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LA
PROPUESTA POSMODERNA DE ROCAMBOLE ENSAYO
ENVIADO POR CHRISTIAN GIMÉNEZ - UNAM (MISIONES)
INTRODUCCIÓN La elección de la obra de Ricardo Cohen
(Rocambole) para la discografía de Patricio
Rey y sus Redonditos de Ricota responde al interés generado en torno a su
incorporación como una parte imprescindible del trabajo de esta banda
fundamental del rock y la cultura argentina de fines de siglo XX.
Las imágenes creadas por el actual
vice-decano de la Facultad de Bellas Artes de La Plata han pasado a formar parte del imaginario de
la mayoría de la juventud de nuestro país en las últimas dos generaciones,
desde que éste comenzara a trabajar en conjunto con Carlos Solari y Skay
Beillinson, como un instrumento más en su grupo, constituyéndose como el ojo,
el espejo del mundo del enigmático Patricio Rey y su séquito de adeptos que
constantemente fue creciendo, hasta llegar hoy en día a constituir una
verdadera legión.
Lo seres retratados en discos y afiches,
para luego estamparse en los pechos de miles de fanáticos, en sus remeras, han
hecho eco (y han sido parte elemental) del fenómeno cultural generado alrededor
de Los
Redondos. Ese "apoyo visual"
brindado por el artista plástico no ha funcionado como una mera estrategia
propagandística, sino que ha respondido a un proyecto intelectual claro y
ambicioso; el cual logró visibles y
palpables efectos en las últimas tres décadas, arraigándose en nuestro
imaginario colectivo de forma permanente.
Las creaciones de Cohen que adornan las
"misas paganas" ya son una parte inevitable de ese ritual mágico generado en torno a los recitales de
la banda, que actualmente sigue en una jornada sabática, sin tocar desde hace
casi cinco años, pero que sigue mintiendo a sus miles de adeptos ("los
redonditos de abajo") a la espera del regreso y adorándolos, cual santos, a
través de la iconografía rocambolesca.
La obra de este artista aplicada al
producto comunicativo constituido por los discos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota señala una interesante
aplicación de los recursos brindados por las vanguardias del siglo pasado y de
las manifestaciones postmodernas del arte.
En ese ensamble entre elementos expresionistas, estética del comic más
oscuro y juegos con las tecnologías digitales, Rocambole va dando varias
muestras de esta inclasificable forma que ha tomado la expresión artística en
el mundo actual. Y quizás lo más interesante es que toda esto se genera como
una propuesta diferente en la trillada industria cultural de nuestro país, en
la que los productos más arriesgados no suelen obtener el debido
reconocimiento. Pero en este caso, nos
encontramos con una de las excepciones más significativas.
DESARROLLO
El
comic, la gran musa pop. Al referirse a su vinculación con el
arte Rocambole explica: "….yo nací a la plástica con las historietas […]
aprendí a leer y escribir con las historietas. En mi afán desesperado de
entender lo que decían, mi papá me decía: acá dice tal cosa, acá tal otra, y
así aprendí a leer. Además, la influencia de la historieta está en el encuadre,
en el contraste, en lo truculento de las imágenes".
El artista no niega su inevitable
vinculación con el Pop Art de los años sesenta: "Roy Lichtenstein se apoyó en
la historieta para su obra plástica; lo que pasa es que él lo hizo utilizando
las imágenes de las historietas, pero llevándolas a una categoría artística,
haciendo preponderar el punteado de la trama, por ejemplo. Yo utilizo la
historieta en sí misma, con su argumento, con su poder de convicción."
En un artículo para el diario Perfil, el periodista Luís Fernández
sostiene que "Todos los indicadores y los cruces que aparecen en el horizonte
de la industria cultural están marcando una dimensión que antes no había atravesado la cultura pop." Este planteo gira en torno a algunas nuevas
ofertas de la industria cultural, que posiblemente están dejando de ser tan
alienantes y predigeridas como lo eran anteriormente: "La revolución del
digitalismo posiblemente esté construyendo una ‘nueva ontología’ que revela
sociocultural y cognitivamente que no todo era como creíamos."
Esa posibilidad de diálogo abierta por
trabajos como el arte de tapa de la discografía "redonda", nos permiten hablar
de la tan mentada riqueza planteada por tantos autores, como Mijail Bajtin,
sobre la infinitud del sentido comunicativo entre los seres humanos.
Entre muchos de los teóricos del arte de
hoy prima la visión superadora del tradicional antagonismo entre arte selecto y
arte inferior. Fredric Jameson plantea
que ""Esta diferenciación constitutiva es la que ahora parece a punta de desaparecer
[…] las dos tradiciones antitéticas de ‘clásico" y ‘lo popular’ empiezan a
converger de nuevo […] En cualquier caso, es mínimamente obvio que los nuevos
artistas ya no ‘citan’ los materiales, fragmentos y motivos de una cultura de
masas o popular, como empezara hacer Flaubert; de algún modo, los incorporan
hasta el punto que muchas de nuestras viejas categorías valorativas (fundadas
precisamente en la diferenciación radical de la cultura moderna y de masas) ya
no son funcionales." Algo tan abstracto
se hace palpable en la identificación de los seguidores de Los Redondos, que originalmente eran intelectuales de clase alta y
que con el paso de los años fue tomando a jóvenes de los más diversos estratos
sociales, la cual conjuga las imágenes crípticas de Rocambole como tesoros del
imaginario de su banda, cual amuletos, como el escapulario de metal que contenía el último disco, "Momo
Sampler". Simón Marchán Fiz argumenta que "se han diluido las obsesiones del
arte como comunicación, rompiéndose sus
dependencias respecto a la gramática de
los medios de masas o al imperialismo de la lingüística", y a la vez matiza que
"La condición posmoderna se destaca por primar la interpretación, por su
carácter hermenéutico. Se traspasan los umbrales del laberinto que es la propia
obra…". Esas múltiples posibilidades de
desciframiento, presentes en los diseños de los booklet y en las mismas
canciones, es asimilada por un público
que se siente identificado tanto por la poética planteada en esas escenas, como
por el impacto visual de éstas.
Según Walter Cenci, "Pesa un
significativo lastre para el arte, el ser una manifestación de una época, de
una sociedad, pero también la anticipación de una serie de fenómenos
culturales: al arte también le cabe ser una suerte de pródromo para la ciencia,
para la técnica, para ciertos fenómenos sociales, es decir, sería una manera
privilegiada de mostrar, de anunciar aspectos fundamentales de la cultura." Es
decir, en esta época de lo instantáneo y lo efímero, más de allá del predominio
reteorías y argumentaciones fundamentalistas y apocalípticas, sigue estando en
juego el rol del arte (ya sea en su campo específico o en aplicaciones a otras esferas) para configurar y
conservar la humanidad de cualquier sociedad.
Tópicos
posmodernos. En las portadas, afiches, discos y puestas
en escena de la banda de Solari y Beilinson se logra visualizar personajes
bizarros en situaciones generalmente fantásticas como las historias reflejadas
en sus canciones de demonios vagabundos, prostitutas románticas y presos
atormentados. "Uno siempre habla de lo mismo", explica Rocambole, "Creo que
todos los artistas siempre cuentan la misma historia, tanto los pintores, como
los escritores y los músicos, tienen elementos redundantes que se van
repitiendo. Los temas del arte son redundantes, son siempre los temas que
preocupan: el amor, la locura, la muerte, las pasiones." Estas musas malditas van recorriendo la obra
de Cohen, retratando a su manera los conflictos existenciales del hombre
contemporáneo, como diría Marchan
Fiz "en la ansiedad, el descontento con la civilización o el contacto con las alegorías de la muerte y la destrucción" pero a
la vez buscando "una realización de la
libertad antropológica a través de lo que ya los románticos definieran como
revolución estética". Rocambole indaga y se sumerge en el mundo onírico, según
el mismo, en la persecución de esas postales postmodernas que nos brinda: "para
mí los sueños son una profunda fuente de inspiración. De todas maneras, pienso
que los sueños están nutridos de todas las cosas que nos pasan durante todo el
día. A diferencia de los surrealistas, que pasaban al dibujo sin procesar, yo
proceso los sueños, me alejo bastante del sueño en sí. Más que surrealista, yo
sería psicoanalítico. O sea, le busco contenido y sentido al sueño, y utilizo las
formas que aparecen en ellos, pero les agrego la lógica." Para el profesor de Psicología del Arte,
Pensamiento y Lenguaje de la Universidad Nacional de General San Martín, Walter
Cenci, "la imagen, más allá que una interpretación o codificación, generaría
una reminiscencia de lo ya visto o no visto […] es la imagen quien nos proyecta
hacia adelante […] a lógica de lo icónico se consolida más en detrimento de la
palabra y la escritura, el lenguaje mismo se vuelve más visual, menos
reflexivo." El itinerario de
Rocambole permite levarnos a nuestras pesadillas, viéndonos,
reconociéndonos en esos ojos, esos gritos, esas cadenas; dicho juego con íconos
y símbolos es fruto de la exacta combinación de arte y diseño gráfico, en la
cual no se nos ofrece un mero paquete de imágenes de fácil digestión. La atracción
o el estupor generado por esta propuesta va un poco más allá, el desafío que
aún persiste para el arte posmoderno, tratando de generarnos algo más rico e
interesante que una mera sensación de consumo. Las connotaciones
políticas, filosóficas o psicológicas que entran en escena en el imaginario
rocambolesco nos proponen un trabajo intelectual de interpretación mucho más
complejo.
Cenci insiste en que "La cualidad genial
de una creación está dada, más allá de cualquier tema o materialidad
instrumental que la elabore, por la tensión que pueda generar (por el rasgo,
por el carácter que pueda imponer), por la fuerza de choque que pueda
irradiar." Y es tal efecto perlocutivo
el que señalamos en la oferta de Rocambole, la cual supera al mero packaging, sino que lleva a
que los discos de sus socios, como materiales circulantes en un circuito comercial, se logren erigir como una
de las pocas producciones discográficas que aún siguen siendo consumidas por encima
de las copias piratas. Las copias
oficiales de Los Redondos siguen contando con el trabajo de Rocambole
como un plus que atrae a los seguidores, manteniendo el cuasi extinto hábito de
consumo de los discos originales. Esa
cualidad de material de colección y devoción es parte del misticismo de Patricio Rey y del cual Cohen es una
pieza clave.
"Hay que llegar al fondo de la pileta
para tomar impulso, hay que descender a los infiernos. Y en eso estamos",
explica el artista analizado, y así, se hace mucho más patente el uso de seres
atormentados y malditos entre su obra.
Octubre,
un disco estampado en la retina colectiva. "En los ochenta, el arte
de "Oktubre" remodelaba la épica prole de Carpani como contraversión del
Postmodernismo pero sin "estandartes" izquierdistas". (Pablo Schanton.
Manifiesto por un Rock más iconoclasta". Revista "La Mano" Octubre de 2005)
Uno de los discos más importantes para
el rock argentino de la década de los ochenta lo fue y lo sigue siendo
"Oktubre" (1986) de Patricio Rey y sus
Redonditos de Ricota, una colección conceptual de canciones dedicada a los
movimientos revolucionarios del siglo XX.
Refiriéndose a esta obra tan significativa Semilla Bucciarelli, bajista
de Los Redondos daba una sinopsis muy
interesante: "Creo que de alguna manera, lo que hemos hecho los rockers es
decir diferentes cosas y mudar de dogma permanentemente. A partir de eso, no puede ser que te
encuadren como comunista porque hacés una tapa con banderas rojas. Mucha gente
no se da cuenta del valor de una estética global en una muestra porque están
acostumbrados a pensar que la estética es una frivolidad. ¡Y la estética es el
símbolo de lo que vas a decir! "Oktubre" tiene una tapa con colores primarios,
rojos y negros de anarquía y sindicalismo."
Justamente, además de contener joyas de
inestimable valor como "Jijiji", "Motor Psico" o "Música para pastillas", este
disco posee algunas de las ilustraciones más famosas de la iconografía
"redonda". Ya desde la misma tapa del disco, con una manifestación con banderas
rojas se vislumbra algo especial en el LP. Y justamente en este mismo (en
realidad para su paso al formato CD pocos años después) en donde aparece el
esclavo con cadenas que aparece en millones de remeras alrededor del país. Respecto
al origen de esta emblemática imagen, Cohen cuenta: "Lo hice para un aviso de
Clarín -y tuvo condiciones de realización precarias, porque lo dibujé fuera de mi taller, sin mis pincelitos y
materiales. Lo hice en Buenos Aires, en un papel cualquiera, con marcador y liquid
paper. Es probable que, si hubiera tenido más tiempo y lo hubiera hecho en mi
estudio, sería algo más terminado y no
tendría el resultado que tuvo. Paradójicamente, es una imagen que se transformó
en marca, pero creo que me esmeré mucho más en otras imágenes, que se vieron una vez y nunca más." Es exactamente la mejor denominación que se
le puede atribuir al esclavo: éste se ha convertido en una marca registrada de
la tribu redonda, con una enorme carga afectiva depositada en ella. Rocambole comenta que a la hora de la
edición en compact disc de los vinilos de Los Redondos "Todo el mundo insistió
para que apareciera esa imagen, que todos ya vinculaban con "Oktubre". También
me cuentan que es la imagen más reproducida en los tatuajes de los presos, y
hasta aparece en una página de stencils de Canadá, así que sigue viviendo más
allá de las fronteras."
Todo el álbum esta rodeado de ese
"Ámbito de la dimensión utópica que parece anidar residualmente en la obra estética" del que habla Marchan
Fiz
En sus
reflexiones Rocambole considera que la producción para dicho disco es el
trabajo más representativo de los que hizo para los Redonditos de Ricota: "es la tapa del disco "Oktubre". La
razón es que, con lo mínimo en cuánto a esfuerzo y preparación, conseguimos lo
máximo en cuanto a repercusión. Esa tapa se hizo a las apuradas y, así como
quedó, se mandó a imprimir. Y se transformó en un símbolo muy poderoso. Yo
considero que una obra se completa con la recepción del público y, en este
caso, fue la que más amaron los pibes."
El mismo Marchan Fiz postula que en el
arte contemporáneo tampoco faltan "los indicios de un retorno del simbolismo
[…] en el que resuenan, asimismo, los ecos tardorrománticos de una lírica
subjetiva, de una ‘nueva mitología’ […] recurrente en episodios bien
localizados de la modernidad plural…".
El objeto que sostiene el esclavo de "Oktubre" es uno de los elementos más
llamativos en el trabajo de Cohen, y del cual él mismo es consciente: "Las
cadenas son una constante en mi obra y en Los Redondos. Aparecen en la entrada
del último show de River y hasta una vez hicimos un Obras lleno de cadenas de
telgopor colgadas por todo el estadio."
Ciber
Siberia. En los dos últimos discos lanzados por Los Redondos Rocambole ha demostrado una
vez más su real interacción y participación con la banda, ya que junto a ellos,
comenzó a trabajar simultáneamente con las nuevas tecnologías digitales. En "Último Bondi a Finisterre" y "Momo
Sampler" se destaca el empleo de computadoras para generar imágenes que bordean
las estéticas de la ciencia ficción y el ciber punk. Cenci destaca
acertadamente que "actualmente una imagen no sólo es una presencia espontánea a
ser vista, sino que cualquier imagen está atravesada por el diseño, por la
publicidad, por la búsqueda de algún criterio estético". Sus actividades con el mundo del diseño
gráfico (en el que se destaca como uno de los congresistas más interesantes a
nivel nacional) llevan a que Rocambole inevitablemente tome contacto con las
nuevas tecnologías de procesamiento de imagen y las posibilidades de
experimentación abiertas por éstas.
Por su parte, Jameson sostiene que lo
postmoderno "invita a entregarnos a una sombría burla de las historicidades
general, en la que se repite monótonamente, como en la peor pesadilla, el
esfuerzo de conseguir la autoconciencia con la que nuestra propia situación
completaría de algún modo el acto de comprensión histórica". Rocambole y sus engendros digitales se
encuentran dentro de esta denominada "época poshistórica", en la que
metafóricamente vamos y venimos al pasado y al futuro, a través de la máquina
del tiempo generada por el proceso de globalización, la telematización y otros
fenómenos culturales que han producido enormes cambios en las formas de
percepción de las comunidades de los diversos rincones del planeta. Ese ensayo
del que habla el teórico norteamericano por comprender el concepto de
postmoderno considerándolo "como un intento de pensar históricamente el
presente en una época que ha olvidado cómo se piensa históricamente", se
encuentra inmiscuido en la obra de Rocambole, girando entre citas a Goya
(portada de "¡Bang! ¡Bang! ¡Estás liquidado!"), coqueteos con el Mouse y el
pincel, la fotografía y símbolos con un visible contenido ideológico (la
revolución, bolchevique, las revueltas anarco sindicalistas); nos llevan en un
paseo zigzagueante por diversos períodos, como en un intento de desafiar los
límites espacio-temporales, como lo añorara el genio de Einsten.
CONCLUSIÓN
"‘Intensidad rota’, expresión
oportuna para traslucir en la
pintura esos modos de vida privados de grupos minoritarios y marginados, tan inmersos en subculturas como el mundo de la discoteca, del
punk y el rock, de la homosexualidad, el travestismo o la prostitución."
Marchán Fiz, Simón.
Es bastante difícil separar los trabajos
de Ricardo Cohen del mundo místico de Patricio
Rey. Como una de las tantas rupturas con el modernismo, obras
trascendentales como la de esta banda platense logran escapar de la rigurosidad
racional e instaurarse como nuevos paradigmas en los imaginarios sociales,
rompiendo y posicionándose frente a dogmas institucionales ya instaurados. La posibilidad abierta por las imágenes y
canciones del mundo redondo" abren una puerta a una semiósfera de sentido
con sus propios códigos, con su
particular manera de sentir. Tal vez ya no se trata más de buscar lo bello ni lo
políticamente revolucionario. Esa
"defensa del estado de ánimo" por la
que abogaban Los Redondos desde sus
inicios aún permanece en numerosos grupos juveniles que se han identificado con
su propuesta estética, como una salida, como una opción para enfrentarse a una
realidad dantesca que ofusca sueños y prácticas.
Walter Cenci plantea que "los
iconólatras creen en las imágenes, hay una forma religiosa presente, pero los
iconoclastas, creen aún más, creen por temor a ellas, dando un valor plus,
creen en algo que no vale por sí mismo ni tendría valor, pero que genera
prácticas sociales, jurídicas y morales."
Es dicho imaginario el que me ha inspirado a llevar a cabo este ensayo y
varias otras cosas importantes en mi vida.
El aura, pesar de la desazón benjaminiana, a veces regresa, al menos
para dejarnos la sensación de que el sentido aún persiste ante el caos cotidiano.
BIBLIOGRAFÍA
-
Fernández,
Luís. "La complejidad de la cultura pop". Artículo publicado en el suplemento
"Cultura" del "Diario Perfil" del 18 de Junio del 2006.
-
Cenci,
Walter. "Estéticas de la alteridad. Lenguaje, cuerpo y tecnología en el arte contemporáneo".
Jorge Baudino Ediciones. Buenos Aires, Argentina. 2004.
-
Jameson,
Fredric. "Teoría de la Postmodernidad." Editorial Trotta. Tercera Edición.
Madrid, España. 2001.
-
Marchán
Fiz, Simón. "Epílogo sobre la sensibilidad posmoderna." En "Del arte objetual
al arte del concepto. (1960-1974)" Madrid, Ediciones Akal 1986. Pp. 293-342.
-
"De
regreso a Oktubre". Artículo especial publicado en la revista "La Mano" Nº 28.
Julio de 2006.
Christian GIménez Universidad Nacional de
Misiones. Facultad de Humanidades y Ciencias
Sociales. Licenciatura en Comunicación Social. Historia del Arte Moderno y Contemporáneo. victorpity@yahoo.com.ar
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