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REVISTA
23 - 06/12/07 Por Martín
Mazzini Enviada por Hernán Valls Ver
nota INDIO
SOLARI RECARGADO "NO
SOY UN ENAMORADO DE MI VOZ"
Indio: sus complejos, las críticas al rock nacional,
sus letras y el recuerdo de Luca.
El
Indio habla poco. Pero cuando habla, habla”, decíamos la semana pasada, al
publicar el primer reportaje al ex cantante de Los Redonditos de Ricota por la
salida de su nuevo disco solista, Porco Rex. Y nada mejor para probarlo que esta
segunda parte de la entrevista, adonde apunta su mirada única y sus frases marca
registrada al rock nacional, su ex banda, la actualidad de la cultura rock,
Cromañón, Luca Prodan y su propia voz.
LA VOZ Y SU CARÁCTER Siempre me gustó esconderme detrás de una banda. No
hilaría tan fino como para hablar de culpa. No sé analizarme de esa manera, y si
uno se analiza a sí mismo, se hace trampa. También me gusta la idea de banda
cuando mezclo: ese plano donde la orquesta sigue siendo importante, y la voz
está, como en el hip hop o el pop rock, colgada de un techo dinámico. ¿Viste
esos grupos nuevos que hay ahora? Es una elección estética que la voz esté chica
dentro de una banda. En plan solista, se busca el carácter de la voz y le dan
muchas bandas (de grabación) para imprimirlo, porque están vendiendo un número
solista. A mí eso, la verdad, me cuesta. Como me produzco a mí mismo, lo peor
que hago es producirme a mí mismo. A los demás sí les meto mano, sin pudor a
cortarle las piernas a nada. Pero nunca supe cómo producir mi voz. No soy un
enamorado de mi voz. Es una voz de carácter, como a las que nos tiene
acostumbrados la cultura rock, y no está mal, pero lo que más me gusta es
componer. Me gusta cantar, pero no tengo un juicio favorable a esa parte mía. De
pronto, me gustan otras voces que, si las analizo fríamente, son peores que la
mía, pero tienen carácter. Me gusta la voz con carácter, y el mío ya lo
conozco.
ROCK NACIONAL NO Yo no escucho mucho rock nacional, ni siquiera de los
Redondos. Padezco mucho cuando escucho lo que hicimos. Cuando uno produce un
álbum, es como una autopsia: ve hígados y otras cosas, entonces cuesta ver la
belleza porque se ensucia las manos. No sólo no escucho los discos de Skay.
Tengo un montón de CDs que me mandan grupos ignotos para que les dé una opinión,
cosa que jamás hago: no me atrevo a significar algo en la aventura de chicos
jóvenes. Por ahí tienen cinco días de estudio y podría opinar tomando en cuenta
eso. Pero cuando uno ha recorrido un camino, comienza a tener exigencias más
allá de las características de la canción, en la realización. A veces rescato
que uno de los roles está bueno, pero otro no. Y mandarles una respuesta: “El
cantante okey, el baterista cámbienlo”, no es grato para mí.
LOS REDONDOS Y EL ROCK BARRIAL Convertir los shows en un ritual fue una
decisión de la gente. Hay que acordarse de que los Redondos arrancaron tocando
para una especie de tribu bohemia. Siempre tocábamos a sala llena. En un lugar
para doscientas personas, había cincuenta afuera, y en un lugar para dos mil,
quinientas. Siempre tuvimos esa suerte. Y a partir de un momento que es muy
difícil de precisar, se dio el paso a la masividad. Fuimos cambiando de lugares
para tocar para no tener quilombos en la puerta. Pero no creo que musical ni
líricamente la cultura rock tenga que ser tan... “Mi barrio es el mejor porque
yo vivo en Caballito”. O “mi patria es la mejor porque yo vivo en ella”. Y no
significa nada que uno viva en ella. Uno puede sentirse cómodo en un lugar y
respetar su historia, pero no es ni mejor ni peor que cualquier otro país. Es
una elección medio patriotera. Yo no hago esa especie de discriminación. Y
debemos aceptar que toda esta perdigonada de grupos de rock que hay tampoco es
de lo mejor que se ha hecho acá.
SER INDEPENDIENTE Después de Cromañón, los espacios se redujeron
muchísimo. Hoy en día se está haciendo casi imposible para una producción
independiente. Entonces, para tocar, las bandas entran a formar parte de esa
inmensa galería de grupos que tocan en los festivales de Pepsi y de quien carajo
fuera, que tocás al mediodía y toda la gente viene para ver los últimos cuatro
números.
MÚSICA DE FONDO PARA REVOLUCIÓN Si la idea del artista es relativamente
nueva en la historia de la humanidad, ni hablar de una revolución que tenía como
característica básica la juventud de quienes la promovían. A partir de los ’60,
por primera vez los jóvenes generaban una crisis en la mirada. Afuera eso duró,
como mucho, tres años. Cuando Lennon dijo “el sueño terminó”, internacionalmente
había terminado hacía rato...
No ha habido una mirada más inteligente que la
de la cultura rock, aunque uno la esté esperando: me interesaría que viniera una
nueva mirada a describirnos el mundo y, en caso de tenerla, su música de fondo.
Aunque las nuevas culturas aparecen cuando hay cambios en distintos estratos de
la sociedad. Cuando abandonemos el motor a explosión y realmente estemos
invadidos por la biotecnología, probablemente haya necesidad de una cultura que
describa cosas nuevas y eso tendrá una música de fondo, o no.
Cuando hablo de
“cultura rock” me refiero a todo aquello que tuvo que ver con la aventura
psicodélica y la insurgencia de los años ’60. Más que el swinging London, que
era una cosa medio fashion, lo que me interesa es lo que sucedió en los Estados
Unidos, porque ahí se transforma en algo político. Tengo para mí que me
interesan las zonas del cerebro como la amígdala, los lugares donde se maneja
con ambigüedad, que tienen que ver con la psicodelia, la destrucción del poder y
de la riqueza.
SOBREDOSIS DE TV Vivimos en un mundo con gran cantidad de información, al
punto que no se le puede dar sentido. Uno está atiborrado con canales de
difusión científica y de noticias las 24 horas... y la idea de verdad es muy
extraña. Lo que dice el doctor Parker en un documental, el doctor Johnson dice
todo lo contrario en otro. La cultura rock sigue siendo una mirada que le
permite a uno estar aggiornado, lo que está atomizado es el poder que tenía en
las vidas de la gente.
RETRAÍDO En otros momentos, cuando había más gente vinculada a la cultura
rock, uno se atrevía a decir en voz alta cosas más ideales; en este, me he
retraído a mí mismo. Esto lo vengo sintiendo hace un tiempo, por eso este
retraimiento y una nueva mirada que no me lleva a pronunciarme
alegremente.
LOS JODIDOS SON FIABLES La cultura rock tenía otras
ambiciones que la política: el cambio del ser humano. Si uno tiene una actitud
bienhechora, a los modelos les encuentra la vuelta hasta que funcionen. Ahora,
si sos un jodido... podés ser muy fiable, porque los jodidos no cambian nunca.
Les tengo confianza: siempre me van a joder. No nos van a defraudar.
VIDA DE ROCKER La opinión política está en otro lugar de la opinión que me
interesa dar. El rocker siempre se acomoda a encontrar un nicho de vida en el
que sus decisiones pasan por otro lado: por decirles a los chicos cosas. Uno
publica las canciones para comunicar algo; lo que le interesa, lo dice ahí.
BANDERA Sé que algunos me toman como bandera, pero como estoy medio
retirado, no sé qué significa. Quizá sirva para que todo el mundo reflexione si
aquellos que estamos diciendo esto estamos equivocados.
EL FUTURO YA LLEGÓ Estoy más preocupado –en el sentido de ocupado– por el
futuro que por el pasado. Salvo que tengas una vida miserable, horrible, con
mucho dolor, cualquier otra vida todo el mundo se resiste a dejarla.
EL PERRO Y LA OBRA Soy contrario a la disección de las canciones. Cuando
empiezo a dar detalles se achica el campo de interpretaciones, tiende a ser
tutorial: los chicos leen y dicen “Ah, mirá de qué trataba”. Si pinto a mi perro
idéntico, voy a tener dos perros y no una obra. O como dijo Brecht: “Si la gente
quiere ver sólo lo que puede entender, debería ir al baño en vez de al teatro”.
Pensar que mis letras son crípticas es una confusión de gente que no tiene
talento. Explicar el juego no es rico. Me banco tu elucubración. Pero uno no
debe cometer el pecado de estrechar la posibilidad de vincularse con una letra.
Lo mismo pasa en la plástica: (un cuadro) tiene que ser atractivo, ingenioso,
todo aquello que te lleve a elegir pararte frente al oráculo y hacer tu
pregunta. Yo hago eso, pero cómo es, no sé.
LAS CULPAS DE CROMAÑÓN Independientemente de satisfacer el drama, el dolor
genuino de los padres de Cromañón –yo soy padre, y perder un hijo deber ser un
dolor terrorífico–, no podemos adjudicarles la justicia social con respecto al
hecho. Los culpables son los que tenían la posibilidad de prohibir eso y no lo
hicieron: los inspectores. La gente del rock debería ser bastante más
agradecida con Omar: ha tenido tres lugares donde les permitió a los grupos
mostrarse.
TOY STORY Con la cita de Buzz Lightyear “Al infinito y más allá” (en Porco
Rex) estamos hablando casi de la eternidad. En el disco anterior cité a los
Beatles, Jacques Brel y a Rafaella Carrá. Cuando me doy cuenta de que me estoy
poniendo demasiado serio, me gusta detonar algo más
humorístico.
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Mejor
no hablar de ciertas
cosas
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Independientemente de que haya elegido una letra mía
para hacer una canción (“Mejor no hablar de ciertas cosas”) y de que nos
cruzamos un par de veces arriba y abajo del escenario, no me gusta ser la viuda
de un fallecido para chuparle un poco de la energía.
Luca no fue amigo mío.
Le tengo la misma apreciación que le tiene la gente y si elegí Divididos por la
felicidad como uno de los mejores discos del rock nacional es porque tengo pocas
opciones: Manal, algo de Pescado Rabioso y Sumo, que fue una banda de puta
madre. La personalidad avasallante de Luca se comió a tipos ingeniosos como
Pettinato o grandes violeros como Mollo, los fagocitó en una banda estupenda
para ir a ver en un pub.
Reniego de los que no recuerdan que Luca no tenía un
mango, estaba viviendo de prestado porque Sadaic no le liquidaba, había una moda
de enjuiciarlos porque habían firmado con un sello y no estaban llenando en
muchos lugares. Pero es una banda básica de la época que viví. Y Luca, un
personaje riquísimo, quizás un artista existencial, pero que provocó cosas
conmovedoras a nivel artístico. |
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