EL INDESCIFRABLE Y MÁGICO MUNDO DEL INDIO SOLARI
PERFIL DEL EMBLEMA DE LOS REDONDOS
MATÍAS PELLICCIONI

Existen diversos enigmas en el abierto mundo del rock. Uno de ellos se denomina Carlos Solari, un fenómeno extraño, misterioso, un talento único en el país, que sobrevuela lo musical y que se hace conocer popularmente por un apodo, por un personaje, “El Indio”. Quien prefiere no confrontarse con Carlos Solari, simplemente porque piensa que aquél es más interesante que este ser de carne, huesos y pasiones. La realidad, es que El Indio y Carlos son el mismo muchacho. Un muchacho que nació en Paraná (Entre Ríos) pero recaló en La Plata, por decisiones familiares.  Un muchacho que a los diez años se mataba con Truman Capote, se copaba con la ciencia ficción y la historieta, con los existencialistas franceses y los beatniks yanquis que abrieron el camino a la generación hippie. Un muchacho entusiasta, cortometrajista en Super 8, guionista de cine y escritor de poemas. Un muchacho, emblema de una banda de rock independiente, que comenzó tocando para intelectuales, artistas y habitantes de la bohemia y terminó convirtiéndose en la más convocadora de Argentina.

Es la historia del epicentro de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El mito en vida. La fantasía y realidad de uno de los iconos culturales del under nacional.

El Indio es, fue y será letrista, voz e imagen de Los Redondos. Para algunos, la banda de culto en el país, sinónimo de poesía hermética y cargada de metáforas. Cuyas historias creadas y cantadas por el mismo Solari se nutren de personajes y situaciones. Del más puro rocanrol se nutre su música. Mientras que la otra parte de la sociedad define al entrerriano como un psicópata delirante y a Patricio Rey como un grupo de música con letras inentendibles que desde 2001 (fecha en que los integrantes de la banda decidieron separarse por “un tiempo”) pertenece al pasado.

 Me he puesto grande, ya ves, sólo le pido a la vida que no me duela… reza el cantante en La muerte y yo, un tema correspondiente a su reciente disco como solista “El Tesoro de los inocentes” (diciembre 2004). ¿Qué quiere decir, Solari, con esa frase?, ¿Se arrepiente de un controvertido pasado?, ¿A caso sus pensamientos e ideas no son las mismas a las de tiempo atrás? El Indio es un interrogante viviente. Aunque se sabe, el muchacho que sale en las remeras de Los Redonditos no es el mismo de antes, afronta su existencia de otro modo, un modo más ordenado. Uno de los indicios del cambio en la vida de Solari es el nacimiento de su hijo, Bruno, hace 5 años. Hoy, con 56, el Indio vive en pareja, en una casa quinta de Parque Leloir. Sale poco y no hace apariciones en público. Tal vez sea feliz atrapado en su libertad. Tal vez haya interpretado su indescifrable y mágico mundo redondo.