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CLARÍN
- 11/06/2006 Enviado a MR por Manyesky, Juanca y Patricio GRABAN
UN DISCO EN HOMENAJE AL ROCK NACIONAL "CUARENTA
AÑOS NO ES NADA" El Indio Solari, Los Piojos, Arbol,
Spinetta y Alejandro Lerner y ¿Charly García? participan en un disco de
versiones de clásicos del rock local.

Che, ¿te pusiste antibrillo en la pelada?" La chanza de
Héctor Starc a Juan Carlos Baglietto da por tierra con la poca seriedad que se
había logrado durante la sesión fotográfica.
Además de Starc y Baglietto,
en el estudio que Lito Vitale posee en San Telmo están Claudia Puyó, Horacio
Fontova, Pedro Aznar, Rodolfo García, Edu Schmidt y Pablo Romero de Arbol, Machi
Rufino, Los Tipitos, el propio Vitale… Este seleccionado que abarca varias
generaciones de rock nacional se reunió para grabar Escúchame entre el
ruido, un disco doble en el que el rock argentino se rinde tributo a sí
mismo.
Una de las cosas más llamativas de este álbum es que forma parte
del programa 40 años del rock argentino, impulsado por la Secretaría de
Cultura de la Nación. Con Vitale como director musical y productor artístico,
esta fase del proyecto consiste en la grabación de un disco doble en el que lo
más granado de nuestro rock hace versiones de canciones de sus colegas. Y,
además del rescate antropológico y la valoración del rock como parte de nuestro
folclore, se hace una buena acción: todo lo recaudado por la venta será
destinado al Hospital Garrahan.
La elección y asignación de las canciones
debió haber sido todo un tema. Según Lito Vitale "una vez que se definió la
lista, empecé a pensar qué canción le quedaría mejor a cada uno. Y también había
que ver si cada cantante se sentía cómodo con la que le había tocado".
Por ejemplo, Arbol hizo Sudamérica, de Arco Iris, la banda en la
que militó su habitual productor Gustavo Santaolalla; este a su vez grabó Los
libros de la buena memoria, de Invisible; Adrián Dargelos, de Babasónicos,
cantó Pensar en nada, de León Gieco; el Pelado Cordera, de Bersuit, hizo
el tema de Moris que da nombre al disco, Fontova versionó Agua, de Los
Piojos, que a su vez hicieron El viejo, de Pappo. Pero acaso la más
notable de las colaboraciones sea la del Indio Solari: el esquivo (¿ex?)
cantante de Patricio Rey ya confirmó su participación, y se quedó con El
salmón, de Calamaro.
"Hay canciones que están muy ligadas a la
memoria emotiva de cada uno", explica Baglietto. "Pero ojo", amplía Aznar, "que
también hay mucho más que eso: además de recuerdos maravillosos y postales de
época, resulta que uno vuelve a escuchar estos temas hoy en día y se da cuenta
de que ahí hay mucha música de calidad superlativa".
Vitale comenta como
al pasar que "es importante tener en cuenta que muchos chicos van a escuchar
estas canciones por primera vez". Y también hay cierto gusto a revancha, como en
el caso de Puyó y Starc, que se metieron con Noche de perros, de Seru
Giran. "Ese siempre fue uno de mis temas favoritos", dirá la cantante. "Y yo
siempre quise tocar ese solo", apunta el guitarrista. Y, pese a que la fecha
para contar esos cuarenta años es la edición de La balsa (Los Gatos,
1967), desde la producción se resistieron a divulgar quien estaría a cargo de la
canción estrella. Sin embargo, sobre un atril del estudio descansaba una
planilla que vendría a confirmar que los astros se atraen: La balsa -
Charly García - A confirmar".
Durante la escucha de las premezclas, los
presentes no dejan de hacer comentarios. De las canciones escuchadas, las más
elogiadas fueron Qué ves, el primer tema realmente masivo de Divididos,
en la voz de Alejandro Lerner, y El loco (Babasónicos) hecho por Hilda
Lizarazu, pero sobre todo la versión que Spinetta hizo de Tres agujas, de
su amigo Fito Páez.
Para el secretario de Cultura de la Nación, José Nun,
"este es el primero de una serie de movimientos que hacemos buscando incluir al
rock dentro de la cultura oficial. Es notable cómo no sólo el rock ha tomado
influencias de otras corrientes artísticas, sino que a su vez ha permeado a
otras disciplinas, como por ejemplo el diseño".
Una señal de las cosas
tardan pero llegan: ya era hora de que la cultura oficial acusara recibo de que,
a esta altura, un tema como Canción para mi muerte es tan parte de
nuestro folclore como Zamba de mi esperanza o Cambalache.
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