|
por Pablo ´Díaz Dángelo
EL
INDIO LO HIZO DE NUEVO

Carlos Solari y sus Fundamentalistas del Aire Acondicionado trasladaron la gira de “Porco Rex” a la
ciudad de La Punta, en el Estadio Juan Gilberto Funes, a unos 20 km de San Luis
capital, entregando un evento que convocó a más de 35 mil personas,
provenientes de todos los puntos del país.
Evento: Suceso
importante y programado, de índole social, artística o deportiva. Nuevamente
sin refugiarse en el seno marketinero, el Indio y Los Fundamentalistas,
cumplieron a rajatabla con la definición que entrega el “mataburros”. Aunque su
paso publicitario por los medios fue desapercibido, en La Punta se llevó a cabo
el concierto más destacado del fin de semana y no tuvo fisuras en la
organización, según afirmó Rubén Rosa Curi, el intendente de la “primer urbe
del siglo XXI”. Gran parte de los chicos que van a ver a Solari, pertenecen a
un espectro marginal que muchos ignoran, pero el intercambio cultural que se
produce, termina hermanándolos a todos cuando las luces se apagan, y se enciende
la calva del sobre el escenario. Tampoco puede discutirse el grado de arte
profesional que impone junto a Los Fundamentalistas, y la permanencia
envidiable del rock de estadio, una marca registrada de Los Redonditos de
Ricota.
Además no puede
obviarse que el “Rito Solari” es lo más parecido al folclore de un partido de
fútbol. Viajar kilómetros con lo puesto para verlo en cualquier cancha,
cualquier fecha, entre cánticos y vistiendo todos la misma camiseta, porque
prácticamente nadie se despacha con casacas que no tengan una relación directa
con Patricio Rey, reencarnado en el Indio. Ese “te sigo a todas partes” se
materializa cuando suenan las canciones. En las de “Porco Rex”, por ejemplo, el
show entra en una meseta, más allá de la calidad del producto terminado, que se
evapora cuando repican los acordes de cualquier composición ricotera.
Entre fuegos
artificiales y aplausos, pudo verse detrás del escenario, el arribo del Indio
al Juan G. Funes, que saludó allá a lo lejos antes de salir a tocar. La gráfica
serrana, comenzaba a desvanecerse a medida que avanzaba la tormenta en cielo
punteño. Sin presagios la banda conformada, se predisponía al tercer show del
08' con “Pedía siempre temas en la radio”, “Ramas desnudas”, “Martinis y
tafiroles”, “Cruz diablo” y “Fusilados por la cruz roja”. “Ando de Decadrón en
Decadrón” insinuó Solari, de entrada, justificando los baches en su voz. Frase
reiterada en los últimos conciertos de Los Fundamentalistas.
Las bengalas se
multiplicaron cuando “Rock para el Negro Atila” hizo rockear a todos, para
calmar las fieras con “Y mientras tanto el sol se muere”. Empezaban a tomar
consistencia los solos de guitarra de Baltasar Comotto, en una actuación
nuevamente memorable del músico. Pero como una calco del recital en Jesús María,
el Indio recibió un zapatillazo que lo enervó, aunque con calma, sutileza y
paternalismo, dijo:” Machito, me sacás de onda”.
Continuaron
“Porco Rex”, “Bebamos de las copas lindas” y un medley con los rockitos “Nadie
es perfecto” y “Ñam fri frufi fali fru” para un mini parate que finalizó cuando
el Pelado elogió a la “tribu itinerante más fiel” (sólo 2 mil entradas se
repartieron en la provincia de San Luis) e invitó a “cuidar estos lugares
hospitalarios y ojo con los asados si prenden fuego”. Del primer disco (“El
tesoro de los inocentes (Bingo Fuel)”) dedicó la tumbera “Pabellón séptimo” a
los “amigos” pero su voz empeoraba y los coros comenzaron a socorrerlo.
En una muestra
de coraje, Solari, gritó con furia contenida algunas notas a las que su susurrante
voz no podía arribar y mientras esquivaba una bengala, se sumaron “Sopa de
lágrimas (para el Pibe Delete)” (“estoy pensando seriamente en hacerme un
peinado emo” Solari dixit), “Te estás quedando sin balas de plata”, “Ella debe
estar tan linda” y “Tatuaje” (explicando el génesis de la canción sobre el
final). Con otro solo de guitarra, vinieron “Divina TV Führer”, “To beef or no
to beef”, “Porque será que Dios no me quiere” (la del “nuevo pasito”) y “Vuelo
a Sidney” que sigue siendo “el momento” en que se lucen Los Fundamentalistas.
Otro pequeño
corte y “El tesoro de los inocentes” se anticipaba a “Un poco de amor francés”,
“Mariposa pontiac – Rock del país” y el espectáculo imborrable que brinda el
público en “Juguetes perdidos” (Solari casi ni cantó), quizás la única porción
del rock vernáculo que manipula bengalas, elemento emblemático del rock de
estadios, hoy todo un tabú. No había tiempo para mucho más. “Flight 956” trajo
la confirmación de las fechas de La Plata de diciembre (20 y 21) que podían
apreciarse en las imponentes pantallas detrás del escenario, más una
declaración que no era previsible: el 2009, será un año sabático de conciertos
para Solari. Servirá para descansar y grabar lo que será el tercero de la
trilogía Indio.
Después de “Ji,
ji, ji” es imposible recalcar que los tres conciertos de 08' (Jesús María,
Tandil y La Punta) fueron casi idénticos. La voz de Solari sigue preocupando y
dando muestra de sus casi sesenta, que se notan, aunque no queda más remedio
que aplaudirlo a destajo, porque sobre las tablas deja todo y propone un show
de infraestructura internacional sin mecenas: luces, escenario, pantallas,
puestos de comida y bebiba y sonido, pese a que esta vez el terrible viendo de
San Luis se llevaba lo mejor del audio. Se sabe de la búsqueda de la perfección
y de no dejar nada librado al azar pero la gira de “Porco Rex”, pese a ser
estructurada, sigue siendo, con Solari a la cabeza, un fenómeno aún
inexplicable. La cita doble (20 y 21 de diciembre) será rondando las fiestas de
fin de año en la ciudad de la diagonales, tal vez con la presencia de Andrés
Calamaro, presentando “Veneno paciente”, el único de “Porco...” que todavía no
sonó en vivo. Será una noche de lujo y sponsoreada seguramente por el mantra:
“a vivir que son dos días”.
|
|