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Revista Rolling Stone - Abril
2007
LOS 100 MEJORES DISCOS DEL ROCK
NACIONAL OKTUBRE
- PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA Wormo
- Del Cielito Records 1986
En una encuesta entre
músicos y periodistas, Oktubre fue elegido en
el puesto 4 entre los mejores 100 discos del
rock nacional, detrás de Artaud (Pescado Rabioso),
Clics Modernos (Charly García) y Manal (Manal).
Los otros discos redondos elegidos fueron Ban
Bang! (33) y Luzbelito (88)
.
Pese a las
explosiones iniciales, el verdadero comienzo del segundo álbum de los Redondos
es más bien un advenimiento, la aparición en el horizonte de una tropilla de
sobrevivientes después del desastre (¡Chernobyl!). Una escalada sonora rústica
le gana terreno a la catástrofe nuclear y a los fuegos de una revolución oscura.
Del destape democrático (o su desencanto), ni noticias. Las voces llegan de la
agonía de la Guerra Fría y de un futuro de éxodos, terrorismos y sueños
teledirigidos. Un disco cyberpunk hecho por hombres de formación beatnik, un
catálogo de visiones distópicas puesto en la escena de un presente alterno: unos
años 8o que no tienen nada que ver con los raros peinados nuevos ni la
posmodernidad. Lo que el Indio Solari -un treintañero que enfrentaba al público
de rock en mangas de camisa, pelada oficinesca y bigote montonero- tenía entre
manos era un álbum programático, una obra conceptual motorizada por el
resentimiento post dictadura (más que ímpetu de liberación, se respiraba el arte
de la venganza), las transformaciones tecnológicas a la par de la crisis
económica y la paranoia inflamada por el consumo de cocaína. A eso se refería
Solari cuando, en diálogo con ROLLING Stone, trataba de desmenuzar el sentido de
"Jijiji", séptima canción del disco y tema favorito de la mayoría ricotera.
"Para mí es un poco la paranoia de la droga, cuando alguien está a la deriva
dentro de esa situación. «Jijiji» es una risa medio perversa, marca una
bidimensionalidad, es como que todo lo que estás diciendo no es una
afirmación."
La cocaína, en efecto, estaba ahí para espolvorearlo todo.
"Semen Up", basada en un fraseo de guitarra del inigualable Skay Beilinson,
definirá para siempre la sumisión anhelante del mer-quero argentino: "La veo
casi como un demonio/ y rasco la alfombra por su amor". Pero la guerra
subliminal que libraba el disco era mucho más abarcadora y profunda: lo que
estaba en juego era el "secuestro de tu estado de ánimo" ("Ya nadie va a
escuchar tu remera"), y lo que Patricio Rey venía a interpretar era una época de
batallas culturales en las que el enemigo sería más difícil de identificar que
un grupo de tareas. Así, "Divina TV Führer" concilia la tensión atómica con la
explosión del mercado publicitario, mientras que "Canción para naufragios"
cronometra el tiempo que le hubiera llevado a un misil viajar de los Estados
Unidos a Rusia (o viceversa): "Son
6 minutos y nuestra mami va a
contestar...".
El Oktubre Rojo y el Octubre Peronista. La masa
Berni-bolche-vique que ilustra la tapa del álbum evoca una épica revolucionaria
que por entonces parecía derrotada. Rocambole, su autor, se lo contaba así a
Gloria Guerrero: "Las ideas salieron de una noche de fernet. El Indio veía
banderas, multitudes. Primero iba a ser todo rojo y negro, pero cuando lo fui
haciendo más abstracto le agregué el gris. La tipografía parece soviética al
estar invertida una letra. En el reverso se ve la Catedral de La Plata en
llamas: un símbolo revolucionario".
A dos años de la edición de su debut
(Gulp!, grabado por Lito Vitale), los Redondos todavía eran una banda
underground, aunque ya convocaban a más de mil personas por show. O\tubre fue
registrado en los estudios Panda de la calle Seguróla, con Osvel Costa como
técnico de grabación, Tito Fargo como segunda guitarra, Daniel Melero en
teclados y Claudio Cornelio en percusión. Todo el álbum está filtrado por un
velo sonoro opresivo, una especie de tremor precario que lo ubica en un plano de
percepción extrañamente lejano. "El técnico descubrió el reverb en el ínterin y
hacía que todo sonara como en el baño de nuestras casas", protestaba Willy Crook
en La Adición, haciendo pública una insatisfacción que, al menos parcialmente,
compartía con Solari y Beilinson. Sin embargo, la expresión sobrevivió a la
resolución: el segundo disco de los Redondos encarna el espíritu de un rock que
asume su ubicuidad política en las últimas décadas del siglo xx. Las canciones
tienen ese ánimo, el de interpelar estéticamente al mundo, absorber elementos
históricos y reordenarlos en un espectro de pesadillas y alucinaciones. En esa
mezcla de hambruna y fu-rortecnológico,de valses eléctricos mortuorios y
rocanroles festivos, de militancia frustrada y bohemia romántica, en esa mezcla
de estados alterados reside la peculiar grandeza del disco.
Un juego de
profecías convertido en remera. Una agria epopeya de nueve canciones, y el rock
como todo llanto.
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EL
VOTO REDONDO
Indio Solari
- Manal - Manal - Divididos por la felicidad - Sumo -
Lo
mejor de Pescado Rabioso - Pescado Rabioso
Skay Beilinson -
Almendra 2 (Almendra) -
Manal (Manal) - Desatormentándonos
(Pescado Rabioso) - Contenidos (Riff) - After Chabón (Sumo)
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