EL
MONSTRUO DE PANAMÁ Carlos
Solari
Su
nombre clave es El Monstruo de Panamá. Es el verdadero comepecados
de la Agencia. Se presenta como una carta interesante para los jóvenes
agentes que se rebelan contra la autoridad. El monstruo de Panamá
sabe de los crímenes que existen solamente para cierta calidad
humana. La calidad humana de los Servicios de Seguridad disfruta
del más alto cociente de secreto permitido en las naciones.
El Monstruo, alcahuete que aviva a los suscriptores de la Agencia:- La autoridad miente. La
autoridad opera en tu cerebro.- Opera mintiendo en los labios de los funcionarios en todos
los sobornos. Te mienten los directores de las agencias de noticias
y de las agencias de publicidad. Todos los días las pequeñas
mentiras institucionales en las ondas de T.V. y en los periódicos
devoran nuestro estado de ánimo.
Así las cosas,
estoy bebiendo con moderación. Durante días no he
recibido ninguna señal de extinción y he logrado poner
algunos kilómetros entre los negocios gubernamentales
y el refrigerador de mi oficina privada.
La extinción
me ha llevado lejos. Antes de la aparición del puto monstruo
jugaba al tenis en el Casino al mediodía, mientras mi sensatez
bajaba en picada y mi reputación decaía. Pero el muy
bocón puso la boca en el trombón y filtró por
los altavoces: - Para
quienes no pueden sentir la vida, la muerte no es una tragedia.-
Los líderes hablan
de tu muerte sin remordimientos. Yo lo escuchaba mirando sus ojitos
de pequinés mientras me zampaba una lata de atún frío
y un vaso de vodka con agua tónica. Lo escuchaba mientras
me adormecía y aceptaba el ensueño sin vacilar. Visiones
de blindados que estallaban como uvas (como dijo luego el mayor
general, era sin dudas el chispear del agua tónica). Yo lo
escuchaba mientras pasaban camiones y las horas se incendiaban (parece
mentira que una simple lata de gaseosa, colocada en el justo lugar...).
Los altavoces emiten la conferencia de los observadores y ... ¡el
Monstruo en los altavoces! con gritos catedrales: - Cuando una información es "estrictamente
confidencial" esto significa "su revelación
disminuirá nuestro poder".-
Arroyo de agua tónica. Un corto trozo de alambre
marca el reloj en la lata. Con mi navaja abrí el agujero
en la caja ordenadora. Así de fácil. El fuego acometió
y los blindados saltaron por los aires. Los depósitos fueron
explotando en muecas horrísonas que escupían metralla.
El personal procuraba escapar con esa sonrisa desdichada que queda
en el rostro cuando se han quemado las cejas y las pestañas. Todo el sector quedó a oscuras y la escena era alumbrada
por el fuego y los cortocircuitos.
Un tango con Páez
Montra, editor del programa de noticias de la Agencia y durante
la cena jugamos con las imágenes registradas en video. El
hombre me hizo ver lo mucho que estaba yo bebiendo. Lo hizo en el
mismo instante en que la cámara se detenía en un gran
pozo humeante congestionado de carne para contrapicar, luego, en
las luces intermitentes y en los infantes limpiando el área.
Esos jóvenes guardias con sus chaquetas anaranjadas de sinietro,
haciendo un trabajo asqueroso en medio de mis bromas. Son muy jóvenes,
no han visto nunca nada semejante. Un helicóptero sobrevuela.
Páez insiste en los detalles, no le hago ningún caso,
hipnotizado por lo que veo...¡el Monstruo vivito y coleando!:- Para destruir el objetivo
político de la nueva cultura es que la difusión
del poder, la revolución será televisada.-
Las pericias comenzaron antes de
que se apagaran los fuegos. Me acerqué al cordón protector
convencido de que mi embriaguez sería aceptada con mi jerarquía,
y así fué que tuve a la vista mi talento. El helicóptero
despegó haciendo volar una mortaja de plástico negro
por sobre las ambulancias estacionadas. Integrantes célebres
de la Agencia se acercaron en un Buick Le Sabre, atravesaron sin
declaraciones la valla de la prensa. Arrastrada poer el viento,
la mortaja volvió a cruzar la carretera unos seis metros
delante de mí para aterrizar en un matorral todavía
encendida y consumirse. Y allí estaba yo,un figurón
borracho por el éxito, apretándose un granito. Sintiendo
con resignación como la aventura penetraba poco a poco en
mi cerebro. Comenzaron a dolerme los pies. Miré hacia el
coche, Páez ya no estaba... Subí a una colina para
redondear desde allí la escena.
Al caer la noche me eché sobre
la hierba mirando las estrellas. Ahora estaba en conocimiento de
los crímenes que existen solamente para cierta calidad humana.
Ahora soy un monstruo. Estoy tumbado bajo el cielo estrellado con
la misma impecable actitud con que detuve la bala con la cabeza.
Nunca fui golpeado tan duro por nada en la vida. La carne está
casi lista cuando la conciencia suma:- Los amateurs se hacen pegar, los profesionales no,
pero se pueden ahogar con un hueso de pollo. Además me duelen
los pies. Una de esas tonterías que nos requieren en el momento
de la muerte. Una fracción de segundo antes de desorbitar
los ojos...
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