|
28.11.2005 | RADIO
AM LIBRE 1410 - URUGUAY Por Carlos Dopico y Rufo Martínez Ver
nota Enviado a MR
por Jorge Bonelli
"TRATO DE NO HACER PANFLETOS
O PERIODISMO LÍRICO CON MIS CANCIONES" INDIO
SOLARI
'Soy como un
peregrino revoltoso, como un viajero que va levantando polvo'' y que ''aprendió
hace un tiempo que el camino no es el equivocado, que siempre el equivocado es
el viajero, los caminos están ahí''. De esta forma se definió el ex líder de los
Redonditos de Ricota, el Indio Solari, entrevistado por MUNDO CAÑÓN de 1410 AM
LIBRE. ¿Cómo fue volver a
pararte ante casi 50 mil personas, después de casi cinco años? En realidad más de
una vez dije que es el lugar más cómodo que tengo, arriba del escenario. Desde
que arranca el show la cosa pasa a través de uno y uno no tiene dominio sobre
eso. Lo que sí en la previa siempre un poco de nervios hay, incógnitas que no
sabés. La convocatoria ya la estás sabiendo, porque al producirse uno mismo sabe
como está el bordereau y sabe que el público va a estar. Te queda la incógnita
de cómo van a recibir las canciones nuevas, qué va a pasar con la banda. Gracias
a Dios salió todo estupendo, ahora estoy un poco más relajado y espero que más
sano también, porque tuve algunos problemas de salud, me caí de la escalera unos
quince días antes, así que tuve que subirme a fuerza de inyecciones arriba del
escenario.
¿Sentiste ganas de parar el
show cuando se encendieron algunas de las bengalas que había por ahí? No, no. Miré en uno momento,
dije un par de cosas, pero en realidad estos son términos difíciles para opinar,
yo preferiría no opinar de esas cosas, es muy difícil. Es una situación que roza
todo, lo de las bengalas, Cromagnon, lo de los chicos muertos, es una figura muy
delicada y no quiero seguir hablando de esas cosas, yo sinceramente tengo una
mirada que por un lado sé del marco de la prolijidad que debe tener hoy en día
cualquier espectáculo, porque me he formado de otra manera, por otro lado
también pienso que está bien tomar recado para la salud de la gente que
concurre.
¿Esa mirada la plasmarías en
una canción? No se me ha ocurrido. Yo trato
en lo posible, cuando hay elementos dramáticos pero de tipo periodísticos, trato
de no, a no ser que me surja hacer una canción de ello, pero trato de no
intervenir socialmente de esas cosas. Me parece que hay dolores genuinos que
andan dando vueltas por ahí y uno tiene que tener mucho cuidado. Trato de hablar
de mis dolores, mis miserias y mis alegrías y trato de que de alguna manera eso
represente emociones y alegrías de aquella gente que va a disfrutar con las
canciones. Trato de no hacer panfletos o periodismo lírico con mis
canciones.
Finales de los 80 tocaste acá
con los Redonditos en un boliche que se llamaba Laskina, en aquel momento en ese
local no entrarían más de doscientas personas. Hoy acá, a nivel popular, parece
que hubieran entrado más de diez mil. ¿Tenés algún recuerdo de ese
toque? Mirá, eso siempre pasa. Yo me
encuentro con chicos que estarían en la teta de la madre, que decían que nos
habían ido a ver a La Esquina del Sol y lugares de una ponchada de años. Los
recuerdos de Laskina. Yo recuerdo muy gratamente los shows en lugres chicos,
porque hay un contacto con la gente diferente. Sí recuerdo alguna cosa que
estuvo buena. Recuerdo haber estado ensayando para la noche, para tocar, que
vino Leo Maslíah, que me hace mucha gracia y me suele hacer pensar bastante y
tiene ese show unipersonal que es muy atractivo, me acuerdo que por algún
motivo, quizás por la convocatoria, a pesar que era un lugar chico, nosotros
para ese lugar llevábamos mucha gente, me acuerdo que él tenía un show en la
noche y nadie del lugar le habían avisado, que fue una situación incómoda, llegó
a hacer una prueba de sonido y estábamos nosotros haciendo la prueba de sonido.
La vida de los clubes de la noche siempre es muy caótica.
¿Qué recordás de los recitales
que fueron los penúltimos de la banda en el Estado Centenario? Más que nada uno desde arriba
del escenario ve con mucha alegría, más que nada la resonancia que uno tiene lo
que hace con la gente. Después todo lo demás para uno se parece, en el sentido
que llegás al hotel, estás encerrado, no vas a ninguna parte. Yo prefiero venir
a Uruguay cuando estoy bartoleando y boludeando, que cuando voy a tocar. Cuando
voy a tocar todo se reduce al momento del show y en el momento del show, si vos
lográs tocar la cuerda de emociones de la gente, el público resuena
prácticamente de la misma manera. Sobre todo gente que tenemos muchas cosas en
común en nuestros hábitos y nuestras manera de ser, como somos los argentinos y
los uruguayos. Sinceramente veo el show como si fuera gente que conozco de toda
la vida. Es como la reacción de la gente es lo que me interesa y el público
uruguayo es un público con el cual no he tenido que luchar, gracias a Dios,
cuando hemos venido a tocar siempre ha habido previamente una circulación de
nuestra música que ha hecho más fácil el show en directo.
¿Cuándo fue la última vez que
el Indio Solari estuvo en un pogo, del otro lado? En realidad yo he estado muy
pocas veces en un pogo. No soy un tipo que las multitudes o los grupos me
fascinen, soy bastante chúcaro al respecto. No he estado en pogos así, muchísimo
menos como los que he visto desde arriba del escenario.
¿Es posible imaginar un show
del Indio Solari sin canciones de los Redondos? Es posible, todo es
posible. Momentáneamente me niego a hacerlo porque son mis canciones y hecho
mano de ellas, sobre todo porque un show en directo dura dos horas y media y yo
tengo un solo álbum publicado. Eso hablaba hace un rato, que tengo intención de
entrar a grabar para tener más canciones para elegir. De cualquier manera puede
ser en el futuro, cuando uno tiene varios álbumes, puede ser que haga un
porcentaje muy chico de las canciones de los Redondos. Momentáneamente tengo
catorce canciones nomás, con eso para un show de directo no alcanza. Encima
tenía la voluntad también al saber, a uno le llega el runrún y sabés que la
gente quiere escuchar las canciones cantadas por vos. También tengo claro que
los shows directos son para la gente, no para uno. Para uno es cuando compone,
cuando graba, cuando está en soledad. Cuando convocás a la gente es para que
ellos la pasen bien y todo aquello que puedas hacer y que genuinamente pueda
hacer es lo que intenta hacer en un show.
¿En algún momento según tu
propia voluntad hay posibilidades de que puedas a compartir escenario con Skay
Beilinson? Esa es una pregunta que todo el
mundo me hace y yo vuelvo a repetir lo que he dicho en algunos medios ya. No
depende de mi solamente, yo por supuesto que me gustaría a que toquemos juntos,
pero para eso tienen que darse algunas cosas, solucionarse algunas que fueron de
alguna manera las que hicieron que paráramos de tocar juntos.
Tu voluntad no pasó a ser una
llamada telefónica. No. Porque esos comentarios que
yo hice los hice a posteriori. He hablado con Skay telefónicamente un par de
veces, quedamos de encontrarnos pero estamos los dos con tareas agobiantes,
porque tanto él como yo seguimos produciendo nuestros espectáculos y siempre se
hace muy difícil. Es como que nunca parás, parece para la gente que uno parara
porque no está sonando, pero mientras tanto, ahora mismo hay toda una inercia de
los shows de La Plata, a resolver administrativamente y cosas así, que a uno le
rompen los huevos pero tiene que hacerlo.
Hablemos un poco de poesía y de
tu arte. ¿Qué gran canción del rock argentino decís ''cómo me hubiera gustado
que se me hubiera ocurrido a mi? En principio, de la primera
época. Generalmente opino bien de canciones que los artistas las han creado y
por ahí están cansados de que sean canciones emblemáticas de ellos. Para mi
'Muchacha ojos de papel' me parece una gran canción, una canción preciosa,
melódicamente, la letra lírica.
Spinetta no la quiere mucho esa
canción, la dejó. Supongo que es como a todo
artista le pasa, cuando hay canciones emblemáticas que se las piden todo el
tiempo, uno se va enamorando de otras canciones y le gustaría que tuvieran la
misma suerte, pero desgraciadamente la gente es la que decide. La gente, el
tiempo y la insistencia periodística en marcar como hitos esas canciones.
Después me acuerdo también de haber elogiado a Fito, no tanto la canción, porque
de Fito me gustan las canciones más aguerridas, 'En esta puta ciudad' y esos
riffs más roqueros, pero 'Quien dijo que todo está perdido vengo a entregar mi
corazón', me parece una línea hermosa y en su momento me acuerdo haber tenido
una conversación en un camerino de Cemento y le dije esto que a mi me parecía.
Creo que había leído unas semanas antes o algo así, como que él estaba con los
huevos hinchados con esa canción. Supongo que tiene que ver con esto, tiene que
ver con el hecho que uno hace centenares de canciones y por diversos motivos que
a veces no tienen que ver con la calidad musical ni compositiva, sino con el
momento que fue dicha o hecha, la gente rescata un puñado de canciones que
quieren que hagas siempre. Yo tengo las mías también. Uno no termina todos los
shows con 'Ji ji ji' porque sí, sino porque es casi la puerta de salida del show
obligada por el reconocimiento de la gente ante esa canción o 'Juguetes
perdidos'. Hay canciones que se han transformado en estandartes del cancionero
de uno.
Dos preguntas en una. ¿De
música uruguaya conocés algo? Y me hablaste de 'Ji ji ji', ¿qué te parece la
versión de Árbol? Bueno, yo la vi por televisión,
no escuché el disco y me pareció bueno. A uno, que alguien recree la música que
uno hace me parece bien. He escuchado distintas versiones con distintas suertes,
de temas nuestros que han hecho grupos en distintos momentos y a mi me pone
feliz en general, independientemente del juicio que uno tenga que emitir. Los
juicios personales en realidad a quien le importan, son juicios personales que
uno emite para si mismo. Sinceramente me gustó lo que vi que habían hecho, se
tomaron el trabajo de hacer arreglos corales y el hecho original de agarrar una
canción que es muy aguerrida y transformarla en un evento coral me pareció
original. Sobre bandas uruguayas, el otro día, hablando no sé con quien lo
comprometí a que me acercara, porque no hay mucha circulación de bandas
uruguayas acá, más allá de las más conocidas. A mi lo que me interesan son los
grupos nuevos y no tengo mucho acercamiento. Voy a ver si puedo hacerme alguna
disparada a alguna disquería o si alguien acerca algún surtido de bandas nuevas,
que crean los que están ahí, los críticos o la gente misma, aquellos que crean
que son las bandas que les gustan, a mi me gustaría tener.
¿Te interesa la visión de los
críticos? En general me interesa como un
dato más, lo que creo es que generalmente los críticos funcionan desde una
especie de nimbo en general, pero es la manera que tengo de acercarme a ellos.
Críticos, periodistas, no sé como llamarlos, gente del medio, que tenga la
deferencia de acercarme algunos cd's con música contemporánea de
Uruguay.
Hablando de críticos y
periodistas, ¿del uno al diez, qué puntaje le das al libro de Gloria
Guerrero? No. Para mi es una cagada, ni
del uno al diez, es una cagada. Sobre todo porque no me siento reconocido en él,
de movida todos los datos biográficos son un descajete, no sé de donde los sacó,
no coincide absolutamente nada con mi vida. Después que se yo, la gente que le
ha acercado los datos en algunos casos es gente significativa y en otros casos
han pasado por la vida de uno 'haber correte' y es era toda la anécdota posible.
Así que no, para mi es una necesidad contractual. Cuando me vino a ver por
primera vez Gloria ya había recibido un anticipo de la editorial, así que no lo
ha hecho por cariño ni mucho menos, lo ha hecho por dinero. Está bien, es su
manera de ver nuestra relación.
¿Cómo se ve el Indio
Solari? Yo soy como un peregrino
revoltoso, como un viajero que va levantando polvo a veces salteo, pero que
aprendió hace un tiempo que el camino no es el equivocado, que siempre el
equivocado es el viajero, los caminos están ahí y si uno elige un camino
equivocado 'la cagaste Burt Lancaster' fuiste vos. Así que me veo como eso, un
tipo que va haciendo lo que humanamente puede con muchas dudas, en el amparo de
una religión que tendrá sus pecados, sus miserias, me veo eso. Un tipo que hace
canciones básicamente y que por distintos misterios, entre los cuales mucho la
prensa tiene que ver, se ha transformado en Argentina en un personaje público
extraño. Extraño aún para mi.
Alguna vez dijiste que en la
militancia joven uno emitía un cheque con la lengua y después con el culo no lo
podía pagar. ¿De qué te arrepentís de aquellos años de militancia
joven? Ese es un dicho que utilizo
cada dos por tres. Más que arrepentirme, en realidad no puedo arrepentirme de
nada, primero porque veo que hay una vanidad total, sinceramente creo que el
pasado es una especie de conveniencia del presente, al cual uno hecha mano a
través de la memoria, convenientemente hay zonas que a uno le gustaría haber
mejorado en la sombra del pasado y uno las mejora, y hay eventos que cobran una
magnitud importante para uno en la memoria y que quizás no lo tuvieron, no creo
mucho en la actualización de la memoria, así que eso me libera de tener que
arrepentirme de cosas. Porque así como no creo en las cosas fastas que proyecto
en el pasado, tampoco creo que aquellas cosas que a veces cruzan en la cabeza
como errores que cometió uno debe arrepentirse de eso, porque no sirve de
nada.
¿Qué se siente pasar por un
kiosco y ver tu cara en una revista Rolling Stone? En la revista Rolling Stone, no
sé en especial, lo único que hay como una especie de fastidio cuando uno se da
cuenta que concedió demasiado para no quedar mal con nadie, acá cuando la salida
del disco hubo un par de semanas que estaba con cinco, seis o siete tapas con la
cara mía y eso, las ves de golpe, pasás con el coche y ves un kiosco de revistas
con todas las tapas esas te da un poco de fastidio, pero yo entiendo el interés
que tienen los medios cuando uno convoca tanta gente y eso se transforma en una
especie de fenómeno resonante, pero el fastidio lo da uno, porque de movida
termina en todas esas interview que dan una atrás de otra, como te preguntan lo
mismo terminás diciendo lo mismo y repitiendo lo mismo en otro medio y está toda
la complicación en ver de qué manera ilustrás eso para que no venga el
fotógrafo, entonces un día llamás a un fotógrafo amigo para que te saque fotos
en tu casa.
|
|