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LA
NACIÓN, ESPECTÁCULOS - 02/12/07 Enviado
por Juan Oromi Ver
nota ENTREVISTA
CON EL INDIO
SOLARI "DE
AMOR, DESEO, TRAICIÓN Y MUERTE" El
cantante y compositor vuelve a romper el silencio
para hablar de su nuevo álbum, de sus proyectos
y de sus nuevos y viejos compañeros.

Hola, tanto tiempo... ¿todo bien? No.
Más allá de
los dolores musculares en una pierna y de una muela que lo tiene a mal traer, el
monosilábico intercambio de palabras con el que el Indio Solari recibe a LA NACION luego de tres años de
ausencia en los medios habla tanto de la personalidad de este artista, como cada
uno de esos seudomonólogos apasionados que disparará poco después, a lo largo de
dos horas de entrevista y con la excusa de la edición de su segundo álbum sin el
amparo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Bien temprano por la
mañana, Solari invita amablemente a escuchar su nuevo disco de principio a fin,
sin interrupciones, y bajo el título Porco Rex pasarán entonces trece
"canciones de amor para dealers", según bromea el autor, con las guitarras al
frente y sus solos épicos como estandartes, la voz inconfundible que se quiebra
para enseguida rearmarse, una y otra vez, y volver a golpear con la potencia de
siempre; pasará Andrés Calamaro, casi imperceptible, en un tema con futuro de
himno y pasarán también el Pibe Delete en su sopa de lágrimas, los sonzos, los
cachivaches, los Martinis y los Tafiroles.
A los 59 años, Indio insiste en presentar a Los Fundamentalistas del
Aire Acondicionado y desde el estudio de su casa de Parque Leloir desparrama
conceptos acerca del estado del rock nacional, de sus caprichos y obsesiones,
del regreso de Soda Stereo, de los Redondos, de su inminente retiro como
productor independiente, de sus proyectos, de sus sueños y de su más reciente
obra que, "al fin de cuentas, siempre trata de lo mismo: el amor, la muerte, el
deseo, la traición..."
Acto I: el amor
"En
general, mis letras no son muy felices -admite el artista que en este disco, el
segundo de una trilogía, se esconde bajo el seudónimo de Monsieur Sandoz-, pero
bueno, contra lo que aparenta la materia que hay en el álbum, todo pivota
alrededor de una canción de amor, que es genuina y que se la dediqué a mi
compañera: «Y mientras tanto el sol se muere». Sinceramente tengo la suerte de
disfrutar del amor y lo que veo hoy en día es que el amor está siendo
desacreditado, ridiculizado permanentemente, como si fuera algo malo o una
tontera inexistente, qué sé yo... Entonces, creo que no está de más que alguien
que no lo ve de esa manera agregue a toda la información que hay, un álbum que
gira en torno a una canción de amor."
¿Y a qué se debe que por
momentos parecerían más canciones de desamor que de amor? Bueno,
algunas yo digo medio en joda que son canciones de amor para dealers, ¿no? Pero
esa canción en particular habla de alguien que marca la intención de encontrarse
con otra persona aún después de la muerte, alguien que no tiene una religión
efectiva que lo ampare, pero aún así dice "te voy a buscar y te voy a encontrar,
en la inmensidad, en la oscuridad". Uno no vuelve virgen del amor, creo que debe
haber una sola oportunidad de enamorarse en la vida, hablando de algo que va más
allá del enamoramiento circunstancial, cuando uno encuentra la necesidad de
compartir la intimidad más profunda con una persona sin la cual la vida no tiene
mucho signficado..."
Creer o reventar. Indio no termina de cerrar la frase y Virginia, su
compañera y madre de su hijo Bruno, irrumpe en el estudio con café, agua,
medialunas y una sonrisa plena. "Gracias... ¿te acordás de comprarme eso que
necesito?, estoy como si tuviera un dedo apretándome el cerebro con esta muela."
¿Qué tomás para calmar el dolor? Analgésicos...
viste esa letra que dice "a veces exagero mi humor, los Martinis y los
tafiroles", bueno, algún día me van a matar.
Acto II: el deseo
El formato del packaging de Porco Rex es el mismo de
El tesoro de los inocentes (2004) -"para que no estén solos en la
discoteca" dice Solari-, pero esta vez el rojo y el dorado son los colores
predominantes, mientras que las imágenes que acompañan a las letras de las
canciones parecen extraídas de un film porno clase b. "Tiene que ver con que
toda esta ridiculización y depreciación del amor, en general me parece que surge
de cierta fascinación existente por la pornografía. Por eso en este álbum se
confunden esos dos extremos."
¿Qué te moviliza hoy para seguir
editando discos? Básicamente porque se me van acumulando cosas
y cada tanto uno quiere expurgar un poquito. Yo vengo todos los días acá a
laburar y eso para mí implica venir muy temprano y agarrar la guitarra, el
teclado, la computadora o escribir o dibujar, y lo hago por placer.
Independientemente de que me retirara definitivamente, no es algo que
reemplazaría por ir a jugar al golf o ir a pescar. Por otra parte, siempre digo
que tengo diez mandamientos: los primeros nueve son "no te aburrirás" y el
décimo me lo olvidé.
¿En la actualidad dónde encontrás el desafío
artístico? No sé si son realmente desafíos, porque lo que
podría inquietarme como artista para crecer y todo eso, medio que ya me pasó,
entonces, en definitiva la cuestión pasa por hacer canciones nuevas para que el
mundo las escuche y nada más.
¿Y no extrañás los escenarios?
Yo disfruto mucho cuando pongo el pie en el escenario y me
pierdo en esa atmósfera, pero en definitiva todo lo que es previo y lo que es
posterior, es algo que me calienta los forros. En un sentido estoy medio
retirado, no artísticamente pero sí como productor, porque hoy en día para las
producciones independientes está cada vez más difícil, nada se paga con el
precio de las entradas, sino que se paga con sponsors, con televisaciones, con
ringtones, con todo el quiosco que se arma alrededor del evento y eso te quita
las ganas. Yo tengo pensado tocar el año próximo (a principios y a fines de
2008, probablemente en La Plata, y durante el año en algunas ciudades del
interior), pero llega un momento en que lo hago más para que la banda tenga
ruedo y los músicos ganen dinero que como una necesidad.
Acto III:
la traición
A lo largo de la charla Solari repite eso de
que espera que "decaiga naturalmente" la cantidad de gente interesada en su
obra, para poder actuar en lugares más pequeños: "Para mí el ideal sería estar
en la dimensión de los teatros, porque tienen una magia diferente. El estadio
tiene la magnitud, es conmovedor subirse a un escenario con 50 o 60 mil personas
delante, pero de pronto lo que pasa en un teatro es algo que extraño quizá
porque ya desde las épocas de Huracán que vengo haciendo estadios y de eso ha
pasado mucho tiempo".
¿En serio esperás que decaiga la cantidad de
gente que te sigue? Bueno, sí, suena feo. A veces me
escucho decirlo y pienso que es un error, pero en cierta forma tiene su lógica.
-¿Por qué creés que Skay pudo encauzar su camino en el ámbito de los
teatros? (Silencio, mueca y risa forzada) -¿Qué querés que te diga?
No sé, no tengo idea de por qué hay una estampita más grande... Cuando Skay
asomó la cabeza lo tomé como modelo y pensé que a mí me iba a tocar la misma
vara. Pero no, uno nunca entiende por qué puede convocar a tanto público. Skay
es un tipo muy talentoso, un gran violero... Supongo que el tema de los
cantantes tiene algo que ver. Las guitarras siempre pasan por un aparato donde,
por más que tengas tu seteo o tengas un estilo, suenan a guitarras eléctricas.
Las voces, la de Andrés, la de Iorio, la de Cerati, la mía, son sellos
inconfundibles... pero no sé, esto es algo que estoy zapando ahora.
A seis años de la separación de los Redondos, ¿seguís pensando que
es muy difícil recomponer la relación con Skay y con Poli? Sí,
porque pasaron cosas que no estaban en las promesas básicas y bueno, aparecen
palabras raras en lo que debiera desanudar esto. Una de ellas es "perdonar" y ya
sabemos que perdonar está teñido con un poco de desprecio, un poco de olvido y
mucho de comodidad. Entonces creo que para gente que fue tan exigente con la
relación -nosotros fuimos como guerreros de la amistad durante muchos años-,
estas cosas, que son infracciones cotidianas para cualquier otra aventura, en el
caso no han sido así. Supongo que lo que venimos esperando es que el tiempo haga
algo. Yo cuando pienso en la reunión, pienso más en la gente, que se quedó como
en seco, porque no me gustó cómo nos desvanecimos. Pero en definitiva es una
milonga que se baila de a tres, no es algo que pueda decidir solo.
¿No hay regreso a la vista entonces? El año que
viene seguro que no y más adelante quizás esté demasiado viejo para volver. Nos
tendríamos que haber separado antes, no sé, es una cosa que está sostenida en el
tiempo, porque nadie ha declarado la muerte, pero bueno, está en un estado de
coma vegetativo, por ahí para siempre. Por ahora, cada uno está entretenido con
lo que está haciendo. En general, todo lo que he visto de reuniones no es de
tipos que venían tirando papel picado y dijeron vamos a apagar la luz un rato
para ver qué hacemos con aquel proyecto, sino que por ahí son músicos que hace
años que no son grandes vendedores de discos y necesitan pagar los impuestos del
año pasado.
Acto IV: la muerte
"Todavía no
usé mi milagro de hoy (¡qué corta es la vida, mi amor!)... Algún día, pronto,
una de mis vidas va a intentar matarme y lo va a lograr. ¿Cómo será andar solito
allá en la muerte?" (del tema "Y mientras tanto..."); "La función no termina y
el tiempo se ríe de mí. No tengo nada más que perdonar a mi esqueleto aún
mortal" (del tema "¿Por qué será que Dios no me quiere?"); "No ves que la
eternidad mañana acaba... y te vas" (del tema "Tatuaje"); "Se acaba el tiempo,
no puedo ver qué oculta tu reir (oh, no). ¿Cómo podría amarte con tanta
melancolía? Fue tan feliz y sombrío nuestro amor" (del tema "Sopa de lágrimas").
"¡Al infinito y más allaaaaaa! Buzz Lightyear" (texto incluido en el librito del
CD).
En este último acto, no hay preguntas. Sólo Indio, reflexionando sobre el el tiempo transcurrido,
los humores que se pierden quién sabe dónde y el inevitable fin de los días. Un
monólogo final para intentar comprender un poco más hacia dónde vagan las
intenciones de esta obra bautizada Porco Rex . "A medida que uno se pone
más jovato, se va poniendo más impaciente, porque el momento de entregar el
sachet está cada vez más cerca. Este disco está dedicado a un par de amigos que
ya entregaron el paquete y uno entra a ver que bueno... Para mí, en este
momento, todo gira por el amor para mi compañera, mi hijo, un grupo de amigos
muy reducido y lo que hago. Todo lo que me quite tiempo de ahí, me fastidia,
pero eso no implica que esté todo el tiempo de mal humor. Aunque la letra que
dice «no me gusta estar con gente alrededor, si no tomo algo me pongo de mal
humor», sí, es verdad. Pero bueno, de aquí en más, lo que me espera, de movida
no quiero saberlo. Porque si encima se trata de un cortometraje, no es que sea
una gran producción, si me van a contar el final, ya estoy cagado. Prefiero que
me vaya sorprendiendo el tiempo que hay. Es más, no sé cuánto tiempo más vaya a
estar produciendo cosas, independientemente de que siga trabajando por mi
cuenta, aquí en mi estudio... Momentáneamente lo que tengo es un disco que
todavía no salió y del cual ya estoy hablando".
El
viernes, Porco Rex
- Porco Rex llegará a las disquerías el próximo
viernes. "Es un álbum orgánico, abyecto y destinado al karaoke", según se cita
en el librito del CD y, además de Indio,
participaron Martín Carrizo y Hernán Aramberri "en la ingeniería" y en baterías,
Gaspar Banegas y Baltasar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Alejo
von der Pahlen en saxos, Ervin Stutz en trompeta y trombón y Déborah Dixon en
los coros de dos canciones. La presentación en vivo del álbum llegará el año
próximo, probablemente en el Estadio Unico de La Plata.
EL ROCK DE HOY ME ABURRE
El regreso de Soda Stereo. "Soda es una de las grandes bandas que hubo
acá. Para mí Cerati es un gran violero, tiene una voz muy bella y si no tengo
discografía de él en mi casa es porque no me gusta la lírica y porque le pondría
menos reverb a la voz. Pavadas. Pero Soda es un número firme, que si vos lo
sustentás con la industria del espectáculo atrás, esa que hace que Harry Potter
o High School Musical o cualquiera tengan un hypeo muy potente, podés hacer algo
monstruoso como lo que están haciendo."
Andrés Calamaro. "Tengo
mucho respeto artístico por él, primero que nada por el riesgo artístico que
corre, como cuando grabó El salmón. A mí, toda esa hemorragia de
entregar los bocetos, las maquetas y encima haber convencido a la compañía que
lo edite, me pareció maravilloso."
El rock nacional. "El rock
nacional me aburre bastante. Extraño la juventud heroica en busca de ideales y
yo no creo que eso esté pasando, mucho menos con la cultura rock. Esa inercia de
contracultura que tuvo en algún momento ha desaparecido y hoy los chicos
reemplazan la ética y la estética por el éxito o el fracaso. Las bandas nuevas
no salen con el objetivo que salíamos antes: hacer canciones sólo para
rocanrolear, porque a nadie se le ocurría que podía haber un premio extra, un
buen pasar, fama y popularidad. Hoy en el rock pasa lo mismo que en el tenis o
en el fútbol, por lo único que se meten es para ver si pueden zafar
económicamente y, así, tener popularidad." |
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