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"HISTORIA
DE VIDA" Texto
de FRANCISCO FELGUERAS
Para un tipo joven que no pudo
seguir a los redondos desde el comienzo, que se subió al tren en la última
estación, se hace muy difícil insertarse en la cultura ricotera.
Particularmente, yo viví en el campo
hasta los 11 años cuando emigre a la mágica ciudad de Mar del Plata. Era un
paisano ignorante de la música, que solo conocía el folklore nacional.
Al llegar a la feliz me hice un buen
grupo de amigos y gracias a ellos comencé a desarrollar mi cultura musical.
Cuando escuche por primera vez los redondos, influenciado por uno de ellos,
estos ya se había separado. En un principio uno es atrapado por los temas más
caretas, los más conocidos. Hablamos de canciones como Mariposa Pontiac, Susanita, Ángel de la soledad, Un poco de amor francés o El Pibe de los Astilleros. Los temas
más oscuros o psicodélicos no te atrapan desde el comienzo, para conocer la
mística de Patricio Rey es necesario recorrer un largo camino.
Una vez involucrado en la onda, un
pibe incapacitado de ir a ver un recital, se aventura en seguir conociendo a la
banda realizando una investigación propia mas profunda. Es en este momento
cuando lo atrapan temas como Barbazul
versus el amor letal, Alien Duce
o Aquella solitaria vaca cubana.
El proceso continua por temas como Toxi-Taxi y Tarea Fina. Los últimos himnos que lo atraen a uno son los temas
más oscuros. Hablamos en este caso de Pogo,
Sheriff o El templo del Momo. El
camino culmina cuando el ricotero se aventura en los temas inéditos. Esto marca
el final del trayecto, el final de la aventura.
En mi opinión, es imposible ser fanático
del grupo sin recorrer este largo y trabajoso camino. A alguien que nunca
escucho los redondos, es muy difícil que le gusten temas como La murga de los renegados. Uno no puede
conocer el grupo y entender su filosofía en poco tiempo. Además es necesario
que se ponga en contacto con personas ya involucradas en el tema, agentes que
lo van guiando por esta experiencia de vida.
Sin embargo esta es solo mi
historia, me gustaría que algún seguidor de siempre lea estas líneas y si es
necesario me corrija. Después de todo “…yo
soy, yo soy nadie…” .
Francisco
Felgueras
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