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SUPLEMENTO ESPECTÀCULOS, CLARIN.COM por Juan
Andrade Enviado por Horacio Soto, Matías
Donoso, Fer Mociulsky y Martín Romero Ver
nota EN
BUSCA DE LOS REDONDOS PERDIDOS
Luego del abrupto "¡Es to-to-todo amigos!" de Los Redondos y la consecuente
dispersión de sus partículas elementales, cientos de miles de mentes alimentadas
durante décadas con sus canciones se preguntaban, mientras elaboraban el duelo,
si habría nuevas formas de vida más allá del planeta ricotero. La respuesta
tardó un poco en llegar, pero ahora sabemos que era afirmativa. Empezando por la
obra solista de ex líderes como el Indio Solari y Skay Beilinson, hoy son varios los proyectos que -directa o
indirectamente- orbitan en torno al centro de gravedad que emana del astro
llamado Patricio Rey.
Qué habrá pensado el día después del final uno de
los principales protagonistas de esta historia. "Sinceramente, no tenía la menor
idea", confiesa Skay. Al igual que para sus ex compañeros de ruta, lanzarse como
solista no fue la consecuencia de un plan premeditado sino la respuesta a una
necesidad artística. "Compongo todo el tiempo y, como habíamos decidido parar,
empecé a resolver las canciones solo. Cuando me quise dar cuenta, había una
bocha de temas que pedían pista", completa el guitarrista y, ahora también,
cantante.
En el caso de Sergio Dawi, aunque al principio su nombre y su
sonido podían estar identificados con solos de saxo como el de Mi perro
dinamita, no hubo grandes replanteos a la hora de hacer la suya. "Fue todo
muy natural. Aunque transpiraba la camiseta para los Redondos, paralelamente
siempre seguí haciendo otras cosas", explica. Pero cuando presentó su disco
Estrellados los pedidos del público no le hicieron mucha gracia... "Al
principio me resistía un poco. Recién en esta última etapa, tal vez en
reconocimiento a mi historia y al deseo de la gente, hago versiones
instrumentales de Vencedores vencidos y Ji ji ji. Y se arma pogo".
El combustible que alimenta el motor creativo de los músicos que pasaron
por las filas ricoteras tiene fecha de elaboración reciente: no viven aferrados
a un recuerdo. Pero la mirada de los otros vuelve a ubicarlos en ese lugar que
alguna vez supieron ocupar. Incluso en el caso de Semilla Bucciarelli, volcado a
la plástica: en sus pinturas y obras digitales algunos buscan pinceladas o
retazos afines a la imaginería pergeñada por Rocambole.
Walter Sidotti,
quien fuera el señor de los palillos de esta saga, percibe algo de eso cuando se
sube a un escenario con los Heroicos Sobrevivientes. "A veces me parece que
están esperando algo, pero no sé qué es. Bueno, este viene de tocar con los
Redondos. Noto que los ojos del público están puestos en mí de otra manera: es
así. Pero lo principal que ha quedado en la gente es el cariño", dice el
baterista.
El cantito "Sólo les pido que se vuelvan a juntar" en boca de
cientos o miles de fans, según parece, fue una prueba de fuego para todo
Redondex que osara volver a la actividad. A oídos de Skay, la súplica suena casi
como un zumbido de fondo. "A esta altura de los acontecimientos, cantan la música sin que la letra tenga sentido",
desestima con una sonrisa. Y remata: "Todos sabemos que los Redondos han sido
esa cosa bella que sucedió una vez, pero pertenece al pasado".
Entre los
viejos compinches el diálogo no es tan fluido como en otras épocas, es cierto,
pero Skay cuenta como al pasar que se vio "con Sergio y con el Indio un par de
veces. Hace mucho que no nos cruzamos, pero me entero de algunas cosas por
amigos en común". Como sea, en los últimos años las colaboraciones mutuas se
sucedieron: Hernán Aramberri y Bucciarelli aportaron lo suyo en el primer disco
de Dawi, que a su vez tocó como invitado en el show platense que Solari dio en
2005, quien a su turno metió voces en el segundo disco de Dawi.
Está
claro que cada uno siguió su propio rumbo artístico, pero la forma de encarar y
comunicar sus respectivas obras guarda ciertas similitudes con el modus operandi
patentado por el combo oriundo de La Plata. "De movida, si hay algo que puede
identificar a los Redondos es la autogestión. Y también el hecho de estar afuera
del circuito comercial y de la industria del rock. Esa manera de laburar es la
que más me gusta", tira Skay. Lo mismo podría decir un tal Carlos Solari. Por su
parte, Tito Fargo D'Aviero evoca: "Formábamos parte de un movimiento casi
contestatario. No nos recreábamos desde la repercusión, lo que hacíamos nacía de
una necesidad espiritual: ese podría ser el legado".
"Estamos en otro
momento histórico, pero creo que ninguno de nosotros aceptaría un sponsoreo.
Seguimos una línea que, bueno, tampoco es de hierro", aporta Dawi. Beilinson
recoge el guante y concluye: "Sí, seguramente sea así. De todas maneras, en medio de esta crisis y
esta realidad empobrecida, se están empezando a caer los sponsors de los
megaeventos. En nuestro caso, siempre buscamos un espacio de libertad, aunque
nos acotemos a dimensiones más pequeñas".
Así como existe una veta
spinetteana y otra calamaresca en la madera con la que están hechas las
canciones del rock local, también se escucha una matriz ricotera. Concientemente
o no, de La Renga a Pier son varias las bandas que ayer y hoy intentaron
impregnarse de mística redonda. "Para bien o para mal, hemos influido en una
generación por nuestra manera de hacer las cosas y de interpretar la realidad, a
través de la poesía del Indio y de algunas resoluciones musicales", admite
Skay.
Dejando de lado su eventual descendencia, la evolución y la
exploración musical que condujo a cedés como Ultimo bondi a Finisterre y
Momo Sampler no tuvo una continuidad más allá del grupo. "Disco tras
disco, en los Redondos siempre había una suerte de renovación constante",
sintetiza Dawi. Y completa: "En esta nueva etapa, se puede ver más claramente lo
que cada uno tiene en su mochila. La química que hubo se ha dispersado, pero lo
que generábamos juntos era más poderoso: el resultado era superior a la suma de
las partes". |
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