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Muñequitas
greñosas y castañuelas desesperadas. Caprichos
infantiles ciegos por la droga. Silbidos revueltos,
estridentes, de frases telescópicas arrancados
a la agonía del siglo. Guitarras húmedas
de fiebre y delirio alzando el anfiteatro en el aire
con estruendos rabiosos. Música epiléptica,
lacerante. Concertantes de mirada feroz. Payasitos pálidos
mirando el espacio íntimo con sus pupilas muertas.
Un drama musical apropiado para este mundo.
3- HOY -"EL
SEXO CON LOS MUÑECOS MARCONI"- HOY. -¡Mirá!- gime
Nuria cambiando de postura, cerrando y abriendo espasmódicamente
su tapado. Moviendo las caderas y el bajo vientre como
si empujara a un fantasma. El Padre Marconi la libera
de ropas y descubre la bestia entre sus muslos. Ataca
con todos los músculos. Habla en voz baja, con
las pupilas lejanas, aliento ritmado y a la deriva.
Se sumerge sin vacilaciones en la espalda amplia y lechosa
de Nuria. Ella busca aire como una medusa palpitante.
Llora en voz alta, se queja en un tono que comienza
a arrancar la medula del Padre Marconi. Las piernas
flaquean. Labios contra labios turbados. La carne dura
estalla pegada al vientre y vuelve a su puesto entre
las piernas abiertas. El chupa la pelambre húmeda
con gemidos borrachos. Ella se arquea caliente como
una fragua. Aletea. Ofrece las ancas, las abre con sus
dedos y recibe los asaltos apretando los dientes. Gruñe,
se sacude en olas furiosas de placer. Maúlla
partida en dos. Ulula perdida, se marea. Ronronea enloquecida.
Ahora se buscan las bocas y se apoyan en el telón.
El la muerde y la obliga a doblarse obediente, descendiendo
la lengua lentamente por los muslos. Nuria expone su
hendidura a los sacudones. Él da órdenes
locas con su sexo en la mano y los párpados movedizos.
Ella traga con avidez el producto de la tensa hipnosis.
Lanza un silbido agudo que concluye en un suspiro. Con
esto, se enciende como una lamparita y se desmaya. Con
los últimos proyectiles, el Padre Marconi se
derrite y estalla el aplauso.
4- ¡Desnúdense
rápidamente! Ustedes son los únicos donantes
(¡Ah-Ah!) Con ustedes haremos fortunas genéticas.
Raza superior y hambre rusa para todos. Polvos etilistas
de plástico irrompible en una caja fuerte que
cría (heladamente) a nuestros muchachitos. Nuestros
galguitos que producirán doscientos millones
de espermatozoides diarios. Precisiones, mediciones,
curvas. Bomboncitos ovulares empaquetados en satén.
Piececitos rubios exudando olores profilácticos.
Coladas de oro y secos S.O.S. desde el Banco de Identidades.
Luego todo se arreglará con carmín y coloretes.
Carnets de charol para las mamitas que son un gran bocadillo.
¡Que pantorrilas! ¡Que cotoneos! Atletas
que se agachan y son cogidas in vitro. Las toallas dejan
entrever los primeros fideos de mucosos de gran clase.
Preciosos, maliciosos, negocios.
5- Soy
el trifantástico de moderno peinado tecno. Cargado
de matarratas, de veneno frívolo. Mi pelo cambia
de acuerdo a la indiferencia. Vestido de cuerina verde
eléctrico, bailo cada noche y me transformo en
un manjar exótico para los perdidos. Uso drogas
rococó que sientan bien a mi belleza marciana.
Y peluqueros llorones y anfetas. Y mucha cadenita malvada
para que muerdan los labios ardientes que besan mi nuez
de Adán. Pero nada de mulas freak ni nada de
caspa. Me gusta lo bueno y me cago de romántico.
Vivo hoy y cambio de pellejo como las víboras.
Cosméticos astrales me ponen a plomo en un video
narcisista. Me montan en películas futuristas
como la doncella ofrecida a la ciencia ficción.
Una lánguida monada bisexual, llena de marcas,
autómata y viciosa. Un americano melancólico
y cansado de sí mismo. Blindado, teatral
e ingenioso.
B) EL DELITO AMERICANO
Un inventario
de vibraciones, resonancias y transparencias. (Revista Cerdos & Peces #
3, junio de 1984)
El
camión-tanque crujió y perdió tres
gotas que resbalaron y formaron una sola. Luego,
tras la explosión apagada pero pavorosa, se desmembró
en varias sorpresas. Dos mil litros de material coreano
se volcaron graciosamente sobre el paisaje. El público
casi aplaude cuando la cabina del camión arrasó
un salón de baile. La cabeza del conductor pasó
de mano en mano para que todos pudieran ver y discutir.
Le quitaron el casco y una rosa mucilaginosa adquirió
reputación. En contra de todas las reglas de
los primeros auxilios, un gordo la tomó en sus
manos y le abofeteó. Pero con dos mil litros
de material coreano, a tan servicial señor se
le durmió la lengua y perdió casi toda
la materia. Curiosamente, la piel fué lo último
que se le consumió. Los restos más reconocibles
fueron un par de brazos cremosos que parecían
decir: -¡Creo que nos hemos metido en problemas!-
¡Qué
modo de ganarnos a vida!(dicho con la admiración
con que observaríamos el paso de una fragata).
Somos una pandilla de homicidas extraños. Un
polen irritante. Un susurro que se escucha con claridad.
Así vamos, tambaleando en peligro como tramoyistas
borrachos. Además, somos gente muy ocupada.
¡Qué modo de ganarme la vida!(dicho mientras
asisto a un curso de gesticulación para italianos).
Sentado, recuperando el aliento frente a diagramas florales
y una ola de vulgaridad extendida. Un historial de ocho
intentos de suicidio. En términos elegantes,
me refiero a que estoy medio chiflado. Ocho intentos.
¡No siempre se puede ganar! ¡Qué
modo de ganarnos la vida!(dicho entre algunas escenas
de pánico que no establecen nuevas marcas). Esta
es una guerra aburrida en la que enterrar un receptor
en la arena es toda una anécdota.
Soy otro.
Uno que usa el pecado solitario para eyacular en coitos
clitóricos educadores. Y muerdo pezones y consigo
jugosos contratos para mis bolas (¡mis desordenadas
bolas cristianas!). Acepto tanto la bofetada ninfómana
que amorata mi manantial de vida como el apetito que
enfurece mis órganos con una cópula carnal
revuelta. Me cruzo en euforia adulterina con descorazonados
de genitales olorosos. Hago mimos en el conducto roto
de mi amante mesalínica (adquiero prótesis
que me ayudan a querer más de lo normal) y abuso
de la sangre con sevicia, en la plena efervescencia
mojigata de mis erecciones endurecidas como concreto.¡Como
de todos los frutos locos!
El último
paso del delito es conocer dichos campesinos. Nada de
vulgaridad, todo bajo la protección de la bóveda
craneana. No una cualquiera sino una con campo vivo
que trabaja para el gobierno. Permutaciones anagramáticas,
sinopsis fílmicas en la mente, protegidas con
sabiduría popular y aspecto de místico
armenio. Y un paso más todavía...luces
de taxi-metedrina que hinchan la cara y el pulso late
y gruñe como un demonio angustiado. Miligramo
tras miligramo. Una escupida en el ojo de la experiencia.
El organismo descontrolado, la cara demudada en una
oleada de aflicción. Librium-trago largo más
taxi-metedrina. Luces en la fibra que prepara otro pico.
Miligramo tras miligramo, una gran piara de cerdos asaltando
la vena de coloración azulada, mientras los tendones
suplican y silban como cables. El instante sobrecogedor,
merecido y luego la flatulencia acostumbrada avisando
el colapso cardíaco. Arterias temblando. Parada
en seco. El coma en taxi. La buena vida sin gestos lentos,
con el pulso brusco expulsando la piedad gradualmente,
respirando mientras se tejen fantasías con la
vena y se desenrosca toda la cólera posible al
masturbarse con el émbolo. Estirar el momento
amenazadoramente. Reir con ternura poniéndose
colorado y llegar al berrido de novillo y al vómito
borbotón. Estremecido, desorbitado, macho descarnado
de huesos blandos. Electricidad, paroxismo y sangre
bailarina chorreando por el codo. Un escaso minuto hijo
de puta. Unos pocos goteos de acero fundido, bajos las
luces que ahora huyen de la habitación.
La prensa
tiene mucho que decir después del anuncio de
los seguidores de Jesús. He aquí algo
de ello: -El
quiosco chino se caracteriza por su mercadería
arremolinada. Nada de sentimentalismos ingenuos. Nada
de evangelistas callejeros y entusiasmos juveniles.
Nadie puede ya ponerse al frente de los jóvenes
ni reclutarlos.-
Nos gustaría que la realidad fuera otra, pero
la verdad dice así: -Desfilan millones en un despertar pragmático.
De escuela en escuela, para que otros escuchen su llamado.-
"Siete
millones de jóvenes fueron a pié por el
país para asegurar que el mundo va a seguir siendo
peligroso, con una proclama que juzga al futuro empleando
las visiones de los tristemente célebres tres
tigres. Desde el punto de vista práctico, Jesús
ama a los más hábiles de entre sus tigres.
Al que pasa su Caja de la India e inunda de píldoras
las mesas de negociaciones. Y ama también a los
obreros paquidermos que aseguran el éxito de
la neo-conciencia."- El cuadro concluye con los jóvenes
de ojos oblicuos cabalgando sobre esta monstruosidad
y obsequiando las claves a un reverendo educado en California.
Un desconocido que oficia con una imponente Caja de
la India repleta de pirámides lisérgicas
y anuncia el número más sensacional, el
bautismo en masa de los jóvenes negociadores
del quiosco chino. ¡AMÉN!.
Pegar
primero, hace más jugoso los negocios. Isaac
el loco hierve en la noche mexicana. Hierve con naturalidad.
Dos manzanas unidas por el cabo compran cualquier culo,
mis mariachis. Dos manzanas siamesas pagan una invasión.
Paquita va a ser "hormigueada", es lo que
dije, y la muchacha ya está en la gloria. Tiene
nombre y apellido en el cielo. Y nada de documentos
gringos. Ni fotografías con cara de luna india.
Todo debe resumirse a los aullidos en la valla electrificada.
Una muestra del viejo Méjico ha protestado a
los gringos usando una puta cara de luna. La rutilante
espía de corta vida. Esto no va a ser el paraíso
ahora. Los mismos negocios gringos de pegar primero,
etc y cruzar el Río Grande lo antes posible,
etc,, etc y ponerse unos piojos negros en los sobacos
para que los documentos sean falsos y contar con la
tristeza que brota del mundo, rasgando la guitarra latina.
El folklore gángster de la boca quebrada y la
buena vida entre labios caprichosos que cantan "La
Cucaracha".
Danzamos
como monos embusteros. Monos mentirosos que tragan golosinas
que son un fraude. Pastelitos de ficción vuelven
como nieve. Masitas y macacos de ficción. Cremas
ricas para el particular encanto de los monos que hablan.
Caramelo engañoso temerariamente entrelazado.
Simios reposteros creando supersticiones delicadas y
refinadas.
Quiero
conocer las presuntuosas fantasías del mundo.
Pasearme entre las sepulturas de todas las teorías
y entender los melosos oradores que afirman que la Tierra
ha vuelto a ser el centro del Universo. Caminaré
sin cuidado. De cualquier manera solo los fuertes sobreviven.
Es de esperar que mis pequeños peces tropicales
queden fuera de esta ley trágica. Algunos están
enfermos, con hongos en la boca y de sus colores solo
queda una bata vieja. Peces preciosos con ictiotirosis.
Las aletas poco rectas y la cola floja. Manchitas blancas
concluyentes. Un rápido inventario. Lívidos,
electricidad consumida en formar un conjunto heterogéneo
entre colores brillantes y cuerpos fríos y rígidos
que casi flotan por sus bordes hinchados. Sobrevivir
en el Centro del Universo va a ser una cosa dura. Si
al menos siguiera siendo un asunto ético...
Todo
parece accidental. Los hechos son aceptados con la frigidez
de una concertista de cello. La destrucción del
Archivo Vaticano de "Cortile della Pigna",
el asesinato de famosos baladistas cuyas piernas aparecen
surcadas por cordones azulados de franco relieve. Hemos
asistido a la última piedra de la Esfinge y a
la última tortura y emprendido una cacería
genética. La parte más inconveniente es
que cuando uno encuentra al animal, éste lo mata
a uno.
Tengo
tiempo de preparar mi lengua para hablar? ¿El
tiempo al menos que una calavera tarda en llenarse de
tierra? El informe medico dice que fui afectado por
el gas. Yo digo que es mi seguro contra la nostalgia
que se completa con una ducha fría y saludable.
Soy un chasco, un platelminto groggie insobornable como
la concentración de un reaccionario.
Toda
esta escoria de mala fe, astuta y fraudulenta, dice
ser el ejército del destino. Y pone las manos
en el menú tiernamente. Reuniendo las piezas
con talento. Infantes resecos. Trabajo para el drama
negro previsto en el palpitar del planeta. Soldados
cuyas mochilas son cuevas de víboras. Bolsillos
hirvientes de debilidades y de crueldad para juzgar
el firmamento. La tropa no se reduce a esto. Hay muchas
otras sorpresas. Vaginas envueltas en kaftans, dormidas
con una daga entre las tetas. Caprichosas, agudas. Mirando
las estrellas con fiebre labial. Oliendo sándalo
mientras conversan con sus vocesitas resentidas. Petalos-tic-tac-molestias
en los ojos-tic-tac-tacjubileo-tictac-flores chismosas-hedor-
tic amor tac hedor tic amor tac!
C) EL DELITO AMERICANO (Resonancias,
vibraciones, transparencias...) (Revista Fin de Siglo, # 8, Febrero de
1988)
La pobrecita
del Paraíso, la manzana de corazón mordido,
gira en silencio acercándose al núcleo
del remolino. Va a perderse ahogándose en esa
negra abertura. ¡Pobre manzanita civilizada! Hay
Carnaval en el Máximo Cielo y allí va
hacia el abismo la ingenua fruta, cargando los secretos
del suicidio en la huronera de Occidente.
No hemos
salido del bosque aún y ya estamos dando gracias.
Caminamos agotados mirando el zig-zag luminoso de los
proyectiles en el cielo. Las cejas cargadas de espuma
vegetal, el olor de la tierra en un vapor metálico
penetra en las narices y nuestra musculatura se moja
en un jarabe pálido de hierbas podridas. Linternas
poderosas barren el valle buscándonos. Nos detenemos
a mirar las llamaradas que azotan el horizonte. El regreso
de la patrulla, una y otra vez...
El estratega
traza el mapa con buen ritmo. En su video se cortan
paralelos y meridianos. Contempla la telaraña
en que han caído sus hombres. Los imagina con
el agua a la cintura o en las colinas atenazadas por
el enemigo, volando en explosiones coloridas y cayendo
pedazo a pedazo. Y ve también a los que esperan
para explotar maldiciendo su nombre en el incómodo
inflable de la enfermería de campaña.
Escucha a sus hombres, sordos por el estruendo, diciendo
sus oraciones cuando un globo de calor los interrumpe
para cortarles un nervio.
Los técnicos
redujeron la gira de la burbuja de gas en el frente.
El "material coreano" recorrió los
equipos protectores de potasio yodado. Nuestra tropa
se ha vuelto cruel. No voy a entrar en detalles. Durante
la tregua nocturna, el primer teniente me contó
que su bisabuelo fue fusilado aquí en Dublin,
en una plaza. Me soltó también que la
idea toda del ataque es tan descabellada que solo un
borracho destruido como él pudo estar de acuerdo
en arriesgar a sus hombres. Todo mientras subía
al coche de la Agencia Gubernamental y patria custodiado
por una tanqueta cerebrada japonesa. Lo veía
alejarse por el camino que corre entre las dunas cuando
la altura se ilumino. Un pequeño gesto enemigo
bajo el cielo. Como un rayo cayo sobre el grupo. Los
vehículos estallaron como uvas y un velo denso
y amarillo nos separo por un momento. Luego, nada en
absoluto, ninguna señal...
El cielo
se ha transformado en un papel metálico donde
las voces se mezclan en ordenes y gritos sordos. Los
camiones se alinean en los muelles. Puntos de acetileno
cegadores acompañan el sonido de las sirenas
y las maldiciones de los oficiales. Los radioespejos
vibran luminosos y los infantes inundan los hangares
acomodándose como mercancía. La casa rodante
del comando es lo único inmóvil. Pintarrajeada
y silenciosa entre todo el hormigueo. Adentro el tiempo
se ha rasgado para el joven comandante y un temor desconocido
brilla como una navaja en su cerebro. Sus pómulos
están duros como tablas. Se pone de rodillas
lentamente y se aflojan los correajes. Se quita el traje
frío arrastrando la respiración. Un minuto
más... los párpados apenas se resisten.
Ya no duele cuando estallan sus músculos abdominales
y se muere hirviendo. Por la ventana llegan los gritos
de sus hombres, aprestándose, excitando sus perros
de combate. Picándolos con palos para que aúllen
sin cesar.
(En eterna
construcción, según palabras del Indio) |