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ROCK.COM.AR, Suplemento Sï, 09/04/2010 Nota de Fabrizio
Pedrotti Ver nota
CRÍTICA
AL NUEVO DISCO DE SKAY BEILINSON SKAY
SABE MUY BIEN DÓNDE VA
Atravesando distintos matices e inaugurando nuevos estilos dentro de su carrera,
Skay
Beilinson sorprende con “¿Dónde vas?”, su cuarta
producción discográfica luego de la separación de la que fuera una de las más
grandes bandas de rock del país.
Como se dio a conocer en los días anteriores, el álbum está enmarcado dentro de
una excelente concepción visual, a cargo de Rocambole, quien ya había tomado el
mando en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, así como en los pasados discos
del artista. Un reloj de arena que funciona, el mismísimo compact-disc
presentado dentro de una especie de tela y un booklet preparado a mano, son sólo
algunos de los detalles que se tuvieron en cuenta a la hora de darle vida a la
producción discográfica.
El álbum se despierta con “Luna en Fez”, una hipnótica canción con
marcados rasgos marroquíes, egipcios y árabes, sumiéndose su letra dentro de una
atmósfera plagada de sonidos y efectos de semejante magnitud.
“Aunque me quisieron adiestrar, nunca me pudieron domesticar…”. Así
comienza “En el camino”, el segundo track que oímos, impregnándose
(junto a “Aves migratorias”) en una calidad sonora muy similar a la que
ya se pudo escuchar dentro de “La marca de Caín”, su
anterior lanzamiento.
El álbum fue grabado en los Estudios Conde, acompañando al guitarrista y
vocalista músicos como Claudio Quartero en bajo, Javier Lecumberry en teclados,
Oscar Reyna en guitarras y Topo Espíndola en batería.
Algunas de las canciones ya habían podido ser disfrutadas por los que
asistieron a los recitales previos al lanzamiento del álbum. Tal es así que
temas como “Suelo chamán”, “Lejos de casa”, “Territorio caníbal” y
“La rueda de las vanidades” ya habían formado parte del repertorio de
la banda anteriormente.
La carrera hacia el final continúa con “Tarde de lluvia”, haciendo
su letra una melancólica y extendida descripción del título, puesto que las
líricas siempre han sido un punto fuerte en lo que concierne al grupo.
Hurgando dentro de los confines más clandestinos del corazón, llega “El
viaje de Mary”, una ruda y prolija interpretación que, sin dar respiro,
plaga al álbum de toques de urbanidad y exasperación.
Luego de una sección llena de sonidos ásperos, llega “La pared rojo lacre”,
con una guitarra acústica que finaliza sumergiéndose dentro de un mar de
adrenalina.
“Aplausos en el Cosmos” hace su entrada triunfal sobre el final del
disco, con sonidos y sampleos -quizás haciendo apología a su magnífica portada,
el final del disco posee el sonido de un reloj-, que emulan la última época de
la banda que lo llevó a Skay a la gloria, asegurándole un trono bien merecido
dentro del emporio del rock.
Como conclusión, en éstos cuarenta y dos minutos, Skay nos demuestra que
realmente sabe hacia dónde va, y que sigue vigente como ninguno, con la plena
convicción de que su trabajo tendrá más seguidores que detractores. Seguramente,
los aplausos llegarán hasta desde el cosmos. |