalo fue de Los Creedence, cuando tenía
ocho años. Y ya en casa había discos de Jimi Hendrix, de los
Beatles... Y ya cuando empezás a ir al liceo con tus compañeros de
clase empezás a comprarte los famosos Long Play. Soy fanático de Led
Zeppelin. Tengo toda su discografía. Tengo una discoteca que ya debe
andar por los 1500 CD, y mil LP, y nos se cuantas grabaciones en
cassette.
¿Se te podría decir melómano?
Bonelli: Y puede ser, sí (risas). Vas a mi casa y
del rock inglés de los años sesenta tengo Cream, Eric Clapton, Jimmi
Hendrix, Janis Joplin, Los Doors, Jetro Tull, Yes, Emerson Lake And
Palmer, un montón de cosas. Aparte de Los Rolling Stone, Los
Beatles, Creedence, Steppenwolf, todo, Deep Purple, Black Sabbath,
las bandas pesadas me gustaban todas. Después más adelante en el
tiempo, U2, REM, Bruce Spreengsten. El Blues me gusta mucho, de
todo.
¿Y a Los Redondos cuando los conociste?
Bonelli: Por los años ochenta. Tenía algo de oídas,
de su existencia, pero no conocía mucho material hasta que los vi en
el Palacio Pañarol, en 89. Y ahí sí, me volví más que fanático de
ellos. Nunca tuve la posibilidad de viajar y verlos allá. Los volví
a ver el año pasado, cuando estuvieron en el estadio. Eso fue en
abril del 2002. Nosotros estrenamos en octubre del 2001, tratamos de
hacer un contacto a través de la comisión de la juventud. Les
dejamos una carta para que se las dieran. Y nos dijeron que no
podíamos acceder ellos, que estaban en idas y venidas, que venían ha
hacer el recital y se iban. Nunca supimos si realmente les dieron la
carta. Dicho sea de paso, esta obra no tuvo ningún auspicio. La
comisión de la juventud no lo dio. Fuimos ha hablar con ellos un par
de veces. “Si, si, muy lindo todo pero no hay rubros”. Sin embargo
ves que hay rubros para muchas otras cosas, para espectáculos
internacionales. Viene cualquiera de afuera, y por lo menos el
loguito de la Comisión de la Juventud está. Después si pone plata no
sé, no me interesa. Pero acá ni siquiera el loguito. Mails van,
mails vienen, pero al final nunca nada, hasta que nos cansamos y no
le dimos más pelota. Lo lamentamos porque fue un éxito, y además
para los jóvenes. Ya que apuntan al espectro juvenil, pero
lamentablemente nosotros no logramos apoyo.
Muchos de los referentes de la cultura “oficial” de izquierda en los
primeros años ochenta no veían con buenos ojos al rock. Ahora se sigue dando en
algunos casos pero ya resulta bastante anacrónico. Como que no se entendía que
el rock como lenguaje musical, como vehículo de expresión podía venir de
cualquier lado. Bonelli: Eso siempre me paspó las pelotas. Yo
soy de izquierda, y recuerdo que a veces te decían que no podías escuchar al
rock inglés. Ni siquiera rock nacional porque no existía, o porque estaba en sus
comienzos. Entonces había que escuchar cosas combativas, del canto popular, del
folclore o lo que venía de Argentina: Yo admiro y sigo escuchando a Zitarrosa, a
Daniel Viglietti, como a Los Olimareños en su momento. Tuve sus discos en la
época de la dictadura, escondidos. Y recibía material del exterior, de sus
giras. Los escuchaba, como también escuchaba a los que estaban acá peleandolá. A
Los Zucará, al Choncho Lazzaroff, a Los que iban cantando, a Larbanois- Carrero,
no me quiero olvidar de nadie, Darnauchans. Había un montón de grupos en aquella
época. Iba a los recitales, al Palacio Peñarol, al interior. Las murgas ni que
hablar, Falta y Resto, Los Diablos Verdes....
Lo que pasa con el rock aparte es bastante paradojal. Fue el único
estilo musical que prácticamente desapareció durante la dictadura.
Bonelli: Porque estaban prohibidos. Muchos cayeron en cana. Yo
tengo un íntimo amigo como Santiago Poggi, tecladista del Sindicato, y se la
comió doblada. Y cuantos se la comieron adentro y afuera. Porque también el que
se fue, no se fue porque sí. Se fueron Psiglo, Totem, Rada, Los Fatorusso. No
todos los que se fueron lo hicieron quizá por problemas políticos. Acá se empezó
a prohibir todo lo que fuera cualquier tipo de manifestación artística. El
Galpón se fue. Cerraron la sala y se fue al exilio, no tuvieron más remedio. Y
no solo El Galpón, cuantos compañeros del Circular, de La Gaviota... Muchos
teatros se cerraron o tuvieron que acomodarse a las posibilidades que la
dictadura dejaba. Horacio Buscaglia fue un grande también. Yo que sé, mencionás
a uno, té olvidás de otro, no quiero ser cruel pero en mis recuerdos están
todos.
Volviendo a la obra. ¿Cuánto tiempo lleva montar un
espectáculo como Banderas en tu corazón? Porque eso habla también de las ganas
que hay que tener. No creo que se arme en unos pocos ensayos.
Bonelli: No, no, esto lleva muchísimo trabajo. Una vez que ya hay una idea del
guión te lleva fácil unos tres meses. Nosotros empezamos a fines de Julio del
2001 y estrenamos el 17 de octubre de ese año, así que nos llevó dos meses y
medio, casi tres. El guión lo veníamos trabajando con Raquel desde diciembre del
2000. Lo trabajamos lo elaboramos y lo tuvimos pronto en abril. Ahí lo
presentamos en El Galpón, el teatro se resuelve ha hacerlo por Julio.
Inmediatamente con Raquel empezamos a seleccionar el elenco. No encontrábamos
todo el elenco acá, en El Galpón, porque necesitábamos un determinado perfil de
actor. Hicimos un casting abierto del que seleccionamos a uno de los actores.
Fuimos a SUA, el sindicato uruguayo de actores, vimos videos y de ahí salió
otra, fue todo un proceso. Y después que tuvimos al elenco arrancamos los
ensayos por el 20 de Julio y estrenamos el 17 de octubre.
En todo
ese tiempo ¿Cómo se financian?. Porque pueden empezar a recuperar algo de dinero
recién con la obra rodando... Bonelli: Esta es la primera
experiencia que se hace en El Galpón de forma cooperativa. Nosotros nos
autofinanciamos el espectáculo. De mi bolsillo, de los compañeros, pusimos una
plata y empezamos a comprar material que se necesitaba, hubo algunas donaciones.
Conseguimos por ejemplo que AEBU nos aportara el afiche y el programa
gratuitamente. En esto tenemos que agradecer al sindicato de los bancarios. Les
pasamos el material y ellos nos aportaron todo eso, que con esa calidad no lo
hubiéramos podido bancar. Después gente que nos aportó materiales de pintura,
pinceles. Todo así. Por ejemplo a la vuelta de mi casa hay una casa que vende
materiales para artesanías, en Malvín, se llama Tiempo Libre. Fui ha hablar con
ellos y se hicieron hinchas de la obra y nos donaron una cantidad de material,
otros los vendieron a precio de costo. Después nos hicieron propaganda, vinieron
a ver la obra. Hubo mucho intercambio de ese tipo. Después otras cosas las
tuvimos que poner de nuestro bolsillo. Y algo se recuperó, otro no. Nosotros
seguimos debiendo plata. Fijate que hace casi dos años que está el espectáculo,
y le seguimos debiendo a Verónica, les seguimos debiendo a los artistas
plásticos. Que a esta altura del partido dijeron “bueno vamo´arriba, ya algo nos
pagaron, si se puede recuperar algo más bien y si nó, no importa”, porque se
hicieron hinchas. Lo importante también para sacar un producto, no se si
exitoso, pero lo importante es que puedas armar un grupo que se ponga la
camiseta, que tire para adelante. Y se pusieron la camiseta desde los técnicos
de acá del teatro, el Nacho, el Fito, José, Daniel, Manolo, la gente que está en
maquinaria. Se portaron divino, los tipos no te dicen que no a nada. Entonces
después la parte económica queda en un segundo plano. Si sacamos algo, bárbaro,
y sino, vamo´arriba porque todos somos hinchas. Y siguen viniendo y te tiran
ideas y eso es fundamental.
“...se arrimó al final del espectáculo una señora, abuela ya, que fue a ver
la obra con su nieto, se acercó y dijo “gracias por lo que nos brindaron pero
ojalá todo esto se pueda solucionar porque yo no quiero dejarle este Uruguay a
mi nieto”
¿Se puede decir que dentro del núcleo de gente que participó en Banderas en tu
corazón, hay profesionales del teatro. O sea que vivan de eso, o tienen que
rebuscarse con otras cosas para ir llevándola? Bonelli: Y todos
nos rebuscamos. Lamentablemente, el teatro, por lo menos el teatro
independiente, no dá para vivir. En nuestro grupo Raquel y yo tenemos otro
trabajo. Dante Alfonso aparte de ser actor trabaja haciendo escenografías. Lucía
hace también obras en otros teatros, es actriz invitada, ella no pertenece al
Galpón. Fue nominada al Florencio por esta obra como mejor actriz de reparto y
no te digo que ella viva del teatro pero se rebusca dentro del teatro. Claudia
es funcionaria del galpón y aparte es actriz. El Chelo, trabaja como empleado y
además hace teatro. Bernardo de clase particulares, él es coreógrafo, bailarín,
trabaja con su grupo de danza, y participó en las obra como invitado igual que
Marcelo Pagani, no son miembros del Galpón. Todos nos revolvemos en algo,
lamentablemente es así. Los artistas plásticos que también trabajan con
nosotros, que hicieron una obra fantástica en la parte plástica de este
espectáculo, desde el afiche, hasta la galería cuando la gente entra que ve
esas paredes grafiteadas. El vestuario también lo hicieron ellos, y también se
revuelven. Trabajan en otra cosa, y además hacen talleres de plástica, y algunos
que logran vender algunas de sus obras. La iluminadora, Verónica Losa, hizo
unas luces maravillosas que también estuvieron nominadas al Florencio, también
se revuelve. Hace luces acá, allá. Trabajó haciendolé las luces a Jorge Drexler
en la gira española para presentar el disco Sea. También cuando Drexler estuvo
acá en la Zitarrosa hizo las luces ella. Trabaja con su marido Juan Campodónico.
De paso quiero felicitarlo porque su disco Bajofondo está nominado para los
Grammy. Ganaron un Gardel también. Es un tipo de una capacidad, de una
inteligencia musical, extraordinaria. Nos debemos algo juntos con él. Si dios
quiere en algún momento vamos a ver si sacamos algún proyecto. Ya lo hablamos el
año pasado. De hacer algo con ese estilo que está haciendo de fusión del tango
con la música tecno, me resulta muy interesante y se podría hacer algo con él.
¿Cómo fue la respuesta de la crítica acerca del espectáculo?
Bonelli: Bien, hemos tenido una buena crítica en general. Con
alguna cosa con la que podemos o no estar de acuerdo, pero en general fue buena.
Hubo gente que habló muy bien del espectáculo, y otros que hablaron bien. Pero
malas críticas, que dijeras “nos dieron a matar” no recuerdo. Con los medios de
comunicación la relación ha sido excelente. Hemos paseado por cuanta radio y
programa hay. En especial en programas que estuvieran más relacionados a los
jóvenes y al rock. Con las páginas web hechas por fans de los redondos. Con los
propios ricoteros tuvimos una muy buena relación, porque ese era otro asunto.
Cuando nos metimos en esta obra dijimos “bueno que van a decir los ricoteros”.
Porque meterse con Patricio Rey no es fácil. Y sin embargo los gurises
ricoteros de alma nos dieron para adelante. Inclusive hasta los propios
argentinos. Sabemos de muchos argentinos que vinieron a ver el espectáculo.
Después de la obra nos decían “loco, esto en Buenos Aires mataría, está bárbaro,
hay que llevarlo”. Varias páginas web de ricoteros argentinos todavía hoy siguen
recomendando nuestro espectáculo, con fotos, nos pedían material, nos escriben.
Y esa es otra meta que tenemos llegar a la Argentina.
Eso también
habla de que la realidad allá es similar. Porque ustedes hablan de gurises que
se identifican con las canciones de Los Redondos, pero que no se definen como
ricoteros. Les gusta la banda, pero la historia central no pasa porque sean
ricoteros, y transcurre acá. Entonces eso que vos me decís habla de que la
realidad es similar. Bonelli: Es que la realidad argentina es
similar a la nuestra. Con algunas connotaciones, propias de cada lugar, pero en
definitiva les pasa lo mismo, sienten lo mismo. Por eso creo que esta obra
llevada así, sin cambiarle nada, sin adaptarle nada ni siquiera en su
vocabulario, la van a entender perfectamente.
¿Andan en eso
entonces? Bonelli: Si, estamos en tratativas para ir a Buenos
Aires. Es más, tenemos alguna propuesta, no digo concreta pero ya se
interesaron. Nos escribieron dos veces y estamos ahí, entre mails que van, mails
que vienen, viendo los requerimientos técnicos, nuestras condiciones mínimas
para montar el espectáculo allá. Y bueno parece que va bastante avanzada la
cosa así que en una de esas tenemos una puerta abierta para cruzar el charco.
“Más que perfiles eran temas lo que le tirábamos a veces, la droga, el
alcohol, las salidas nocturnas, el hambre, el sobrevivir, las barras,
juntarse en una esquina no se sabe a que”
¿Que proyectos tienen de aquí en más? Bonelli: De inmediato, voy
a trabajar ahora con Raquel Diana en una obra de ella, que va a dirigir ella
misma, en la sala de AGADU. La obra se llama Mister Soul, La vamos a empezar a
ensayar ahora en agosto. Ahí me voy a encargar del sonido, de la música, y de
las luces, eso en lo inmediato. Y después presenté un proyecto en el Galpón,
sobre los jóvenes y el rock nacional. La idea en principio es reivindicar la
rebeldía de los jóvenes desde los inicios del rock nacional. Desde los años
sesenta hasta done llegue. Tampoco quiero hacer un espectáculo cronológico,
arrancar en los sesenta, pasar por los setenta, los ochenta, los noventa, hasta
la actualidad. Si pudiéramos abarcar todo ese tiempo sería bárbaro, pero no creo
que me dé, por la cantidad de material que hay en lo musical y por toda la
historia que hay. Entonces quisiera abarcar, por lo menos en principio, los
sesenta los setenta, pasando por la dictadura, el silencio que hubo en esa
época, la emigración de nuestros músicos.
Para terminar ¿Qué te
pareció la repercusión y el escándalo que generaron la película Aparte?.
Bonelli: Yo no la vi la película, la quiero ver. Pero por alguna
sinopsis, todo este relajo que se armó, de sí está bien, si no, si es ético o
no. Yo no sé, en ese tema no me meto. Pero el producto, la obra que hizo
Handler, me parece bárbara. Que el tipo halla hecho algo que muestre la
realidad, y punto. Entonces creo que en ves de ir a atacar a Handler, abría que
tratar el problema, que existe esa realidad. Creo que hay que apuntar a tratar
de solucionar ese problema y no atacar a quién produjo esta obra de arte, que
para mí lo es. Y creo que Banderas en tu Corazón es un pariente cercano a
Aparte. La única diferencia es que nosotros la hicimos hace dos años y Aparte
surge ahora. Aunque capaz que Handler tenía la idea antes que nosotros, no
importa. También nos sentimos primos hermanos de 25 wats, que salió unos meses
ante de que saliéramos nosotros. Creo que hay en este momento mucha gente que
esta apuntando a hacer trabajos de este tipo, tanto en lo cinematográfico, en el
documental...
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