Baltasar Comotto es el guitarrista líder de Los Fundamentalistas del Aire
Acondicionado, la banda que Indio Solari formó para su aventura solista.
Y así como en 2006 había shockeado en el Estadio Único de La Plata, el
sábado pasado logró un cometido similar en Jesús María, en ocasión del show
presentación de Porco Rex. El medio para dejar a la audiencia estupefacta consta
de solos asesinos, penetrantes, que sólo se apaciguan cuando la lista manda
clásicos ricoteros. Es en ese momento que Comotto, también socio creativo de
Luis Alberto Spinetta, se ajusta a los originales.
“El de Jesús María
fue mi cuarto show con Indio y lo vibré muy bien. Era mi primera vez en Córdoba
ante tanta, tantísima gente”, cuenta el violero que alguna vez pasó por aquí
tocando con Emme, la pulposa hija de Lito Vitale que se dedica al r&b, en
una pequeña carpa veraniega. “Los shows con Indio son muy especiales –continúa–.
Pasa mucho tiempo entre uno y otro y nunca resultan similares”.
¿Cómo manejan la ansiedad, dada la falta de rodaje?
Cada uno de nosotros tiene su historia. No es que sólo tocamos
junto a Indio. Con él, cada show que hacemos, es uno nuevo. Nunca hacemos una
gira como cualquier grupo. No existe aquí el concepto de 20 fechas con la misma
lista de temas. Cada show lleva su tiempo, requiere mucha previa. Ensayamos sólo
antes de cada show y ahí asimilamos lo que se viene. Si hay ansiedad, se
manifiesta en el transcurso de la preparatoria.
El año pasado, Comotto
llegó a su primer disco solista: Rojo. “Es un disco de rock y de r&b en el
que escribí todas las letras y canto. Participaron Nico Cota, Patán Vidal,
Hernán Jacinto. Lo hice a mediados del año pasado, mientras grababa con Indio y
con Spinetta”.
Tocás con Spinetta, con Indio. ¿Te sentís bendecido?
No sé si bendecido, simplemente sos cosas que se dieron como
consecuencia de mis labores como músico. Por supuesto que tengo en claro que son
genios del rock nacional y que sus músicas son muy particulares. Tengo la suerte
de tocar con ellos... Está bueno.
Con Indio se te aprecia como un
violero con ataque, pero te he visto en otras versiones...
Toco
varios estilos. He participado en festivales internacionales de jazz. Hago rock,
blues y jazz. Trato de no cerrarme y de aprender con los músicos que me toca
compartir.
¿Cómo llegás a Indio?
Por un amigo en común,
sonidista, que se llama Eduardo. Él me recomendó. a Indio lo conocí en una
situación de grabación, cuando estaba laburando el primero (Bingo Fuel, El
tesoro de los inocentes).
Dicen que la situación de grabación con
Indio es muy manipulada, como que él no tienen interacción con los músicos. ¿Es
así?
Hubo de todo un poco. Cosas que se editaron y otras que se
proyectaron sobre algo predeterminado tal como se tocó. Un montón de cosas del
primer disco quedaron como se plasmó en el momento, nadie las movió. En Porco
Rex la movida fue diferente porque estuve en la previa. Más allá de eso, hoy se
graba y se trabaja sin reglas determinadas. Todo es música de edición. No tiene
por qué estar tocado, premeditado ni ensayado previamente. Cada cual tiene sus
métodos. Hoy todo pasa por edición: video, fotografía, pintura.
¿Cuál es tu postura de cara a los clásicos de Los Redondos?
Trato de respetar las grabaciones. Las cosas que tocó Skay tienen
un sello y no vale la pena traicionarlo. La gente canta sus solos, también. A Ji
ji ji, por ejemplo, tengo que tocarlo tal cual es. Es un solo que quedó como un
arreglo intrínseco, En otros temas, tengo un poquito más de libertad, pero,
generalmente, respeto a los solos de Skay porque están buenísimos. Funcionan.