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LA
REVOLUCIÓN, ETERNO SUEÑO TEXTO
ENVIADO POR LUCAS VILLASENIN
Siendo un joven mas, de este mundo que a veces es muy
miserable con algunos y muy generoso con otros. Creyendo firmemente que esos
“muy” habría que extirparlos del planeta. Cada día mas convencido y absorbido
por mis ideas con alguna lógica de la dialéctica marxista y muy cerca de
extremos peligrosos de la sociedad. Considero mas firmemente que nunca que mis
ideas son un sueño eterno en busca de la igualdad.
Tan cerca de gente que abunda en la marginalidad, también
conviviendo con el vicio consumista y con compañeros que derrochan dinero de
los jarrones. Veo la necesidad del cambio, el cambio no hay duda en mi, que
debe ser la revolución. Viendo la desigualdad de oportunidades, la desigualdad
ante la forma de disfrutar los lujos en una vida y la extrema brecha que hay
entre un el chin y el chan en esta tierra envenenada por los vicios que
consumimos. Creo una obligación en mi, de tratar y esforzarme por eliminar ese
abismo, ante la ineficiencia de un sistema de engranajes que eternamente será
burocrático, cuyo objetivo es el adiestramiento de la sociedad para convivir
con su maldita crueldad. Condenando a los que creen en un sueño que lo será por
el resto de la eternidad, combatiendo la autonomía de las personas a decidir
por su propio destino y fomentando la cortesía de los individuos sociales ante
la crueldad.
No hay duda, que comprometernos con la revolución es un
deber al cual ningún joven se debe resignar, y no aceptar esa realidad es un
error eterno de las clases inconcientes que protegen y le temen a un cambio, o
simplemente a resignar una vida de lujo por la lucha eterna. Son solamente los
egoístas los que son capaces de negar semejante abismo, buscando excusas para
negar esta verdad. Salvaguardando lo mucho o poco que tienen por jugarse la
vida por uno y por todos. Nadie puede ser capaz de ignorar la realidad. Por que
ninguno que haya abierto los ojos los podrá volver a cerrar sin saber la
verdad.
El problema esta en los que abren los ojos y no quieren
mantenerlos abiertos, seguir ciegos por una eternidad, viviendo y conviviendo
con la crueldad y la maldad que de tan cómplices algún día culpables serán.
Mientras muchos ven caer sus sueños otros ni se atreven a soñar. Ahí esta el
conflicto por que uno puede ver, entender y hasta en algún punto tolerarlo
todo. Pero a cualquier joven se le debería prohibir no soñar con un futuro en
el que todos podamos crear un lugar donde se pueda habitar con justicia,
igualdad y solidaridad. Donde ya no haga falta ningún organismo programado para
aniquilar los pensamientos que desnudan la crueldad del estado, ni espacios
donde se crean maquinitas de no pensantes dispuestos a tolerarlo todo, sin
exigir mas, mas y mas.
Es nuestra obligación soñar, es nuestra obligación exigir
más hasta tenerlo todo, es nuestra obligación educarnos y auto-educarnos para
jamás ser manipulados por un súper estado criminal. No deberíamos permitir que
se nos quiebre el brazo, ni que los años, la familia, la religión o el fútbol
deforme nuestra verdad. Por que nosotros somos esas bombas que algún día van a
detonar y de todo esto nos vamos a saturar. Por que estoy convencido de que las
ideas se moderan con los años y la moderación de la justicia se puede
trasformar en injusticia, la moderación de la sensibilidad con nuestros
hermanos mañana puede ser que seamos un piedra, por que la moderación ante
nuestros enemigos puede hacer que seamos como ellos. No hay duda que no hay que
dejar que esto nos suceda y que el mundo debería estar dirigido por los jóvenes
debería ser ley.
Ese es el miedo de
esos viejos que solo aspiraron toda la vida a llenarse de guita, que si algún
día pensaron como nosotros se vendieron a ese súper estado que controla
nuestros estados de animo. Somos su principal temor, y ellos quieren trasformar
su miedo en nuestro miedo. Por que están convencidos que esa es la mejor arma
que pueden utilizar. Pero hay que ratificarles que no que no les tenemos miedo
a nada, por que la crueldad solo teme a la replica mientras la justicia y la
verdad son un motor eterno que nadie las detendrá.
Lucas
Villasenin
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