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EL MUNDO DE LA IMAGEN ENVIADO POR LUCAS
VILLASENIN
Hoy con
motivo del cumpleaños de un amigo, accedí a ir a un boliche de la zona de
Palermo. De por si, no soy un simpatizante de dicha tarea, aunque alguna vez de
chico no me disgustó aunque nunca fui un adicto a esa actividad nocturna. Mas
que nada fui con el fin de acompañar un amigo en su aniversario y tratar de
pasar un buen rato con amigos.
No sé si
será espíritu de vejez o un intento de razonamiento sobre el mundo de la
imagen, el mundo real o al menos en el que trata de vivir una gran porción de
la sociedad. Que genera el espíritu crítico sobre dicho ambiente.
El relato
no tiene trascendencia en el mensaje de mi texto aunque vale la pena citar el
contexto en se desarrolla mi visión de los hechos.
Llegue a
dicho boliche en una zona de elite si se podría para no recurrir a un lenguaje más
vulgar y describirlo como cheto. La primera sensación de bronca, sensación
generada al otorgarle diez pesos a una persona que creía apropiarse de un
espacio publico para estacionar el auto que conducía. En donde la única razón
por la cual accedí fue por el convencimiento de mis amigos, para no buscar
problema alguno. Pero la cuestión no era el dinero, la cuestión era el por que
abría que otorgarle dicho dinero a una mafia que maneja el estacionamiento en
un lugar público cuyos beneficiarios ganan mas plata que un docente o un medico
en un hospital público. De por sí el ambiente no era de mi agrado, ya que no
suelo moverme en dichos ámbitos y cuando me relaciono con esa gente me genera
una sensación de repugnancia total. Repugnancia obvio, lógica y entendible al
ver que solo se mueven por el parecer ser y no por el ser mismo.
Luego de
forcejear, apretujarse y que un conocido nos de unas entradas ingresamos a “la
caverna”, en donde adentro a mis amigos les dieron unas pulseritas que indicaban
que podíamos acceder al vip, cosa que aun no entiendo, ya que sería un vip de
los vips de los vipses. Como si inclusive en esas capas de la sociedad se
esforzaran por diferenciar entre yo puedo todos vos podes un poquito y vos no
podes, cuando saliendo afuera todos se creen superpoderosos y explotadores de
los recursos humanos, poder que solo se otorga en su mente ya que resulta mas
que inexistente.
Después de
permanecer un rato en esa caverna, lugar que desde el momento que entre pensé
en irme, accedí a quedarme mas que nada para analizar con mi visión actual de
las cosas ese mundo que alguna vez a los 13 o 14 años me pudo haber resultado
atractivo. Hasta que con timidez, algo lógico al estar presente en un ámbito
totalmente adverso, salude uno por uno de mis amigos para huir lo mas rápido
posible de esa caverna en la cual no habré permanecido mas de 30 minutos.
Esto podría
ser un relato simple y sencillo de una noche en un boliche porteño. Pero no, no
podría malgastar tanto mí tiempo en algo tan simple, sin describir ese paisaje
catastrófico, deprimente y lamentable, en donde se pervierte la vida de la
gente.
Al
permanecer pocos minutos allí adentro recordé la alegoría de la caverna de
Platón, como también los grados de conocimiento que el proponía. En donde como
escala menor a las creencias y superior a la ignorancia absoluta nos proponía
el conocimiento a través de la imaginación. Justamente entendí que me
encontraba en dicho estadio del conocimiento en ese lugar. Un lugar donde
impera la imagen sobre el ser mismo, donde nos encontrábamos en una caverna
donde en realidad éramos todos sombras. Donde las mujeres desesperados por un
hombre se peleaban por cual de todas movía mejor el culo y los hombre como
muestra de virilidad trataban de demostrar su atributos con mentiras
permanentes sobre sus vidas.
Si esa
caverna terminara en la puerta de ese boliche no sé si escribiría esto, ya que más
que en vano sería relatar la actividad de una parte de la sociedad en un ámbito
determinado. Pero considero que no es así y que la sociedad en gran medida esta
insertada en la tiranía de la imagen y su nivel de conocimiento no supera al de
la imaginación, en muchos casos. Platón se suicidaría tal vez al ver que 2500
años después el hombre ha retrocedido en el ente que rige a su conocimiento.
Dejando de ser las cosas sensibles, a solo guiarse por las imágenes. Sería
digno de mayor análisis, pero me gustaría darle un tono más actual a mi relato.
Ya que
quisiera diferenciar esa realidad con el mundo con que quiero pensar. Ese mundo
de las ideas, de las luchas, de las reivindicaciones, ese mundo en el cual
pocos tratamos de ser parte y al menos yo, soy culpable. Si culpable de
encerrarme, encerrarme para no infectarme del mundo de la imagen. Ese mundo que
parece encerrado en una caverna eterna en la cual no hay salida. En la cual
bailan todos contentos al ritmo de la cultura moderna que no transmite ni
pensamientos ni emociones, sino imágenes y sonidos tan abstractos que nadie
perdería ni segundos en tratar de interpretar.
Mucho más
cercano a la problemática actual me puedo preguntar si ni siquiera las imágenes
de los noticieros mentirosos y diarios de publicidad les pueden llegar a la
caverna del Mc Donald. En donde les cobran por estar. Y me pregunto una vez más
donde quedo mi utopía, en donde quedo nuestra utopía. Y tal vez me conteste
solo era justo una utopía, ya que no podemos llegar a conocer y cambiar la
realidad si la gente no pasa de la imaginación.
Todo se perdió o todo se vendió, o solo en seres
irracionales a los revolucionarios la realidad transformo, ejerciendo la
violencia juvenil contra los inocentes. Tal vez todo sea como dice el Indio que
ya no hay mas bohemia todo es chusmear. O tal vez ya ni los chismes lleguen, y
todo sea mirar y ser parte de ese mundo que parece real.
Lucas
Villasenin |