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4 A.M. LA GACETA- 17/04/08 POr
Facundo Pereyra Enviado por Duberr
DE VIAJE - INDIADAS EN
JESUS MARIA EN
LA MISA FALTARON LOS REDONDOS... PERO LOS TUCUMANOS
ESTUVIERON
El
Indio Solari presentó “Porco Rex” en Córdoba.
El encuentro tuvo los condimentos de una auténtica
misa ricotera, aunque de Los Redondos sólo estaba
el cantante.
Viernes
11 de abril
23.40.
Mauri Stone (uno de los organizadores del viaje)
espera solo en la esquina de Catamarca y Corrientes.
Se lo ve nervioso, ansioso.
Sábado
12
0.12.
Son cinco los ricoteros reunidos en la plaza
Alberdi. Mauri informa que los dos colectivos
están listos.
1.30.
La espera parece interminable. Las cervezas
pasan de mano en mano, el policía que custodia
la plaza pide que no hagan alboroto. Los chicos
cuelgan los trapos de los árboles y barandas
de la obra en construcción, sobre Catamarca.
3.30.
Todos arriba de los colectivos.
3.50.
Empieza el viaje. Todos se prenden a la fiesta.
Los cantos y los gritos ahogan a Luca Prodan,
que canta en los pequeños televisores del ómnibus
grande (el del bardo, según había anunciado
antes Mauri). El Enano insiste en que el micro
anda a leña... por el humo, será. Pocos duermen;
Mauri y Pika (el otro organizador), junto con
el Enano, Cheto y Cartón, son los promotores
de la fiesta sin fin.
7.20.
Amanece en Frías, Santiago del Estero. Anuncian
que es la última parada, y hay que buscar provisiones
para que la fiesta siga. Algunos dormilones
desayunan.
7.35.
Se desata la batalla del fútbol. Decanos contra
santos, en cantos y zamarreos entusiastas.
11.50.
Los fiesteros no aflojan. Jesús María se abre
en la ruta. Lejos todavía del anfiteatro José
Hernández, los quiosquitos ofrecen cerveza a
los gritos, choripanes y remeras del Indio.
La ciudad no parece la misma que antes. Grupos
de chicos acampan en las esquinas, son pocos.
12.03.
Los dos ómnibus paran a cuatro cuadras del anfiteatro.
Todos peregrinan hacia el Paseo Hermanas del
Huerto, y buscan dónde acampar. El grupo se
divide. La mayoría se instala en uno de los
últimos paradores, a cinco cuadras del predio
donde se hará el recital. Es el más descontrolado,
donde hay más gente y más agite.
14.17.
Las bengalas aparecen en escena, con más trapos
y más gente. La fiesta es total, pogos a lo
largo y a lo ancho del paseo, por donde pasan
las vías del tren. Los vecinos pasean por allí
como si no hubiera miles de personas bailando,
y las señoras sacan a pasear nietos o perros
como de costumbre.
En
los parlantes del quiosco suena Skay Beilinson
(el otro ex Redondos), y la monada festeja la
hazaña: “que no se entere el Indio; se mata”,
bromea uno de los tucumanos.
16.40.
Un cordobés busca roña. Cuatro bonaerenses sacan
turno para tratar de pegarle... no logran coordinar.
Dos policías, amables por demás, les piden calma.
Lo prometen, y siguen cantando y bailando.
17.45.
En la otra punta, la cerveza se agota y sube
de precio, como los cigarrillos o cualquier
cosa. Los comerciantes no quieren perder la
oportunidad. El público, resignado, paga.
18.10.
Sigue llegando gente por la avenida principal
de la ciudad, hacia el predio. Banderas, bombos
y redoblantes acompañan las caravanas. Un pequeño
grupo de seis policías, en la esquina, recibe
sin pestañear los cantos que responsabilizan
a la fuerza de seguridad por el asesinato de
Walter Bulacio (murió tras ser detenido en un
recital de Los Redondos, el 20 de abril de 1991).
Nada.
18.30.
El equipo de 4AM entra al anfiteatro a esperar.
Ya parece lleno. Todo es demasiado caro (agua,
panchos o cerveza, a $ 10). Cola en los puestos
oficiales de remeras, mejores y más baratas
que las de la calle. Pero ya quedan pocas.
21.18.
Se apagan las luces del anfiteatro. Empieza
a sonar “Pedía siempre temas en la radio”.
23.27.
Termina el show. No hay dónde comprar nada.
Muchos toman agua de la fuente de una plazoleta.
Un panchero todavía tiene algo para vender.
En pocos minutos no queda nada.
Domingo
13
0.18.
Los dos colectivos inician el regreso. Los promotores
del descontrol agitan sin suerte durante 10
minutos. Todos duermen.
8.45.
Otra vez en plaza Alberdi. Será hasta el 5 de
julio, en Tandil. Para ver al Indio, claro.
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