Soñaste angelitos
muy profesionales que iban al grano jugando a los
gangsters. Dormís colgado en la rama
que soldaste con primor y el carozo del asunto
es tu temor, es sólo tu temor que es tan
puro y tan elegante sentado en tu dedo muy
almibarado. ¡A vivir que son dos días!
(descolgalos del laurel) Nadie quiere tu secreto
más que vos... nadie más que vos.
Tenés la licencia
para envenenarnos, pensás con audacia consejos
muy agrios. Un caníbal desdentado enseñando
a masticar, tu negocio es muy difícil de
explicar y fácil de enseñar
fácil de enseñar si dormiste bien.
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