INICIO

VOLVER A LA SECCIÓN

ladob.8m.net
Entrevista por Leonardo Flamia

BANDERAS EN TU CORAZÓN
JORGE BONELLI

En realidad la canción se llama Juguetes Perdidos. En ella el Indio Solari canta: “Banderas en tu corazón, yo quiero verlas, ondeando luzca el sol o no, banderas rojas, banderas negras, de lienzo blanco en tu corazón”. También es uno de los momentos más emotivos del ritual ricotero. Cuando empiezan a sonar los acordes de ese tema, la gente prende sus bengalas,  se izan todas las banderas y entre todos se entona: “Cuando la noche/ es más oscura/ se viene el día/ en tu corazón”.

Para Jorge Bonelli, director junto a Raquel Diana de la obra Banderas en tu Corazón, el carácter esperanzador de esa canción motiva el nombre de la obra.

Creando situaciones que toman como disparadores canciones de Los Redondos, y vividas por gente de la calle, estos directores montaron un espectáculo que por casi dos años se exhibió en El Galpón atrayendo a un público, en general, alejado del teatro. ¿ Cómo se logra este espectáculo? ¿Por qué teatro y rock? Sobre estas cosas conversamos, en la cafetería del teatro El Galpón, con Jorge Bonelli, que además de actor y director de teatro es columnista del portal Lado B, especializándose en blues y rock clásico.

“Yo me inicié acá en el Galpón”- comenta Bonelli acerca de sus inicios en las tablas- “en la escuela del teatro. Ingresé en el año 89 y egresé en el 92. Ahí El Galpón me invita a participar, a ser parte del elenco y luego me integré a la institución. Desde el 92 hasta el 2000 he trabajado como actor en varias obras. También he hecho trabajos de sonido, selecciones musicales, he hecho luces. Y mi primera experiencia como director fue en el 2001 junto con Raquel Diana en Banderas en tu corazón”.

El guión de Banderas en tu corazón ¿es un texto de Raquel Diana?
Bonelli: La idea surgió de ella en el año 2000, ella me vino hablar a mí para hacer un espectáculo basado en la situación de los jóvenes en aquel entonces, que no ha variado mucho, más bien ha empeorado. La idea era hablar un poco de los jóvenes y el ingrediente para ese espectáculo era que se inspirara un poco en canciones de Los Redondos. Como ella sabía que yo era conocedor de la banda, que tenía todos sus discos, se aproximó a mí. Hablamos del proyecto, me encantó la idea , y empezamos a trabajar en esto que terminó siendo después Banderas en tu corazón. Ella hizo un guión primario basándose en algunas ideas, y después que armamos el elenco, empezamos a trabajar con ellos ese guión. Entonces con los aportes de los actores, nuestros  aportes como directores y las propias canciones de Los Redondos surgió digamos, el guión definitivo. Lo que luego ella escribió fue la dramaturgia del espectáculo.

Se aprecia una interacción entre las historias que se cuentan y las canciones, que no estaban puestas porque sí.
Bonelli: Claro, hay una relación entre las canciones y lo que está sucediendo en la escena. Muchos de los temas inspiraron a los actores a desarrollar sus personajes. Y también a desarrollar la situación que viven esos personajes, entonces los temas no están porque sí. Sin lugar a dudas es tan vasta la discografía de Los Redondos que uno se queda corto. Entras a mirar y decís quedó afuera tal tema, quedó afuera tal otro. Y son tan buenos y tan importantes que hubieran creado otra situación, otro clima en la obra. Pero era imposible, porque solo con la música tenés material para hacer tres obras. En un momento había que cortar y se decidió por los temas que hoy están.

“...me gusta trabajar con los jóvenes, aproximarme a los jóvenes, porque creo que tienen muchas cosas para brindar, como así también tiene muchas cosas para aprender. Pero yo también aprendo de ellos”

El tema que le da nombre a la obra  es Juguetes Perdidos Que comienza con el verso Banderas en tu corazón. Ello ya de por sí se puede entender como un guiño, también es una canción dedicada a Bulacio, hay algún motivo para elegir esa canción como referente para el nombre de la obra?
Bonelli: Yo creo que esa es una canción esperanzadora. Entonces ante la situación tan crítica que viven los jóvenes creo que por lo menos una luz de esperanza nos está dando. Nosotros en este espectáculo no pretendemos dar soluciones, porque me parece que no las tenemos. Las queremos buscar, las queremos encontrar. Pero nosotros tampoco somos quién para decir “mirá la solución está por acá”.  No sabemos. Creo que la solución la tenemos que buscar entre todos, para todos también. Entonces ya Banderas en tu corazón como título dice muchas cosas. Creo que todos en algún rincón, de alguna forma interiormente tenemos banderas. Y tenemos distintos tipos de banderas, y tenemos que rescatarlas, sacarlas para afuera y seguir peleandolá. Creo que no hay salidas  individuales, que las salidas son grupales.

¿Cómo se fueron armando los perfiles de los personajes? Porque queda claro que las historias tienen que ver con las canciones. Pero de todas formas los personajes tienen perfiles propios, características propias,  montevideanas.
Bonelli: Mirá, ya en el guión Raquel plantea que es lo que debía haber. Un desocupado, un perro y tres jóvenes. Sabíamos que era gente de la calle, gente que estamos acostumbrados a ver todos los días, pero a la que a veces no incorporamos como parte de la realidad de nuestro país ¿no? . Entonces los propios actores iban trabajando sus personajes, con los elementos que les tirábamos, con determinados perfiles, determinadas situaciones. Más que perfiles eran temas lo que le tirábamos a veces, la droga, el alcohol, las salidas nocturnas, el hambre, el sobrevivir, las barras, el juntarse en una esquina, no se sabe a que. Les tirábamos como ideas, como temas. Ellos lo elaboraban, improvisaban, de ahí fueron ellos mismos trabajando en esa construcción del personaje y van surgiendo esos perfiles. Se crearon su propia historia, de que yo tengo un novio, y que en cualquier momento salgo a prostituírme porque no le encuentro salida a la situación, ni puedo bancar a mi familia, tengo cinco hermanos como dice uno de los protagonistas. El otro que es desocupado se hace su historia, de que tiene que vivir de changas, sale a la calle , encuentra un laburito, sube al ómnibus a vender cosas, y el hace lo que venga. Desde cortar el césped de un jardín hasta levantar una pared.

Una de las cosas que me parecieron más interesantes es que los personajes se van manifestando por lo que van haciendo, en la acción. No hay esas clásicas declaraciones de principios que se ven muchas veces. Quizá eso sea así por ese trabajo con los actores que me contás, de que vallan armando los personajes ellos mismos...
Bonelli: Le da más vida, más realidad, porque es auténtico, lo crearon ellos mismos. Y muchas cosas se investigaron, por experiencias propias, o gente que conocían. Nos contaba uno de los actores que su personaje lo tomó a su vez de otro personaje que existe, que es real, que anda en la transa de la droga y que sobrevive. La noche, ese submundo que a veces nosotros no conocemos. Otro de los  personajes femeninos tomó elementos de unos programas especiales que se emitían en TV Ciudad. Un programa creo que sobre menores infractores. Y le hacen una entrevista a una menor que estaba reclutada en el INAME, una gurisa de catorce, quince años, que decía que ella no tenía futuro, que no sabía cual era su destino, que era lo que quería hacer, que no tenía preguntas, no tenía respuestas a tus preguntas. Lo único que tenía claro era que ella quería salir de ahí, de donde estaba. ¿A qué?. No se sabe. Lo que sí sabía y tenía claro era que, mientras ella estuviera ahí, no iba a ser buchona

"Creo que el rock dice muchas cosas.
Que el rock nacional dice muchas cosas.”

En el acto de la intervención quirúrgica hay un comentario sobre la pérdida del grado inversor de Uruguay, que era algo que había sucedido hacía poco. Eso me hizo pensar en un trabajo de actualización del guión. ¿Es Así?.
Bonelli: Ese guión te da la chance de que lo puedas ir modificando. Aunque te parezca mentira el guión no ha sido actualizado desde el año 2001, porque lamentablemente todo lo que seguimos diciendo sigue estando presente. Es más, te diría que aún es peor la situación. Fijate que nos basamos en datos estadísticos oficiales que decían que cuatro de cada diez jóvenes no trabajaban ni estudiaban y no porque no quisieran sino porque no tenían posibilidades. Dos años después esos mismos datos oficiales dicen que son seis que no estudian y que no trabajan. Entonces la situación es peor. Y va ha seguir siendo peor. Si no encontramos una solución urgente. Entre todos ¿no?. Entre la sociedad, el gobierno, los partidos políticos, las organizaciones sociales, en fin. En cuanto a la operación económica, esa escena que tenemos, que es un personaje que se desmaya , que está tirado en el piso, y que representa al Uruguay. Y los otros tres personajes en ese momento pasan ha ser el poder económico, o llámese como quiera, que empiezan a tratar de, supuestamente, salvar a ese país y lo único que hacen es dividirlo, desangrarlo. Hablan en términos económicos, que el dólar rompió la banda de flotación, que podemos salvar tres o cuatro bancos pero vamos a ver que pasa. Y vamos a invertir en un plazo fijo a ver si tenemos más suerte. Son pequeños pedazos del Uruguay que se van cayendo de apoco. ¿Y que podemos decirle a todo eso?. ¿Que más le podemos agregar si la situación y el sistema financiero aún siguen tambaleantes?.

Esto que me estás diciendo está encerrando una forma de entender lo que debe ser, o es para voz, el arte. Por un lado el teatro,  entendiéndolo como algo que remueva cosas en la gente, por otro lado la música, que en este caso se unen. Y vivimos en una época en que más que nada al rock mucha gente ya no lo ve como sinónimo de rebeldía.
Bonelli: Yo en particular sigo creyendo que el rock  tiene una vigencia fundamental. Creo que van a pasar los años  y la cultura del rock  va a seguir existiendo como forma de manifestación, tanto de los jóvenes como no. Yo ya tengo cuarenta y tres años  pero me sigo sintiendo joven, sigo entendiendo e interpretando al rock como cuando tenía quince años. Es una forma de expresar mis sentimientos. Me conmueve todavía. Entonces, en este caso, el teatro y el rock pueden ir de la mano perfectamente.

Te decía porque en Uruguay todavía no se ha dejado de ver al rock como cosa de pendejos, y al teatro como algo más serio, que apunta a otro tipo de público.
Bonelli: Es cierto, en cierta forma sí hay un teatro que apunta a un determinado público y es válido. Yo trato de apuntar a otro público, al que justamente no viene al teatro. Creo con esto que hicimos con Banderas, se volcó un público juvenil que no está acostumbrado a venir a las salas, y especialmente al Galpón. Inclusive con esto retomamos algo de la tradición de teatro social del Galpón, atrayendo a un público joven que no acostumbra venir al teatro. Y lo bueno es que además de jóvenes han visto esta obra gente veterana que no solo gustan de Los Redondos sino que también gustan del teatro. Recuerdo un caso ,que le pasó a un integrante de los compañeros de la obra, en que se arrimó al final del espectáculo una señora, abuela ya, que fue a ver la obra con su nieto, se acercó y dijo “gracias por lo que nos brindaron pero ojalá todo esto se pueda solucionar porque yo no quiero dejarle este Uruguay a mi nieto”. Cosas impresionantes se vieron hasta ahora.

Pero me parece que en general la gente del teatro se tendría que abrir un poco más a este tipo de espectáculos, incluso hasta para atraer un público que amplíe las posibilidades económicas.
Bonelli: Yo como integrante del galpón creo que debemos hacer de todo.  Creo que no solo debemos apostar a seguir haciendo espectáculos como Banderas, sino que debemos seguir haciendo clásicos, seguir haciendo autores nacionales. Después está la visión de cada director de cómo hace ese clásico, si lo hace con una visión más contemporánea o una visión más de época. Eso va en cada uno. Ahí yo no puedo entrometerme a decirle a un director “no, vení vamos ha hacer un clásico de Shakespeare con música de Led Zeppelin”. Yo lo haría, es una idea de futuro hacer una cosa así. Pero yo no le voy a decir a otro director del teatro que va ha hacer un Shakepeare que lo haga como a mí me gusta. Cada uno lo hace desde sus puntos de vista, desde sus conocimientos, y es válido. Yo sé lo que quiero y sé a lo que apunto, me gusta trabajar con los jóvenes, aproximarme a los jóvenes porque creo que tienen muchas cosas para brindar, como así también tiene muchas cosas para aprender. Pero yo también aprendo de ellos. En ese intercambio uno siempre aprende muchas cosas. Creo que el rock dice muchas cosas. Que el rock nacional dice muchas cosas. En este caso elegimos a Los Redondos.

¿Y con el rock cuando empezás a relacionarte?
Bonelli: Yo vengo de una familia  muy musiquera. Aprendí mucho de la música por mi padre. De él aprendí a escuchar jazz, las orquestas del cuarenta, del cincuenta. El rocanrol de los cincuenta. Mamé a Elvis Presey por él. Los principios de Los Beatles, de Los Rolling Stones también. Porque aparte, yo me llevo apenas diecinueve años con mi padre. Entonces el primer disco que pedí de regalo fue de Los Creedence, cuando tenía ocho años. Y ya en casa había discos de Jimi Hendrix, de los Beatles... Y ya cuando empezás a ir al liceo con tus compañeros de clase empezás a comprarte los famosos Long Play. Soy fanático de Led Zeppelin. Tengo toda su discografía. Tengo una discoteca que ya debe andar por los 1500 CD, y mil LP, y nos se cuantas grabaciones en cassette.

¿Se te podría decir melómano?
Bonelli: Y puede ser, sí (risas). Vas a mi casa y del rock inglés de los años sesenta tengo Cream, Eric Clapton, Jimmi Hendrix, Janis Joplin, Los Doors, Jetro Tull, Yes, Emerson Lake And Palmer, un montón de cosas. Aparte de Los Rolling Stone, Los Beatles, Creedence, Steppenwolf, todo, Deep Purple, Black Sabbath, las bandas pesadas me gustaban todas. Después más adelante en el tiempo, U2, REM, Bruce Spreengsten. El Blues me gusta mucho, de todo.

¿Y a Los Redondos cuando los conociste?
Bonelli: Por los años ochenta. Tenía algo de oídas, de su existencia, pero no conocía mucho material hasta que los vi en el Palacio Pañarol, en 89. Y ahí sí, me volví más que fanático de ellos. Nunca tuve la posibilidad de viajar y verlos allá. Los volví a ver el año pasado, cuando estuvieron en el estadio. Eso fue en abril del 2002. Nosotros estrenamos en octubre del 2001, tratamos de hacer un contacto a través de la comisión de la juventud. Les dejamos una carta para que se las dieran. Y nos dijeron que no podíamos acceder ellos, que estaban en idas y venidas, que venían ha hacer el recital y se iban. Nunca supimos si realmente les dieron la carta. Dicho sea de paso, esta obra no tuvo ningún auspicio. La comisión de la juventud no lo dio. Fuimos ha hablar con ellos un par de veces. “Si, si, muy lindo todo pero no hay rubros”. Sin embargo ves que hay rubros para muchas otras cosas, para espectáculos internacionales. Viene cualquiera de afuera, y por lo menos el loguito de la Comisión de la Juventud está. Después si pone plata no sé, no me interesa. Pero acá ni siquiera el loguito. Mails van, mails vienen, pero al final nunca nada, hasta que nos cansamos y no le dimos más pelota. Lo lamentamos porque fue un éxito, y además para los jóvenes. Ya que apuntan al espectro juvenil, pero lamentablemente nosotros no logramos apoyo.

Muchos de los referentes de la cultura “oficial” de izquierda en los primeros años ochenta no veían con buenos ojos al rock. Ahora se sigue dando en algunos casos pero ya resulta bastante anacrónico. Como que no se entendía que el rock como lenguaje musical, como vehículo de expresión podía venir de cualquier lado.
Bonelli: Eso siempre me paspó las pelotas. Yo soy de izquierda, y recuerdo que a veces te decían que no podías escuchar al rock inglés. Ni siquiera rock nacional porque no existía, o porque estaba en sus comienzos. Entonces había que escuchar cosas combativas, del canto popular, del folclore o lo que venía de Argentina: Yo admiro y sigo escuchando a Zitarrosa, a Daniel Viglietti, como a Los Olimareños en su momento. Tuve sus discos en la época de la dictadura, escondidos. Y recibía material del exterior, de sus giras. Los escuchaba, como también escuchaba a los que estaban acá peleandolá. A Los Zucará, al Choncho Lazzaroff, a Los que iban cantando, a Larbanois- Carrero, no me quiero olvidar de nadie, Darnauchans. Había un montón de grupos en aquella época. Iba a los recitales, al Palacio Peñarol, al interior. Las murgas ni que hablar, Falta y Resto, Los Diablos Verdes....

Lo que pasa con el rock aparte es bastante paradojal. Fue el único estilo musical que prácticamente desapareció durante la dictadura.
Bonelli: Porque estaban prohibidos. Muchos cayeron en cana. Yo tengo un íntimo amigo como Santiago Poggi, tecladista del Sindicato, y se la comió doblada. Y cuantos se la comieron adentro y afuera. Porque también el que se fue, no se fue porque sí. Se fueron Psiglo, Totem, Rada, Los Fatorusso. No todos los que se fueron lo hicieron quizá por problemas políticos. Acá se empezó a prohibir todo lo que fuera cualquier tipo de manifestación artística. El Galpón se fue. Cerraron la sala y se fue al exilio, no tuvieron más remedio. Y no solo El Galpón, cuantos compañeros del Circular, de La Gaviota... Muchos teatros se cerraron o tuvieron que acomodarse a las posibilidades que la dictadura dejaba. Horacio Buscaglia fue un grande también. Yo que sé, mencionás a uno, té olvidás de otro, no quiero ser cruel pero en mis recuerdos están todos.

 Volviendo a la obra. ¿Cuánto tiempo lleva montar un espectáculo como Banderas en tu corazón? Porque eso habla también de las ganas que hay que tener. No creo que se arme en unos pocos ensayos.
Bonelli: No, no, esto lleva muchísimo trabajo. Una vez que ya hay una idea del guión te lleva fácil unos tres meses. Nosotros empezamos a fines de Julio del 2001 y estrenamos el 17 de octubre de ese año, así que nos llevó dos meses y medio, casi tres. El guión lo veníamos trabajando con Raquel desde diciembre del 2000. Lo trabajamos lo elaboramos y lo tuvimos pronto en abril. Ahí lo presentamos en El Galpón, el teatro se resuelve  ha hacerlo por Julio. Inmediatamente con Raquel empezamos a seleccionar el elenco. No encontrábamos todo el elenco acá, en El Galpón, porque necesitábamos un determinado perfil de actor. Hicimos un casting abierto del que seleccionamos a uno de los actores. Fuimos a SUA, el sindicato uruguayo de actores, vimos videos y de ahí salió otra, fue todo un proceso. Y después que tuvimos al elenco arrancamos los ensayos por el 20 de Julio y estrenamos el 17 de octubre.

En todo ese tiempo ¿Cómo se financian?. Porque pueden empezar a recuperar algo de dinero recién con la obra rodando...
Bonelli: Esta es la primera experiencia que se hace en El Galpón de forma cooperativa. Nosotros nos autofinanciamos el espectáculo. De mi bolsillo, de los compañeros, pusimos una plata y empezamos a comprar material que se necesitaba, hubo algunas donaciones. Conseguimos por ejemplo que AEBU nos aportara el afiche y el programa gratuitamente. En esto tenemos que agradecer al sindicato de los bancarios. Les pasamos el material y ellos nos aportaron todo eso, que con esa calidad no lo hubiéramos podido bancar. Después gente que nos aportó materiales de pintura, pinceles. Todo así. Por ejemplo a la vuelta de mi casa hay una casa que vende materiales para artesanías, en Malvín, se llama Tiempo Libre. Fui ha hablar con ellos y se hicieron hinchas de la obra y nos donaron una cantidad de material, otros los vendieron a precio de costo. Después nos hicieron propaganda, vinieron a ver la obra. Hubo mucho intercambio de ese tipo. Después otras cosas las tuvimos que poner de nuestro bolsillo. Y algo se recuperó, otro no. Nosotros seguimos debiendo plata. Fijate que hace casi dos años que está el espectáculo, y le seguimos debiendo a Verónica, les seguimos debiendo a los artistas plásticos. Que a esta altura del partido dijeron “bueno vamo´arriba, ya algo nos pagaron, si se puede recuperar algo más bien y si nó, no importa”, porque se hicieron hinchas. Lo importante también para sacar un producto, no se si exitoso, pero lo importante es que puedas armar un grupo que se ponga la camiseta, que tire para adelante. Y se pusieron la camiseta desde los técnicos de acá del teatro, el Nacho, el Fito, José, Daniel, Manolo, la gente que está en maquinaria. Se portaron divino, los tipos no te dicen que no a nada. Entonces después la parte económica queda en un segundo plano. Si sacamos algo, bárbaro, y sino, vamo´arriba porque todos somos hinchas. Y siguen viniendo y te tiran ideas y eso es fundamental.

“...se arrimó al final del espectáculo una señora, abuela ya, que fue a ver
la obra con su nieto, se acercó y dijo “gracias por lo que nos brindaron
pero ojalá todo esto se pueda solucionar porque yo no quiero
dejarle este Uruguay a mi nieto”

¿Se puede decir que dentro del núcleo de gente que participó en Banderas en tu corazón, hay profesionales del teatro. O sea que vivan de eso, o tienen que rebuscarse con otras cosas para ir llevándola?
Bonelli: Y todos nos rebuscamos. Lamentablemente, el teatro, por lo menos el teatro independiente, no dá para vivir. En nuestro grupo Raquel y yo tenemos otro trabajo. Dante Alfonso aparte de ser actor trabaja haciendo escenografías. Lucía hace también obras en otros teatros, es actriz invitada, ella no pertenece al Galpón. Fue nominada al Florencio por esta obra como mejor actriz de reparto y no te digo que ella  viva del teatro pero se rebusca dentro del teatro. Claudia es funcionaria del galpón y aparte es actriz. El Chelo, trabaja como empleado y además hace teatro. Bernardo de clase particulares, él es coreógrafo, bailarín, trabaja con su grupo de danza, y participó en las obra como invitado igual que Marcelo Pagani, no son miembros del Galpón. Todos nos revolvemos en algo, lamentablemente es así. Los artistas plásticos que también trabajan con nosotros, que hicieron una obra fantástica en la parte plástica de este espectáculo,  desde el afiche, hasta la galería cuando la gente entra que ve esas paredes grafiteadas. El vestuario también lo hicieron ellos, y también se revuelven. Trabajan en otra cosa, y además hacen talleres de plástica, y algunos que logran vender algunas de sus obras.  La iluminadora, Verónica Losa, hizo unas luces maravillosas que también estuvieron nominadas al Florencio, también se revuelve. Hace luces acá, allá. Trabajó haciendolé las luces a Jorge Drexler en la gira española para presentar el disco Sea. También cuando Drexler estuvo acá en la Zitarrosa hizo las luces ella. Trabaja con su marido Juan Campodónico. De paso quiero felicitarlo porque su disco Bajofondo está nominado para los Grammy. Ganaron un Gardel también. Es un tipo de una capacidad, de una inteligencia musical, extraordinaria. Nos debemos algo juntos con él. Si dios quiere en algún momento vamos a ver si sacamos algún proyecto. Ya lo hablamos el año pasado. De hacer algo con ese estilo que está haciendo de fusión del tango con la música tecno, me resulta muy interesante y se podría hacer algo con él.

¿Cómo fue la respuesta de la crítica acerca del espectáculo?
Bonelli: Bien, hemos tenido una buena crítica en general. Con alguna cosa con la que podemos o no estar de acuerdo, pero en general fue buena. Hubo gente que habló muy bien del espectáculo, y otros que hablaron bien. Pero malas críticas, que dijeras “nos dieron a matar” no recuerdo. Con los medios de comunicación la relación ha sido excelente. Hemos paseado por cuanta radio y programa hay. En especial en programas que estuvieran más relacionados a los jóvenes y al rock. Con las páginas web hechas por fans de los redondos. Con los propios ricoteros tuvimos una muy buena relación, porque ese era otro asunto. Cuando nos metimos en esta obra dijimos “bueno que van a decir los ricoteros”. Porque  meterse con Patricio Rey no es fácil. Y sin embargo los gurises ricoteros de alma nos dieron para adelante. Inclusive hasta los propios argentinos. Sabemos de muchos argentinos que vinieron a ver el espectáculo. Después de la obra nos decían “loco, esto en Buenos Aires mataría, está bárbaro, hay que llevarlo”. Varias páginas web de ricoteros argentinos todavía hoy siguen recomendando nuestro espectáculo, con fotos, nos pedían material, nos escriben. Y esa es otra meta que tenemos llegar a la Argentina.

Eso también habla de que la realidad allá es similar. Porque ustedes hablan de gurises que se identifican con las canciones de Los Redondos, pero que no se definen como ricoteros. Les gusta la banda, pero la historia central no pasa porque sean ricoteros, y transcurre acá. Entonces eso que vos me decís habla de que la realidad es similar.
Bonelli: Es que la realidad argentina es similar a la nuestra. Con algunas connotaciones, propias de cada lugar, pero en definitiva les pasa lo mismo, sienten lo mismo. Por eso creo que esta obra llevada así, sin cambiarle nada, sin adaptarle nada ni siquiera en su vocabulario, la van a entender perfectamente.

¿Andan en eso entonces?
Bonelli: Si, estamos en tratativas para ir a Buenos Aires. Es más, tenemos alguna propuesta, no digo concreta pero ya se interesaron. Nos escribieron dos veces y estamos ahí, entre mails que van, mails que vienen, viendo los requerimientos técnicos, nuestras condiciones mínimas para montar el espectáculo allá. Y bueno parece que  va bastante avanzada la cosa así que en una de esas tenemos una puerta abierta para cruzar el charco.

“Más que perfiles eran temas lo que le tirábamos a veces, la droga, el alcohol, las salidas nocturnas, el hambre, el sobrevivir, las barras, juntarse en una esquina no se sabe a que”

¿Que proyectos tienen de aquí en más?
Bonelli: De inmediato, voy a trabajar ahora con Raquel Diana en una obra de ella, que va a dirigir ella misma, en la sala de AGADU. La obra se llama Mister Soul, La vamos a empezar a ensayar ahora en agosto. Ahí me voy a encargar del sonido, de la música, y de las luces, eso en lo inmediato. Y después presenté un proyecto en el Galpón, sobre los jóvenes y el rock nacional. La idea en principio es reivindicar la rebeldía de los jóvenes desde los inicios del rock nacional. Desde los años sesenta hasta done llegue. Tampoco quiero hacer un espectáculo cronológico, arrancar en los sesenta, pasar por los setenta, los ochenta, los noventa, hasta la actualidad. Si pudiéramos abarcar todo ese tiempo sería bárbaro, pero no creo que me dé, por la cantidad de material que hay en lo musical y por toda la historia que hay. Entonces quisiera abarcar, por lo menos en principio, los sesenta los setenta, pasando por la dictadura, el silencio que hubo en esa época, la emigración de nuestros músicos. 

Para terminar ¿Qué te pareció la repercusión y el escándalo que generaron la película Aparte?.
Bonelli: Yo no la vi la película, la quiero ver. Pero por alguna sinopsis, todo este relajo que se armó, de sí está bien, si no, si es ético o no. Yo no sé, en ese tema no me meto. Pero el producto, la obra que hizo Handler, me parece bárbara. Que el tipo halla hecho algo que muestre la realidad, y punto. Entonces creo que en ves de ir a atacar a Handler, abría que tratar el problema, que existe esa realidad. Creo que hay que apuntar a tratar de solucionar ese problema y no atacar a quién produjo esta obra de arte, que para mí lo es. Y creo que Banderas en tu Corazón es un pariente cercano a Aparte. La única diferencia es que nosotros la hicimos hace dos años y Aparte surge ahora. Aunque capaz que Handler tenía la idea antes que nosotros, no importa. También nos sentimos primos hermanos de 25 wats, que salió unos meses ante de que saliéramos nosotros. Creo que hay en este momento mucha gente que esta apuntando a hacer trabajos de este tipo, tanto en lo cinematográfico, en el documental... 

  

 

10/1998 | PETO y RULO, desde la Ciudad Prohibida