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ANTE
40.000 PERSONAS EL
INDIO SOLARI REVIVIÓ OTRA FIESTA RICOTERA

El punto alto del recital fue el dúo con Andrés Calamaro, otro ícono del
rock local.
Fue uno de los momentos más esperados de la noche de ayer. Cuando el Indio
Solari invitó a su amigo Andrés Calamaro a subir al escenario, en el estadio
Ciudad de la Plata se produjo una especie de estremecimiento colectivo. Y las 40
mil personas presentes se prepararon entonces para ser testigos de un encuentro
que, dentro de algunos años, seguramente será recordado como una de las páginas
más destacadas en la historia del rock argentino reciente.
Dos de las
voces más características de la música
popular interpretaron a dúo "Veneno paciente", el mismo tema que habían grabado
juntos en Porco Rex, el último disco de Solari. También hicieron una versión de
"El Salmón", que el ex Redondos había registrado en aquel homenaje al rock local
producido por Lito Vitale. Y completaron el mini-set con "Esa estrella era mi
lujo", un clásico de Los Redondos. El público los acompañó haciendo coros y
también con los celulares en alto.
Antes y después, hubo fiesta ricotera
en la ciudad de las diagonales, la misma que vio nacer el mito de Patricio Rey y
la que marcó el debut del Indio en solitario allá por 2005. El tiempo
transcurrido desde entonces, el crecimiento de su repertorio a partir de una
nueva camada de canciones y los shows acumulados junto a Los Fundamentalistas
del Aire Acondicionado, le dan al cantante y a su troupe una notoria solidez en
vivo.
El cantante salió al ruedo con sus característicos anteojos negros.
Lo secundaban Baltasar Comotto y Gaspar Benegas en guitarras, Marcelo Torres en
bajo, Hernán Aramberri en batería, Alejo Von Der Pahlen en saxo y Ervin Stutz en
trompeta. Entre los invitados que desfilaron durante la velada, también
estuvieron Martín Carrizo en batería y percusión y Debora Dixon y Luciana
Palacios en coros.
Las que en otro tiempo se conocían como "huestes
ricoteras" fueron llegando a las inmediaciones del estadio desde las primeras
horas de la tarde, portando remeras y banderas identificatorias. Se trata de los
fans que acompañan al pelado más famoso del rock local en su derrotero como
solista. Este año la peregrinación de fieles había provocado congregaciones
similares en Tandil, San Luis y Villa María.
A lo largo de un recital
cuya estructura se montó sobre el material de Porco Rex, el cantante y su banda
también repasaron algunas canciones de su primer disco, El tesoro de los
inocentes. Y el público celebró los temas más recientes, pero se encendió cuando
llegó el turno de los himnos más conocidos de los Redonditos de Ricota. El
clímax llego sobre el cierre, cuando miles de almas se agitaron y electrizaron
en medio del pogo que desató "Jijiji". Fue el pico de intensidad de una noche
cargada de emociones, que hoy tendrá
su segunda parte.
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