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SOY
ROCK - 01/06
BONUS
TRACKS - ENERO 2006 INDIO
SOLARI: EL MÁS CHARLETA
Número de Soy Rock: 18 Protagonista: Indio Solari Fecha y lugar: una mañana de
septiembre en su casa de Parque Leloir. Excusa: el debut en el Estadio
Único de La Plata Aperitivos: medialunas con café. Cronistas: Pablo Mileo y Fernando
Sánchez. Tiempo de entrevista: dos casettes
y medio de 90. Onda: respetuosa, pero la mejor.
¿Vale la pena ahondar una vez más en lo interesante y
maravilloso que puede ser entrevistar a un tipo como el Indio? Sí, porque
cualquiera daría cualquier cosa por compartir un rato con él, para pasar “del universo al bife”, como
alguna vez describió él mismo a los maratónicos reportajes en la desaparecida
revista La García. Y nosotros también. Sin embargo, no todas son rosas en las
charlas con el Indio, porque hay una instancia insufrible en todo esto: la
desgrabación. Horas, horas y horas de sentarse frente a la computadora y
repetir un circuito casetero que
empieza con play, sigue con la pausa, rebobinar, play, rebobinar, transcribir,
play, pausa y así... Dejando de lado el brillo de sus ideas, el Indio tiene
otra ventaja en relación con sus colegas: ¡habla y redacta al mismo tiempo!
Todo un ahorro de energía para el redactor. Solari lleva en los genes la forma
infalible de expresar sus sentimientos en diferentes leguajes según el
contexto: con música en los discos, con palabras en las entrevistas. Las once
páginas del reportaje que publicamos en ocubre resumían los temas más
importantes del momento: se venían los shows de La Plata, habían pasado diez
meses de Cromañón y hasta Maradona lo había invitado a su megashow televisivo.
En eso nos concentramos, pero hablamos de muchas cosas más, y como el Indio
Solari tiene la virtud de transformar en apasionante hasta el tema más banal,
arrancamos este Bonus Track 05 con el bonus más largo del año. Con ustedes lo
que nos quedó afuera de la charla con el Indio Solari. Palabra de Indio.
INDIO PADRE
¿Te interesa estimular a Bruno con la música? Sí, pero tengo temores porque la sobreestimulación de algo
produce rechazo. Ojalá a mí me hubieran mandado a aprender música cuando era
chico, para no tener que estar aprendiendo de viejo. Pero a los chicos hay que
prestarles atención y ver para qué tienen aptitudes y qué les gusta. Uno tiene
éxito en aquellas cosas en las cuales cree y disfruta. Si te dedicás a eso, no
tenés horarios, es full time, entonces le sacás diez metros de ventaja a los
demás. Un tipo que hace algo sólo porque lo tiene que hacer, porque no sabía
qué estudiar, está bien, pero va a estar siempre esperando que llegue el
horario para volar. En cambio, el otro, al que por ejemplo le interesa la
biología, cuando vos te vas el tipo se queda ahí con el coso, y bueno, a ése le
va a ir mejor.
A mí me tocó el temor al futuro que tenían los padres, que
nos incentivaban a tener carreras que nos aposentaran, y eso es un gran error.
Creo en el éxito personal si uno es ambicioso. Si uno es un temeroso de la vida
y prefiere tener un sobre a fin de mes y sentar el culo en la ventanilla de un
banco toda la vida,... a mí me da pánico todo eso. Por ahí, cuando lo padres
tienen problemas económicos, tienen la obsesión de que el hijo no los padezca,
entonces tratan de guiarlo para que estudie cosas que serán aparentemente
rentables el día de mañana. Pero yo creo que son rentables si a vos te
interesan. Si estás esperando que termine la jornada para dedicarte a tu hobby,
más vale dedicate a tu hobby full time; por ahí tocando la guitarrita te va
bien.
INDIO VOTA
¿Vas a votar? A veces sí, a veces no. Todo depende de cómo pueda
arreglar las cosas. En general, trato de poner el mal menor de mi lado, yo creo
que uno tiene que colaborar con su propia vida. No podés dejarla librada a la
buena voluntad de los demás. Aunque sea lo menos malo, uno tiene la posibilidad
de elegir algo que lo favorezca más. Se puede equivocar, ¿no?, es más, la
mayoría de las veces uno se equivoca.
¿Ganaste alguna vez? Durante mucho tiempo no y... no, creo que nunca gané. Pero
siempre que hay un diputadito que está preocupado por la ecología, los putos...
y uno siempre vota por esas cosas. Es un voto medio Cerdos&Peces. En tren
de elegir, prefiero siempre a alguien que esté preocupado por las minorías. Es
como un pensamiento de izquierda que no ve la política partidaria ni de organización
sino otra cosa, pero de alguna manera, las ideas de izquierda son básicas. Es decir, izquierda en oposición al poder
establecido, como alternativa al poder. Entonces siempre buscás a alguien que,
desgraciadamente, nunca tiene poder para hacer esas cosas... por lo menos para
ayudar a mantener viva esa manera de ver la vida. Creo que las cosas se vand
esarrollando por una voluntad que excede a la gente que piensa como yo. No me
siento representado por el pensamiento estándar de la comunidad en la que vivo,
es así. Si no, habría otros programas de televisión, habrían todas otras cosas
que se parecerían más a mi gusto. Acepto que no es así, y por eso salgo poco.
INDIO IMPERIO
¿Te gusta Nueva York? Me gustaba Nueva York en la época en la que no te metían
una bomba en el orto cuando ibas a ver a Morphine. A mí Nueva York me encanta y
aunque no sigamos en el uno a uno, mi vida me permite ir. Una de las cosas que
más me gustaba de Nueva York era esa manera que uno tenía de moverse a su aire,
y esa sensación de que maniatan es de la gente. Pero eso se perdió. De movida hay control para entrar, entonces
ya no es ese lugar adonde iba a disfrutar casualmente de esa cosa que acá no
pasa, que la gente es dueña de su ciudad, del parque, de los lugares, disfrutando.
Por eso el año que viene lo voy a pasar viajando por el país, porque no tengo
que estar sujeto a que de pronto estás en una buena y “¡el gas, el gas!” y
tenés que salir corriendo porque tomaron el subte. A mí me encantaba ir porque
como no me muevo con la rush hour de nada, me tomaba el subte para ir al SOHO.
Siempre paraba cerca del Central Park pero me tomaba el subte, pero ahora ahí
abajo vas pensando “a ver si justo viene el turquito y me emboca...” Cuando
deje de ser la capital del Imperio y vuelva a ser un país normal, ahí volveré.
¿Te atraen los Estados Unidos en general, o sólo Nueva
York? Me gusta la manera de vivir del neoyorquino, esa cosa más
europea. El resto de los Estados Unidos es una cosa... A mí lo criollo no es
una cultura que me atraiga por ningún lado.
Te gusta lo cosmopolita... Sí, esa cosa de desayunar croissants y express y no huevo
y frijoles. De pronto, Los Ángeles tiene lo suyo pero es una cosa más de coche,
cualquier cosa que se te ocurre te lleva más de tres horas, y ni hablar si se
te ocurre en las horas pico. Olvídalo, se te va el día yendo y viniendo. Querés
ir del Valle de San Fernando a Vence y te tenés que quedar a la noche y volver
al otro día porque sino es un quilombo. Yo conozco el Bronx, los distintos
condados, pero Maniatan es un lugar estupendo.
¿Y Europa? No conozco Europa.
¡El Indio no conoce Europa!(risas) Yo tenía el dicho que “viajar es irse por las ramas”. Soy
un tipo muy intelectual en muchos aspectos, y todas las anécdotas de viajes me
parecían cosas muy ricas, pero en realidad yo tenía otro viaje, me interesaba
la vida de otra manera. Viajé a Brasil y cosas así, a Estados Unidos porque me
parecía interesante, más que nada la capital del imperio. Porque sin darse
cuenta, después de años de ver series en televisión, uno va a lugares donde hay
una estética y hasta escuchás la banda sonora... Fue ir a los Estados Unidos y
a partir de ahí cada vez que podía viajar, en vez de decidirme ir a Madrid u
otro lado, iba a Maniatan porque ya había perdido la cosa turística y salía
abartolear por los barrios, a encontrarme con lo que fuera. Eso era lo que me
gustaba de Nueva York.
INDIO EN AUTO
¿Vas a recorrer el país en auto? A mí el auto me cuesta más que nada porque como vivimos
acá, en la pampa, hasta que empieza ponerse lindo el paisaje te comés un
garrón. Soy más del avión, pero ahora con Bruno me he puesto medio cagón. Toda
la vida fui más del avión porque quiero ir a tal lado y son dos horas, tres
horas, diez horas, pum y estás. Pero arrancar de acá y ver vaca, llanura, vaca,
alambrado se pone difícil. Estoy llegando a un acuerdo porque a mi compañera le
gusta manejar y le gusta ir con su coche y todo eso; es más tuerca que yo. No
soy fierrero, tengo los coches que tengo porque son buenos, pero no me interesan
un carajo. Yo no manejo porque me llevan. Sé manejar pero no me gusta. Prefiero
ir mirando, boludeando, leyendo el diario...
Ni hablar de cambiar una rueda... Noooo! Ahí es cuando lo termino odiando. A estos aparatos
los empiezo a odiar cuando se rompen. Es muy cómodo mientras el otro te lleva,
porque si se pudrió todo, te bajás, te tomás un remis y te vas. Pero si me
tengo que quedar yo ahí, como un boludo, ni en pedo (risas). La otra es
arrancar de acá, hacer cuatrocientos kilómetros, parar en un pueblo, hacer
noche, desayunar ahí, comerse unos chorizos, hacer otros cuatrocientos
kilómetros y ahí llegaste a San Luis. Ya si vas al sur, tenés que hacer otra
etapa más. Si uno viviera en un lugar que es entretenido de movida, mata porque
vas haciendo estas paradas. Lo que me embola es que vas sentado ahí en el
coche, hablando, escuchando música...
es un embole.
Eso en el mejor de los casos, porque también Bruno puede
portarse mal por ejemplo... Hay como una cosa cool en casa, él no es un tipo histérico
de “te tiro el cascotito”, no, es bastante pata el tipo. El nene, gracias a
Dios, es muy vital y todo... hasta que lo empiecen a arruinar en el colegio.
También estoy obligado a ir contrarreloj de las temporadas altas. Siempre voy
en invierno al mar, en verano a al sur, gracias a Dios voy a las cataratas en
épocas buenas porque allí es calor y humedad y los momentos más lindos es
cuando la gente no puede ir.
¿Te gustaría conocer otros lugares? Me gustaría ir a Europa, pero el gran problema en este
momento que ya estoy medio grande, es que no termino de tener un estímulo.
Todos esos viajes largos de diez horas, doce horas de avión... Antes no tenía
problemas, aviones con tormentas, en los que se te caen las valijas... todo eso
uno ya lo hizo varias veces. No tengo temor pero tengo fobias, y siempre me
molestó el hecho de no poder cambiar el rumbo de las circunstancias en las que
estoy metido. Eso es lo típico del fóbico. Si vos vas en un bondi, le decís
“pare que me bajo”, y después ves como te las arreglás. Pero al piloto, ¿qué le
vas a decir? “¿Paracaídas no hay?” (risas). Son diez horas que ya sabés que
estás en una lata ahí arriba y te la tenés que comer. Al fóbico medio que no le
gusta eso. El poder de decisión lo tengo acá, en la vida térrea. Cuando estás en manos del capitán Di
Lorenzo, estás perdido. Porque no hay manera de convencerlo, lo que más te dan
es un Valium y un chaleco de fuerza para que no jodas. Eso yo lo tengo
dominado, pero ahora con Bruno no sé, a
Virginia también le pasa lo mismo; nos hemos puesto cagones en ese sentido. Uno
ya está medio hecho, pero esta vidita recién empieza y uno vive en lugares
donde la seguridad aeronáutica es igual a la de Cromañón y la de la autopista. Acá dos por tres hay uno
que se salió de pista para el tráfico aéreo que hay acá, hemos tenido un
porcentaje de accidentes grande. Por eso hay que quedarse acá en esta tierra
abandonada por Dios, que bueno, si no te agarra un chorro y te mata, dentro de
todo está todo bien.
INDIO CORRAL
¿Podrías no trabajar más? Creo que sí, pero en este país es muy difícil porque te
agarran la guita el Estado y los bancos... a mí me hicieron mierda.
¿Te agarró el corralito? Sí, sí. Porque uno no está en esas cosas, entonces sos el
último boludo que cuando todo el mundo se la llevó, vos leíste en el diario y
decís: “bueno, por ahí es un boludeo”... y cagaste. Lo que sí sé es que yo no
puedo dejar de tener planes del tipo artístico, y eso necesita guita. A no ser
que te dediques a tocar al atardecer, con un martín, para tu familia y tus
amigos. Uno se acostumbra a enunciar públicamente, quizás en defensa propia,
entonces si uno hace lo posible por defender sus ideales, está hinchando por lo
menos para ese lado.
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