VÉRTIGO
ENVIADO POR CELE



Estaba pensando en la montaña rusa de esta vida, en las vueltas, en sus marchas y contramarchas. El por qué hay cosas que sí, y hay cosas que no. Y en cuánto de los sucesos una música de fondo y de frente fue marcando un compás, como un destino predicho, como una carta escrita desde antes, como un viaje con finales conocidos y otros comienzos inciertos.

La pelota que se infla y que se desinfla. O que se pincha, o que explota. Y en medio de un silencio que te pone sordo, seguís escuchando una música, una voz ahogada, que raspa el aire y te raspa las sienes. Sí.

Una carta abierta al Amor Nunca Mío, un buzón lleno de silencios. De vértigo.

Una pregunta era también: y cuánto vale?. Hace años.

Érase una vez un Porco Rex, y alguien escribió su historia. Érase una vez una piel que no podía huir y entonces se adornó con un nombre eterno. Érase que una vez alguien decía: amarte... es posible?.

Escribo esto y siento el vértigo.

Si me dijeran que pasando unos meses habría consuelo, hoy me sentiría feliz. Si me dijeran que el vuelo regresará, hoy sería feliz. Si me dijeran que mientras tanto el sol se muere, adoraría la luna que odio cuando anuncia el horizonte oscuro. Si me dijeran que solo es un quilombito en este cielo celeste, dormiría mejor. Si fuera menos encantador, tendría paz. Si no me acordara toda la vida. Si no hubiera tenido un sueño. Si existiera un final feliz para pimpollos. Si Dios quedara en nada o no existiera.

Dios quedó en nada y no existe.

Y esa es la respuesta. Y el vértigo se acaba.

 


CELE