DIARIO CLARÍN - 25/02/2007
Enviado a MR por Angel
 

EL CALVARIO DE UNA MADRE
NO SE FUE VACÍO EL FURGÓN DE LOS FIAMBRES
No sabe cómo murió su hijo y llevó flores a la tumba equivocada durante 7 meses.
La Policía tardó ocho meses en avisarle que estaba enterrado. Le dijeron que se suicidó.
Pero en la tumba halló otro cadáver. Y ella cree que en realidad lo asesinaron.

Los primeros ocho meses luego de la desaparición de su hijo, la vida de Delia López estuvo marcada por el dolor y la incertidumbre. Hasta que finalmente la llamaron de una comisaría para avisarle que el cuerpo de su hijo estaba en un cementerio.

El día que fue a llevarle flores le dijeron que creían que en la tumba asignada se encontraba enterrado un anciano. Durante siete meses, a pesar de sus dudas, le llevó su ramo al lugar indicado. Pero sus propias sospechas sobre la muerte de su hijo la llevaron a pedir una exhumación del cadáver. El resultado le agregó más angustia todavía: durante todo ese tiempo
había ido a llorar frente a un cuerpo que no era el de su hijo.

En esa tumba estaban los restos de un hombre de 70 años, tal como le habían dicho en el cementerio y no los del "Chino", como apodaban a Esteban Gorondona, su hijo. Aparentemente al joven lo habían enterrado en otra tumba marcada como N.N. Al poco tiempo también la madre pidió una exhumación para poder ver ese cuerpo.

La mujer identificó parcialmente este segundo cadáver y todo parece indicar que finalmente encontró el del "Chino". Aunque para confirmarlo tiene que esperar todavía el resultado de un nuevo estudio de ADN, que estará dentro un mes.

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Hubo un error en la inhumación", aseguró a Clarín una fuente judicial. "Gorondona se suicidó el 14 de noviembre de 2005 en Adrogué: se paró en la vía del ex ferrocarril Roca y con los brazos abiertos esperó que un tren lo arrollara", agregó la fuente.

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Todo es muy raro. Primero tardaron ocho meses en avisarme que mi hijo estaba muerto, luego me dicen que está enterrado en una tumba en la que había otro cuerpo. Yo no sé si esto es una cadena de errores o están tapando un crimen", dijo Delia.

"Error o no, acá se investigó muy mal. Por eso vamos a pedir que aparten de la causa a la fiscalía que está a cargo del caso", anticipó el abogado de la familia, Gustavo Mendieta.

Gorondona tenía 32 años y tres hijos. Vivía cerca de la Rotonda de Alpargatas y trabajaba en una fábrica de vidrios de Berazategui. El 13 de noviembre de 2005 fue con sus primos al Estadio Unico de La Plata a un recital del Indio Solari. La última vez que lo vieron estaba en una valla de acceso, en los controles de seguridad.

Su madre y el resto de la familia hicieron marchas exigiendo su aparición y pegaron la foto del "Chino" por todos lados.

El 22 de julio de 2006, Delia recibió un llamado de la comisaría 1ª de Adrogué. Fue a la seccional y allí le comunicaron que su hijo
había muerto el 14 de noviembre del año anterior, un día después del recital. También le informaron que, a pesar de que habían identificado el cuerpo porque tenía sus documentos encima, lo habían enterrado como N.N. en el cementerio de Rafael Calzada.

"Nadie supo explicarme por qué tardaron tanto en avisarme cuando tenían todos mis datos y por qué lo enterraron sin identificar", sostuvo Delia.

La mujer, confiada, fue al cementerio con los datos que le habían dado pero allí le dijeron que creían que había un error porque la fecha de entierro no coincidía.
Había dos tumbas N.N. con distintas fechas.

Luego del examen que comprobó que el primer cuerpo era del anciano, Delia pidió reconocer al otro N.N enterrado.

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El segundo cuerpo estaba seccionado tal cual decía la autopsia. También le faltaba una pieza dental y se le notaban todavía las marcas de unos tatuajes, signos que Delia reconoció que tenía su hijo", explicó el abogado Mendieta. "Después de tantas vueltas nos vimos en la obligación de pedir un nuevo estudio de ADN para comprobar que sea el cuerpo", agregó.

Por ahora la causa figura como "averiguación causales de muerte", pero en la fiscalía de Lomas de Zamora
todos sostienen que Gorondona se suicidó.

"Mi hijo tenía trabajo y estaba bien con su mujer. No sufría problemas psiquiátricos y no se drogaba. Realmente no tenía motivos para suicidarse. Pedimos un nuevo estudio para saber si estaba vivo cuando lo arrolló el tren", dice Delia.

La última imagen del "Chino" aparece de casualidad en un video de un programa de tevé que grabó la entrada al recital del Indio Solari. En el video se lo ve a Gorondona en la cola hablando con otro joven. Después la Policía pidió que bajaran la cámara porque comenzaban a producirse empujones, golpes y forcejeos. Delia cree que tal vez su hijo
pudo haber sido víctima de un exceso policial. El final del caso todavía está abierto.