Intentar explicar el rito, la movilización o la
euforia del fanático ricotero en cualquier punto del país y en cualquier
estación del año, es como pedir que uno explique el momento del nacimiento de un
hijo. No se puede porque el nudo en la garganta, en el estómago, anula toda
palabra que describa el momento que uno vivió en la misa de Carlos
Alberto Solari.
El recital fue sencillamente impresionante por
todo lo que se mostró y por los que se va a venir el año que viene en materias
de recitales. El de Tandil fue el único del 2010, pero desde la producción se
dijo que el 2011 estaremos invitados a 5 convites y el 26 marzo se presentará en
vivo el nuevo material del Indio en Salta.
Pero volviendo al 13 de noviembre pasado, la ciudad sintió la presión de las
100. 000 almas que dieron el presente en el Hipódromo de Tandil. Desde las 16 ya
estaban habilitadas la entrada al predio y todo transcurrió con normalidad en el
área donde se paraban los ómnibus, traffics y autos. Si hasta había una
camioneta donde se habían trasladado familias completas desde el conurbano
bonaerense, pero dentro trajeron todo el combo chori-birra que vendieron para
recuperar el gasto del viaje a las sierras tandilense.
Según la organización, para las 21:15 ya habían
entrado la mayoría de la gente a la cancha hípica, aunque también se dijo que a
última hora se descubrió que en boletería habían logrado meter alrededor de
$5.000 falsos y tuvieron que frenar las ventas de tickets. A eso se le sumó la
gran cantidad de personas que no tenían sus entradas y que finalmente lograron
entrar para las 21:45 sin ningún inconveniente, hora que dio inicio el
recital.
Cuatro pantallas de alta definición se
distribuyeron en la mitad del predio y se estrenaron nuevos equipos de sonido
para que la gente pudiera ver y escuchar el show sin problemas.
Desde el escenario comenzó la intro del recital
y luego cuando debía levantarse la reja que separaba al Indio de su gente,
imprevistamente se paró, pero no la canción “Jugo de tomate frío”, de la mítica
banda de los setenta Manal. Al tema, después de varias estrofas, los
Fundamentalistas del Aire Acondicionado engancharon "Un tal Briggite Bardot".
Cuando finalizó, se hizo un parate para arreglar el inconveniente técnico y
siguieron con “Ramas caídas/ Martinis y Tafiroles”. La fiesta había comenzado a
rodar.
El Indio presentó un show inolvidable para sus
seguidores ricoteros y para él también. Era un mar de gente que dificultaba
tener una panorámica real de la cantidad de público en el lugar.
“Son unos cuantos” dijo Carlos Alberto con el
micrófono en mano y casi sin poder creer lo que veían sus retinas.
Cuando el trompetista Gillespie y el periodista
Claudio Kleiman salían por el lado de los baños en dirección a la torre de
prensa, Solari y su banda tocaban “Rock para el negro Atila/Divina TV Führer”;
“Bebamos de las copas mas lindas”; “Porco Rex”; “Angel de la Soledad”, para
terminar el primer set de la noche con “Vuelo a Sydney”.
En la segunda parte, desde el escenario los
Fundamentalistas le pusieron sonido a nuestras vidas con “Fuego de Octubre”; “El
tesoro de los inocentes”, y la reversionada y clásica “El regreso de Mao”. Para
quienes venimos del interior escuchar éste tema fue una caricia al cuore, fue
recordar que hacíamos lo imposible cuando éramos pendejos para conseguir los
inéditos de los Redondos en cassette en Parque Rivadavia y que se lo
encargábamos a nuestros amigos que estudiaban en Capital Federal.
Cuando las agujas del reloj habían superado las
11 de la noche, el Indio nos incitó a nuestro primer pogo más grande del
universo de la noche, ese mismo que cuando tomé altura por sobre las vallas para
sacar una foto, los chicos se veían como bombas pequeñitas en las bengalas.
“Juguetes perdidos” fue el tema de cierre de la segunda parte del show.
En el último tramo, “Pedía siempre temas en la
radio” fue la canción que dio comienzo al final de nuestra fiesta tandilense;
luego “Yo caníbal”; y después un tema dedicado a Enrique Quiquito Symms “…que
parece que ahora me ama” dijo el Solari , y sonó entre las sierras “Héroe del
whisky”.
Cuando terminó el tema, el Indio retomó su
micrófono y dijo: “Hoy cantamos un tema de Manal, un grupo primordial de nuestro
rock. Les recomiendo su primer disco, no se volvió a hacer un blues igual”. El
público lo celebró con un gran aplauso y cuando decaía la situación, Solari
anunció “ahora vamos a homenajear a otro grupo primordial”, y nos prendimos
fuego con la versión de Post-crucifixión, de Pescado Rabioso, enganchada con
“Vamos las bandas”. “Flight 956” fue al anteúltimo himno que preparó el terreno
para “el pogo más grande del universo” de la mano de “Ji,ji,ji”.
Por que todos sabíamos que esa noche templada
fue más que especial. Por los homenajes, por el disco nuevo que sale en
diciembre que viene –“El perfume de la tempestad”-, y porque éste pogo es el
conjuro que uno guarda en la cabeza y en el corazón, para volvernos a encontrar
el próximo 26 de marzo del 2011, allá en Salta.
El Indio Solari se despidió de su gente, pero
su emoción definió el gran show (¡que todos disfrutamos!) “Gracias a todos.
Esto… no tiene explicación”.