|
PATRICIO REY TAL VEZ NO EXISTA
DEMASIADO ENVIADO POR BRUNO
Afina
el ojo Patricio, desde lo alto; desde lo
bajo, o lo profundo. (quien sabe!)
Un
pelado aún sin pelo (recién llegado!) le
cae simpático de entrada y le entrega su
voz y su lápiz o su alma, quien sabe...
Su
ojo profético (tal vez un tanto cínico) adivina
un muchacho alto y flaco y le entrega (o
le transmite) un fuego que fluye como agua encendido
por sus dedos o por su mirada, quien sabe...
Los
dos hombres, quizás ya niños (¿hay acaso
diferencia?) sus obsequios atesoran sin
incluso sospechar, tan sólo un poco el haberlos
recibido.
Patricio
los observa luego desde donde mora (intuyo
que no está lejos) sin cabalgar nostalgia
alguna (aunque su tristeza la desea) por
los dones que ha cedido:
Sabe
que mañana son leyenda en un recodo del tiempo donde
él nunca ha existido.
BRUNO
|