Todo comenzó cuando
un empresario marplatense organizó un festival
y contrató a nueve grupos para tocar en su ciudad.
Alquiló un hotel y una sala, y coordinó
de modo que cada día debían tocar dos
bandas y "Los redonditos de Ricota" actuar
solos la última noche.
Esa
última noche, el público ricotero que
iba llegando al lugar se encontraba con todos los músicos
redondos en el hotel echando diablos porque no habían
cobrado ni un centavo del cachet arreglado para el show
de esa noche. - La banda no sale si no ponés
la plata ya!
- le dijo Poly
al empresario minutos antes de la hora programada para
que los músicos salgan a escena. La sala estaba
llena. - Es imposible, no tengo plata
para pagar todo esto ahora, Poly. Aguantame hasta el
final del show
- replicó
el hombre. - ¿Cómo
después?, la sala está llena. No hay después...
¡Ahora!.-
Cobraron,
desde luego. El mito de Poly encuentra su origen
cuando en el número del mes siguiente de la revista
"Cerdos
y Peces",
su director Enrique
Symns,
escribió que la negra Poly llevaba una 9 milímetros
"en
el alma". |