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MONUMENTALES CHARLY GARCIA
Y LOS REDONDITOS DE RICOTA SON HASTA AQUI LOS UNICOS ROCKERS ARGENTINOS
CAPACES DE LLENAR DOS ESTADIOS DE RIVER
Son universos paralelos con descendencia propia.
Sus carreras se cruzaron sólo una vez y nunca más.
Fue en 1984. Charly quiso producirlos y ellos se negaron. Escandaloso
uno, misterioso el otro, los dos Carlos (García y Solari)
son, a los 50, modelos de libertad individual.

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"NO
VOY EN TREN, VOY EN AVIÓN" |
CHARLY GARCÍA "¿HAY
ALGO MÁS INDEPENDIENTE QUE SAY NO MORE?" |
Tus apariciones
públicas son casi constantes, diste una conferencia de prensa
en tu casa y hasta el famoso salto está filmado. Demasiado
ego, okey... ¿No estás harto de verte así?
No,
siempre me gusta cuando hablan de mi persona o de la gente que quiero.
Pero lo demás es folclore, y muchas veces útil. Lo
que aporta es una pimienta, una sal, que mejora el sabor del plato
principal que es la música. A mí me gustaba leer esas
cosas jodidas, hasta morbosas, de los Beatles, por ejemplo.
Siempre reclamás para vos el número
uno histórico. ¿Te sentís corrido por los Redondos
en tu popularidad? Reconozco que si fuera otro el que
llena River sí me daría celos, porque soy muy celoso.
Pero lo mío y lo de ellos son universos paralelos. No competimos,
jamás competimos… Las formas de encarar las cosas son tan
diferentes. Me molestaría si ellos hubieran seguido un patrón
mío, pero ellos no me robaron nada. Les deseo suerte.
Hace 25 años, Sui Generis se despidió
en el Luna Park inaugurando la escala masiva para el rock argentino.
¿Lo sentís como una marca tuya? No soy inocente
en ese asunto. Yo la primera vez que vi un Luna Park lleno fue cuando
toqué ahí con Nito. Y en ese momento los recitales
fueron ignorados, eso no salió en ningún lado. Era
algo todavía marginal, y muchos pibes se jugaban la libertad.
Desde entonces siempre me hice cargo de la gente que me viene a
ver. Soy un agitador social, pero responsable. Me siento responsable
por los fans... Los Redondos exhiben como un triunfo
haber llegado a esta instancia, haciéndolo todo por ellos
mismos. Vos, que llegaste por el camino contrario, ¿que valor
le das a la “independencia”? Yo soy independiente. ¿Hay algo
más independiente que Say No More? Siempre traté de
no perder control sobre las tapas de mis discos, que la cosa no
se transformara. Algunos creen que lo de ellos es la música
y nada más. Y otros necesitan tenerlo todo controlado. Acá,
lo ideal es vivir tranquilo… si eso lo lográs estando solo
o con diez tipos alrededor es lo mismo.

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75- En el Luna, Charly y
NIto despiden a Sui Generis que ya es el grupo más
popular del rock argentino (Récord: 25.000 fans).
Charly se perfila como nuestro músico de rock
más importante. Su nombre, una marca. |

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82- En Obras, se separan
los llamados “Beatles argentinos”, Serú Girán.
A punto de debutar como solista, Charly participa del
oficialista Festival de Solidaridad Latinoamericana
a beneficio de los soldados de Malvinas. |

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92- En dos estadios de River,
la reunión de Serú Girán convocan
a 120. 000 personas: récord. Editan un disco
mediocre y Charly, que toca el himno nacional para un
desfile de modas, es tapa de Clarín por primera
vez. |

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99-
Charly toca viejos hits en exclusiva para
el Presidente Menem en la quinta de Olivos. A la vez,
se vuelve noticia permanente: por su discusión
con las Madres y por noviar “violentamente” con una
menor. Y el salto. |

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"YO
VOY EN TRENES, NO TENGO DONDE IR" |
INDIO SOLARI "NO ME
INTERESA QUE USE LA VIDA COMO JUSTIFICACIÓN DE
LA OBRA" |
¿Cuánta convicción hay detrás
de tanto hermetismo? Es parte de una formación, de
que vos ya viste lo que les pasó a otros, viste cómo
opera esa obediencia a ese personaje público que vos creás...
por la necesidad de miles de personas, te hacés cargo de
él hasta que te cuesta la vida. ¿No
te alienta conocer detalles personales de otros pares? No, al contrario.
El anecdotario de alguien, esa serie de malentendidos que hay en
torno a las figuras públicas, poco tiene que ver con la obra.
No me interesa el artista existencial. Me interesa el poder de conmoción.
Creo que es lo que me diferencia. No me interesa que se use la vida
como justificación de la obra. No me interesan las biografías.
Prefiero esa imaginería popular que lo diseña a uno
de una manera demente, que nada tiene que ver con la realidad. Cuando
uno compite por el personaje público, la está cagando.
Por más que te tires de un noveno piso o hagas lo que quieras.
Y a vos, ¿hasta cuánto te afecta tu
popularidad? Debo decir que no padezco el hecho de no andar por la
calle. Extrañaría la bohemia, sí, si fuera
como la de hace quince o veinte años… Acordate que acá
el éxito del rock fue en las Malvinas. Hasta eso: bienvenido
seas si te gusta estar en minoría. ¿Tienen un placer extra por
haber logrado alcanzar esta escala de popularidad de manera independiente?
Estamos
sí orgullosos del hecho de que, bueno, la producción
independiente al menos avizora que es posible. A mí me interesan
las producciones independientes. Siempre, aun en el cine, rescato
las producciones independientes; siempre tienen un punto de vista
que no está filtrado por toda la burocracia de las corporaciones.
¿No creés que tipos como García
o Spinetta son independientes en las decisiones musicales que toman?
No
sé lo que les cuesta a García o a Spinetta generar
su música, no sé si tienen la comodidad que tenemos
nosotros, si les gusta que una compañía con la que
firmaron haga un compilado con sus temas y haga una gadorcha. Eso
genera un estado de ánimo que tal vez pueda reflejarse en
la música y a mí no me interesa lo que le pasa a nadie,
a mí me interesa la obra.

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75- En el teatrito Lozano
de La Plata, se producen los “Lozanazos”, happenings
de un mito local, los Redondos. Cada uno de los dos
shows anuales es como un carnaval para 200 hippies que
devoran buñelos… de ricota. |

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82- En el club Excursionistas,
al aire libre, los Redondos se presentan en un festival
por primera y única vez (¡junto a Los Abuelos
y Lerner!). La causa: recaudar fondos para la revista
de Jorge Pistocchi, Pan Caliente. |

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92- Con shows en Lanús
(uno prohibido en Florencio Varela), en Racing y en
el Centro Municipal de Exposiciones comienza la diáspora
redonda. Un año atrás, a la salida de
un show en Obras, muere el fan Walter Bulacio. |

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99-
A mitad de año, “las bandas” peregrinan
hacia Mardel, donde se producirán ya clásicos
“disturbios con balas de goma”. Los Redondos llenan
dos Racing repletos presentando su revolucionario Ultimo
bondi a Finisterre. |
EL DIA EN QUE CHOCARON LOS PLANETAS
Año: 1984. Lugar: pub La Esquina del Sol, Gurruchaga
y Guatemala, barrio de Palermo. Desde atrás de la barra, Charly
García se acerca a La Negra Poli, Skay y El Indio, entre
otros personajes ricoteros de aquella época, que enfilaban
para el camarín. El les dice que le gustan los shows y les
propone producirlos. Ellos, cortesmente, se niegan. Así lo
recuerda García hoy: “Fue algo muy espontáneo. Yo
les ofrecí sumarlos a las producciones que estaba empezando
con Los Twist, y me contestaron que habían empezado a hacerlo
solos.” Poli, manager del grupo, recuerda hoy el episodio pero le
agrega una dosis de vehemencia: “Jamás volvimos
a vernos”. Aquel contacto breve, trasnochado, under, es el único
encuentro físico entre los artistas más convocantes
del rock argentino. El fin de semana redondo en River Plate indica
que los Redondos destronaron a García estableciendo un nuevo
record, ese monumental récord que hasta hoy estaba en manos
de Charly García al frente del regreso de Serú Girán
en 1992.
Mucho más allá de esta escala numérica,
la distancia que separa a Charly, el solista más popular
del rock nacional, y los Redondos, la banda símbolo que emergió
de la cultura "under” casi de espaldas a la historia oficial
y sus instituciones, permite pensarlos como modelos opuestos de
conducta como referentes masivos. De hecho, aunque los números
de DNI de los tocayos Carlos Alberto García Moreno y Carlos
Solari sean generacionalmente idénticos, las personalidades
públicas de Charly y El Indio no pudieron ser más
diferentes.
Este mismo año, Charly llevó a un límite
insuperable sus apariciones en la pantalla de tevé: un camarógrafo
del canal 7 de Mendoza llegó a apretar “Rec” y registró
los cinco segundos exactos que duró su famoso
"salto mortal".
Días después, bajo su alter ego desbocado Say No More,
convocó una conferencia en su propia casa de la que ya conocemos
la "expo aerosol" en las paredes y hasta la privacidad de la cama. Encerrado,
literalmente, en su búnker de zona Oeste, el Indio se planta
en el cuidado celoso, casi histérico, de esa intimidad que
agiganta el mito. Ahí donde García aprovecha cada
aparición para mostrarse en su rol de EL zarpado, Solari
se deja oír (como en su reciente entrevista radial) como
el hombre reflexivo y profundo que contrasta frente al descontrol
que sobrevuela los shows de los Redondos.
Demasiado ego, títuló
García a su último disco. Vean que decía el
mismísimo Patricio Rey en 1979, en su primera aparición
pública (un reportaje publicado en la revista Expreso Imaginario):
“Para mí es fundamental combatir
el ego”. Por la misma
época, en el afiche de su primer show porteño, ironizaban
sobre la figura del manager representada en Oscar López,
quien, junto con Grinbank y Ohanian, concentraba los artistas más
importantes del rock y con los que el propio García sostuvo
históricas relaciones conflictivas.
Sus relaciones con el poder también
son de alto contraste. Por circunstancias muy diversas, Charly terminó
ocupando posiciones oficialistas: tocó en aquel Festival
por la Paz y la Solidaridad Latinoamericana organizado en plena
Guerra de las Malvinas, fue la figura convocante de la Gira/Campaña
Angeloz 1989 y llegó a grabar un disco en vivo en la quinta
de Olivos.
Los Redondos, como siempre, eligieron el camino
de la prescindencia: juran que hasta les ofrecieron departamentos
por presentarse en shows políticos. El planeta Charly y el
planeta Redondos son tan paradigmáticos que marcaron descendencia.
En el Olimpo de solistas, Charly iluminó las carreras de
Fito Páez y Andrés Calamaro, quienes nada casualmente
hicieron teclados en las numerosas formaciones que lo acompañaron.
Los redondos a partir del slogan místico “la tribu de
mi calle”, plantaron el patrón rockero a partir del cual
La Renga y
Los Piojos devinieron en bandas de máxima convocatoria.
En
los últimos años, la ignorancia mutua, dio paso a
un escalada verbal, a veces no tan respetuosa. Charly cuestionando
la seguridad de los Redondos, haciéndose eco de Juanse (“Redondos,
¡toquen rock!”). El Indio, elogiando a Calamaro justo en el
momento de su máximo encono personal con García.
El
último intento de acercamiento provino, otra vez, de García,
quien invitó formalmente a Skay a tocar los solos del tema
“El
aguante” en un recital en La Plata. Las risas de Poli del otro
lado del teléfono fueron toda la respuesta. Al fin, habrá
que concederles a ambos el máximo valor en común:
ya en sus cincuenta, se sostienen ante sus fans adolescentes como
estrellas rockeras en busca del máximo de libertad posible.
Ernesto Martelli
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