MENDOZA ONLINE,
21/12/2008 Enviado por Horacio Soto Ver
Nota
INDIO
Y CALAMARO TOCARON JUNTOS EN LA PLATA

El ex Redondito de Ricota tocó anoche, junto a su banda Los
Fundamentalistas del Aire Acondicionado, ante 60 mil personas en La Plata.
Invitó a Andrés Calamaro al escenario para compartir tres temas. En esta nota,
los detalles de una inolvidable Misa India.
Carlos el "Indio" Solari, y su público, uno de los más fieles y numerosos,
tuvieron ayer su celebración, conocida como Misa India, en la que 60 mil
personas rebasaron la capacidad del Estadio Unico de la Plata. Andrés Calamaro
fue parte del ritual y cantó junto al ex Redondo, un trío de
canciones.
Como cierre de un 2008 que lo tuvo abandonando su ostracismo,
el Indio Solari se presentó ayer en La Plata y lo hará hoy también, para mostrar
su CD Porco Rex, repasar su versión de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y
semblantear la participación de Andrés Calamaro en rodeo ajeno.
Porque
Calamaro, invitado por el Indio, cantó ayer en tres temas del concierto, que
duró más de dos horas, en los que la banda de Solari demostró ser una de las más
talentosas de la escena local.
Pero en una fiesta ricotera, siempre el
público tiene un papel principal y ayer no fue la excepción, porque La Plata
-ciudad donde nacieron los Redondos- confirmó justamente su origen.
Desde hace varios días, el camping municipal y otros de la capital
bonaerense recibieron las coloridas carpas de fans redondos de todo el país, ni
hablar de las plazas del Boulevard 32, donde algunos también colocaron sus
petates a la espera del concierto.
San Luis, Córdoba, Tandil, Mar del
Plata eran algunos de los sitios lejanos presentes con banderas, aunque ayer La
Matanza y sus ciudades dieron el "presente" más fuerte.
La gente de Ciudad Evita, Laferrere, San Justo colgaron
banderas gigantescas dentro del estadio aunque ninguna pudo igualar a la que los
chicos del barrio Copello en Villa Lugano hicieron circular por la cabeza de los
que pisaban el campo.
La presencia de 60 mil almas no deja de ratificar el lugar preponderante que
Solari tiene a nivel convocatoria, pero también la vigencia del mito ricotero,
que también estuvo presente en los cánticos de la gente.
A eso hay que
sumarle la cuidada puesta en escena, con siete pantallas -tres en el escenario,
cuando a los costados, las luces y el sonido, lo que para un artista
independiente no deja de representar un gasto importante.
Solari no sólo
no trabaja para las discográficas multinacionales, sino que además esta por
fuera de las grandes productoras locales, que muchas veces boicotean sus shows
para obligarlo a transar, tal como él afirmó muchas veces.
En pocas
palabras, Solari paga de su bolsillo el alquiler del estadio, el del piso
plástico que se usa para cubrir el césped, el armado del escenario, las luces,
el sonido, la seguridad privada y el equipo que realizara el control de tickets.
Pero lo importante en este ritual, de los más caros y sagrados del rock
local es la música, y en ese sentido la banda Los Fundamentalistas del Aire
Acondicionado jamás va a dejar de a pie a Solari.
La dupla que integran
Baltasar Comotto y Gaspar Benegas en guitarras conducen la banda con un estilo y
sonido arrasadores, apoyados en la base formada por Marcelo Torres en bajo y
Hernán Aramberri en batería, a los que se suman Alejo Von Der Pahlen en saxo y
Ervin Stutz en trompeta, más Débora Dixon y Luciana Palacios en coros.
El concierto comenzó a las 22.15 cuando toda la gente estuvo dentro del
estadio y el Indio eligió tres canciones de su CD "Porco Rex" para abrir la
serie, el homónimo, "Pedía siempre temas en las radio" y "Ramas Desnudas".
Esta parte demostró que el publico se ha adaptado al nuevo material ya que las
tres canciones fueron interpretados por la gente, pero el estallido se produjo
cuando el Indio dijo "se que hace calor pero nos vamos a hacer bien saltar un
poco".
Ante esa mención la banda arrancó con los clásicos ricoteros "Me
matan Limón", "Rock para el Negro Atila" y "Divina Tv Fuhrer" que sonaron
impecables y sacudieron hasta la emotividad a la gente.
En especial en
la pesada "Rock para el Negro Atila", la banda del Indio tuvo un despliegue
increíble y sonó arrasadora, como para volar pelucas, diría un viejo hippie, ni
hablar del cantante que repitió su histórico baile parecido al de un chaman
indio.
Aunque ahora el Indio este más cerca de ser un veterano sensei de
un arte marcial o a David Carradine del viejo Kung Fu.
Luego sonaron
"Pabellón Séptimo" de "Bingo Fuel" y "Bebamos de las copas lindas" de Porco Rex,
que tranquilizaron a las fieras, que las cantaron quietitos en sus lugares, ya
que son a medio tempo.
Pero la velocidad y la necesidad de pogo llamaron
y el Indio y sus muchachos respondieron con ardientes versiones de "Ella debe
estar tan linda", "Nadie es perfecto" "Ñam fri fru fi", tres inoxidables himnos
ricoteros.
En ese tramo subió el primer invitado, el baterista Martín
Carrizo, que se ha dado el lujo de unir tres aristas del rock nacional, fue
baterista de Gustavo Cerati en la etapa "Bocanada", de Walter Giardino en Temple
y tocó en algunas canciones de "Porco Rex".
Demostrando que es uno de los mejores del medio local, Carrizo le dio color a
"Por qué será que no me quiere Dios", luego de la cual subió Calamaro, bajo la
advertencia del Indio a su público de que lo trataran bien.
Con Carrizo
en batería, Solari y Calamaro se despacharon con "Veneno paciente" que los dos
cantaron en "Porco Rex" y luego entregaron una versión antológica de "Esa
estrella era mi lujo", un clásico de los Redondos.
El final de la
participación de Calamaro fue con "El salmón", que el Indio había versionado en
un disco homenaje y que sólo debió coronar con un "los artistas populares no son
nuestros enemigos" a manera de reto a la ortodoxia ricotera que silbó tibiamente
a Calamaro.
Dicho esto, Solari cantó "Mariposa Pontiac", la bellísima
"Un ángel para tu soledad" y guardó un lugar especial para "Juguetes perdidos",
un himno de la banda que logra colocar con cada bandera que circula por el
estadio, cada bengala que se prende y con cada show.
A los bises, Solari
se despachó con la hermosa "Flight 956" del disco "Porco Rex", que suena tan Tom
Petty, uno de los artistas preferidos del cantante, pero que además es una de
las canciones más lindas de ese álbum.
El final es inevitable y viene
siempre de la mano de "Ji Ji Ji", porque así como ayer Boca ratificó su estirpe
de campeón dejando a San Lorenzo fuera de la definición, Solari y la gente deben
revalidar que su pogo es el más grande del mundo.
Es innecesario decir
que el estadio, de los mejores del país, tembló como tiembla la Bombonera cada
vez que el Boca de Solari sale a la cancha, y la gente bailó alocadamente feliz.
Para algunos fue la hora de decir hasta luego, otros tratarán de repetir
el plato esta noche cuando Solari y otro ejército de almas se den
cita.
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