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REVISTA PARTE DE GUERRA
ESPECIAL DE MUNDO REDONDO
Año III. Número 10. 15 de Mayo/15 de Julio de 2000.
Directores: Oscar Cuervo y Hector Fenoglio.
 

Ciertos fuegos no se prenden frotando dos palitos... Y no se apagan con sólo soplar.

Intro - Carta Abierta al Indio Solari 1991 - El Rock se secó - Violencia es mentir - Opina MUNDO REDONDO 

INTRO

Ahora en cuanto a los auténticos adalides de las legiones de desangelados, de la tribu de mi calle y de las bandas que rajan del cielo, Los Redondos, digo, creo que estamos en un problema. Porque los medios políticamente correctos de la Argentina y las cátedras de literatura comparada de oriente y occidente los consagraron como los cronistas insobornables y los pensadores insoslayables de una época y de una generación.

Pero estos muchachos, el Indio y los otros, que ya rondan los cincuenta y tienen caras de honestos, andan preocupados por hacer un audiogame para que los pibes de Laferrere que no tienen plata para comprarse una computadora no se queden afuera de la fiesta microsoft.

El Indio siempre habla de "los pibes" como si se tratara de sus sobrinitos. Hacen recitales cada vez más "mega"-22 pesos por ticket- y progresan en términos de sistemas de seguridad, pero siempre termina armándose quilombo: los desangelados se acuchillan entre ellos, la cana los caga a palos y el Indio se deprime, lagrimea y amenaza que es la última vez que toca.

Indio, si queres llorar, llorá. Pero, ¿por qué no cumplís con las amenazas y te retirás de una vez? Y sino, ¿por qué no te dejás de lloriquear y pensás en otra cosa?

¿Y si en vez de pensar en aumentar los efectivos policiales o perfeccionar el palpaje y el cacheo no pensás qué tiene que ver todo este bardo con la música que estás haciendo? ¿No será que esos muchachos complacientes con vos hasta el patetismo, en el fondo conformistas y patoteros como cualquier hinchada de fútbol, son el fiel reflejo de tu actitud paternalista? ¿Y si en lugar de enfocar el problema en términos de sistemas de seguridad-igual que Ibarra y Ruckauf- repensaras tu posición artística? ¿Qué música habría que tocar para romper este maleficio?

Oscar Cuervo

Fragmentos de la Carta Abierta al Indio Solari, publicada en
la revista Cerdos & Peces de junio de 1991.

Joder: no existió nunca una banda de rock ni de asaltar bancos que no tuviera líderes.
Lo que siempre me sorprendió de tí, líder Solari, fue tu estilo premonitorio: "
Estos mismos periodistas que nos ayudan a subir van a tumbarnos y degradarnos". (...)

Dijiste "Yo a Enrique antes lo amaba". Estás en un error. Lamentablemente cuando se quiere, se quiere para siempre aún cuando deba amarse a un miserable que se aprovecha de la impunidad que le confiere la adhesión masiva para justificar su indiferencia por la suerte de esos jóvenes que colaboran en cada recital o disquería a llenar tus alacenas.

Declaraste también que te parecía extraño que se preocuparan por la muerte de un estudiante en un recital y que a esa misma gente no le preocupara la muerte de tantos pibes en el conurbano. Es cierto. Pero como todo lo cierto siempre es muy falso.

A mí nunca nadie se me murió en la puerta de mi casa. Lo que te hace perder abstración a la muerte es justamente la percepción animal de la misma.

INDIO: MATARON A UN INVITADO TUYO EN LA PUERTA DE TU CASA.

No digo que tengas la culpa, digo que eres el principal responsable de ejecutar la venganza, y si quieres ponerte más civilizado de clamar por la justicia y si quieres llegar al lugar más maricón: pedir para que no te maten más invitados. (...)

Si yo fuera un caballero te retaría a duelo. Florete en mano o pistolón. Porque los caballeros jamás se tocan con las manos para no apestarse con la sangre del enemigo. Si fuera un animal te invitaría a que nos rompiéramos la trucha. Pero no soy ni una cosa ni la otra.

Enrique Symms

EL ROCK SE SECO
Entrevista a Enrique Symms desde Chile.Por Hector Fenoglio y Oscar Cuervo.

Enrique Symms es un escritor y periodista argentino creador de la mítica Cerdos y Peces, la revista que en los años 80 removió el avispero en el panorama cultural porteño. Cerdos & Peces es algo así como la madre atorranta de Parte de guerra: nuestro proyecto nació en su propio seno. Enrique fue también integrante durante los tempranos 80 de la troupe de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, desde cuyo escenario lanzaba sus monólogos incendiarios. Después los caminos se separaron y hoy Symms es un duro crítico de la banda platense. Desde hace 2 años y vive en Chile donde publica una revista quincenal The Clinic.


Los recitales que Los Redondos dieron en River fueron tratados por la prensa como uno de los acontecimientos del año. Pero si es por la cantidad de gente, también Rodrigo lleva mucha gente. ¿Vos pensás que fue un acontecimiento?
Mirá, yo estoy lejos... pero de cualquier manera me imagino que al volver a la Capital Federal, donde hace tanto tiempo que no se presentaban, acá está la diferencia con otros recitales. Por otro lado, es el tipo de público que junta esta banda, porque ni siquiera una banda heavy metal o punk puede juntar un público tan riesgoso en cuanto a conductas de enfrentamiento al orden. Yo creo que lo que viene sucediendo con la historia de Los Redondos es que la banda concita a una guerra, y esos heridos de guerra y esos detenidos son responsabilidad del evento que vos generás como artista o como activista social. Si el general de la banda la única frase que tiene para decir es "que cada uno cuide su culo", frase predilecta del Indio, me parece lamentable.
Yo creo que ellos siguen haciendo recitales masivos solamente por una ambición económica. Y por el narcicismo, que es particular de cierta clase de músicos. Pero si se midiera por lo que ellos generan, tendrían que haber abandonado el campo de acción hace mucho tiempo. Yo me acuerdo que en una época discutíamos con el Indio, y yo le planteaba por qué no decir por el micrófono, por ejemplo, "asalten el correo". Yo creo que al no darle una dirección a la violencia de la gente, la violencia estalla entre la propia gente. Hay dos tipos de violencia, una entre ellos y otra la del enfrentamiento con la policía. Esta última yo creo que también ha sido siempre responsabilidad de la banda, desde la muerte de Bulacio, cuando es muerto un invitado a la fiesta que vos convocás.

Claro, porque la gente va buscando una reivindicación o dicho directamente "hagamos mierda todo". Pero después, desde el escenario, es "muchachos, cálmense, no hagan quilombo". Es ambivalente.
El músico brasileño Egberto Gismonti descubrió, cuando él tocaba en la selva, que los indios aplaudían de espaldas, porque ellos decían que cuando un chamán está haciendo algo importante hay que dejarlo en paz, y aplaudían en dirección a la selva para espantar a los espíritus malos. Cuando en los megaeventos este aplauso mágico se da vuelta y apunta directamente al artista, el chamán desaparece y se convierte en un ególatra. Yo creo que los escenarios son el peor acontecimiento de la iglesia católica, el llamado a los monos a reproducir como un padre nuestro, como un te deum, pero sin consecuencias vitales para las vidas de esas personas. Porque no les cambian para nada la vida, es simplemente para que el poder sacerdotal aumente y las condiciones del confort económicas de los miserables que suben al escenario se vean favorecidas aún más. Es decir, ellos viven en condiciones de millonarios mientras el público que está ahí abajo sigue sometido a las condiciones nefastas del sistema económico imperialista.

Vos en la Carta abierta al Indio en el 91, diferenciabas lo que es una fiesta de lo que es un recital.
¡En una fiesta no hay guardia de seguridad, hombre! Yo me acuerdo que entrevisté a Boogie el aceitoso, que era uno de los más pesados de la guardia de seguridad, un tipo maravilloso que decía que lo principal de un recital no es si la banda toca bien, ni si el sonido está bien; lo principal es que la guardia de seguridad funcione. Y es así, en todos los eventos modernos lo principal son las medidas de seguridad y estas medidas espantan a la fiesta como el pis del zorrino. ¿Qué tiene que ver la fiesta con la seguridad? La fiesta es justamente para que las almas entren en estado de éxtasis. Pero así es imposible que suceda.

En la actitud que el Indio muestra en los medios de comunicación últimamente se repite una cosa quejosa. Por un lado convocan a River ya con cierto disgusto por el tema de la seguridad. Y después cuando se produce el recital y pasa lo mismo de siempre, los actos de violencia, entonces él se muestra enojado y está amenazando con no volver a tocar. Es la voz de un tipo que se está quejando permanentemente, un llanto. Pero ¿qué dice esto acerca de su posición como artista? ¿Cómo se puede parar arriba de un escenario para quejarse?
Yo creo que siempre fue así. Me acuerdo de la infancia del grupo, cuando tenían cinco o seis principios que eran los que no se podían romper de ninguna manera: nunca tocar en Obras, nunca aceptar entrevistas de los medios, no posar para las fotos, nunca salir en televisión. Se fueron quebrando. Creo que sólo falta que toquen para la televisión, la última ley. Yo creo que esto mismo se les ha venido encima a ellos. El Indio siempre fue la voz rebelde del grupo, supuestamente, como el policía bueno y el malo; así como la negra Poli era la encargada de llevar los aspectos negros de la banda, los aspectos oscuros. Pero en realidad, en las decisiones internas son tres personas que se reúnen siempre, un triunvirato: El Indio, Skay y Poli, y entre los tres deciden. Nada que se haga en la banda no cuenta con el voto de los tres. O sea que el Indio jamás se opuso, sólo en una discusión interna puedo haber emitido alguna opinión en contra pero finalmente lo aceptó.

Pero ¿qué significa esa queja? ¿de qué se queja? ¿del público?
Probablemente sienta culpa, como vos dijiste. Se debe sentir realmente culpable. Además a veces se ha quejado hasta del público, como si la gente tuviera alguna responsabilidad en esa excitación colectiva que genera la propia banda. La última transgresión que han hecho es la de ir con Grinbank y es una huevada completa. Entonces ¿por qué no lo hicieron antes? ¿por qué no empezaron así? Se pasaron toda la vida tratando de ser una banda independiente y controlar todas las responsabilidades, desde la seguridad, el sonido, la luz, la propia publicidad, y finalmente en los últimos capítulos parece que se transgrediera todo. Yo creo que solamente está la justificación del dinero, vuelvo a decirte, y de la ambición yoica.

Pareciera que de ahora en más se va a repetir eternamente la misma cosa. Hacer en vez de dos Rivers, tres Rivers, cinco Rivers.
No, ahora lo que quedaría por hacer en algún lugar del interior es un Woodstock gratuito. Pero eso no lo van a hacer.

Sería una fiesta enorme.
Una fiesta enorme, para la que ya no dan las condiciones, porque los tiempos han cambiado. Porque además de ellos, yo creo que han cambiado los tiempos y un Woodstock ya es peligroso en cualquier parte del mundo. Estamos en una época en que así como las drogas llegaron a las bases de la pirámide social, también llegaron las rebeldías mínimas: en un evento grande va a haber mil o dos mil tipos que van a ir a robar zapatillas, y con suma razón, además.

Lo que pasa es que se juntan 5000 pendejos, con una forma de vida, con una violencia... todo el mundo está harto, está cansado y quiere romper, no se sabe qué. Y cualquier chispita prende toda la pradera.
Yo creo que es un camino que ya se secó, el rock ya se secó. Yo tengo la idea de que las cosas no duran casi nada. Hay que pensar que el anarquismo nos parece que existió siempre y apenas tiene un siglo de existencia. Yo creo que el rock es un proceso que como rito social, como posibilidad, como evento generador de ciertas culturas alternativas y como ámbito de cierto clima para que se produzca el éxtasis, ya ha terminado su camino. Todas las bandas de rock and roll argentinas están en manos de productores que están tratando de dirigir esa música, como los curadores en el arte. Esa figura nefasta del curador también existe ya en el rock, y es el productor, las compañías discográficas. El rock ya no queda en Buenos Aires, queda en Miami. La dependencia con la tecnología cada vez es mayor. Y por lo tanto estamos hablando de otra cosa, estamos hablando del mundo del espectáculo. Ahí está la diferencia con el Puma Rodríguez. Los Redondos concitan a la gente desde un lugar todavía violento y, quizás todavía, ambiciosamente en el lugar de los sueños, pero que no da más que esa miserable violencia intraespecífica que yo insisto que es la peor manifestación que puede generar un evento. Si fueran todos contra la policía, aún cuando desde el punto de vista social sería criticable, uno podría decir que es interesante. Pero no es así.

Por otro lado, más allá de la violencia, la actitud del público de Los Redondos se vuelve cada vez más una adhesión incondicional, que se acerca casi a un partido político fascista, con una idealización absoluta del líder. ¿Esto no estará fomentado por la misma actitud artística de la banda? Eso es un maleficio que se rompe con otra actitud artística, no con un mejor dispositivo de seguridad.
Evidentemente es un maleficio, como vos decís y que ha sido generado por ese pacto avernoso que fue hecho dentro de la propia banda, con conciencia y también sin conciencia en las partes más oscuras. Creo que ellos no han sido personas muy generosas, ni muy representativas del espíritu heroico y generoso, insisto en esa palabra. Si ellos hubieran tenido una actitud más humilde y más heroica, quizás ese maleficio no hubiera alcanzado a la gente. Pero yo creo que se transmite a la gente esa misma violencia interna que ellos tienen, por la cual fueron podando todo lo que eran los redonditos de ricota en un primer momento. Fueron expulsando a la gente, con un gran dolor, entre los que yo me encontré en un momento determinado, sin importar las consecuencias. Yo creo que era todo un plan medio inconsciente, medio insensato para apoderarse de ese ritual tan ambicionado por todos que es el rock and roll. Y que en Argentina, además posee otra figura emblemática, que es Charly, que también es un narcisista deplorable, más allá del talento que tiene. Ambos ejemplos serían lo que produce la Argentina, lo que produce el porteño, por lo menos.

Enrique ¿vos cómo te alejaste de la banda?
Fueron distintos avatares. Dejé de actuar en un monólogo por invitación de ellos. Pero en una época se decía que Los Redondos éramos todos. Eso fue un gran engaño. En realidad Los Redondos siempre fueron Poli, Skay y el Indio. Pero en un momento determinado yo formaba parte de ese enclave tanto como los demás. Así que primero fue eso y después fue también que, a medida que esa distancia se fue produciendo, yo empecé a criticar a la banda, en una carta que publiqué a raíz de un recital en La Plata, donde la policía tiró gases; y después, cuando yo estaba ya afuera de la banda, los critiqué por el caso Bulacio.

Volviendo al asunto del rock, es cierto que da la impresión que dejó de ser hace ya unos cuantos años lo que fue en el inicio, y que se transformó en parte del negocio del espectáculo, del narcisismo, de la vanidad. Sin embargo no sé si concuerdo con vos en que se apagó, que ya no tiene más nada. De alguna forma sigue siendo uno de los pocos ámbitos donde es posible pensar, vivir de una manera diferente.
No, yo sé que es así. Yo digo que se secó como camino de expresión. Yo sé que ahora la naturaleza partirá nuevos caminos. Pero evidentemente todavía alli anida una poética y una forma revulsiva, tal cual la tuvo en sus orígenes. Pero yo insisto en una frase que dije muchas veces: Eric Clapton una vez dijo que por culpa de Bob Dylan y de John Lennon la gente cree que los cantantes de rock somos héroes; no es así, somos cantantes, nos gusta ponernos buena ropa, y cogernos buenas conchas. Y esa es la única verdad que hay acerca de los músicos de rock. No son Antonin Artaud ni son Federico Nietzsche, con algunas excepciones. Argentina generalmente careció de ejemplos. Me refiero a tipos como Jim Morrison, con ideología, con toda una tecnología de pensamiento atrás. El famoso personaje, el poeta del rock and roll, siempre terminó abdicando. Observemos las nuevas bandas, inclusive amigos míos, se divierten, seguirán divirtiéndose, los Bersuit, los Caballeros, Los Piojos.Pero lo que están haciendo es repetir ritos masivos, componer canciones cada vez más entretenidas y de acuerdo a los tiempos, sin irrumpir. Hay que pensar que es como Picasso, mientras no dibujen nuevas formas de ver el mundo y las canciones lo confirmen... no es esa la tarea de un chamán. El chamán abre agujeros en la oscuridad. Yo no creo que haya en este momento letras poéticas en el rock latinoamericano que estén provocando agujeros en el sentido, en la normalidad vigente, que es esa enfermedad de la normalidad.

 

VIOLENCIA ES MENTIR
Y AHORA TIRO YO PORQUE ME TOCA
Por Marcelo J. Campos

Cuando esto empezó, quizás sólo era un sueño más, noches orgiásticas, cabaret desenfrenado, mitos y mentiras, recuerdos de lo que no se habla; de todos modos yo no estuve ahí, amamos lo que no es.

Cuando esto empezó, los dados ya habían caído sobre la mesa; yo, bajo el escenario, en el lugar que elegí para mí; esto ya no es rock, sólo es un embrujo más (¿quién dijo que no deberíamos mentirnos a nosotros mismos?); no ví cuando el conjuro fue lanzado sobre nosotros (o quizás no quise ver ¿importa ahora?), si son sólo una banda de rock, redondos a tocar!

Cuando esto empezó, comulgué, como peregrino nómade, con la misma tribu con la que me sentía hermanado, comulgué en un acto en que todos éramos uno (mientras en la puerta nos acuchillábamos por una remera).

Cuando esto empezó, el viaje no tenía destino, me embarqué con mi corazón ahuecado en esa búsqueda de la tierra prometida que nos llevó a recorrer las rutas argentinas, y éramos bellos, tan bellos, corriendo a la deriva con los ojos ciegos bien abiertos, exactamente como queríamos tenerlos, como queríamos vernos, a la experiencia del rock, de revolucionaria sólo le quedan ciertos gestos, y esta no es palabra redonda, sólo un fiel, que a veces, puede sonar a hereje. Cuando esto empezó quizás ya era tarde...

VIOLENCIA ES MENTIR
¿Y el no hablar de ciertas cosas? Si,ya lo sospechabamos, el Indio miente ¿y si es así ?
¿Acaso alguna vez pactamos que esto no fuera así? ¿Acaso podemos esperar otra cosa de un personaje, del producto de una mente afiebrada?

Un personaje nace de la mentira, no de la expresión de un estado de ánimo sino de una intencionalidad discursiva, de una voluntad de mentir, así se construye el mito, una cierta oscuridad acerca del personaje, ciertos puntos suspensivos en las sugerencias de lo no dicho por Solari (una lengua que no es sincera, pero que nos gusta oír). El artificio que constituye la máscara tiene sus grietas, el quebrarse en el escenario y no saber cómo responder con algo más que la impotencia de siempre desdibuja los límites entre uno y otro, el héroe se cae a pedazos, se derrumba sobre nuestras cabezas (toda mentira tiene sus límites), y el monstruo inventado para salvaguardar el propio pellejo se come al miserable hombre que se oculta bajo la piel de la bestia; mientras se logra mantener el control sobre el la bestia, el artificio funciona, tal como un espejo trucado, donde vemos lo que queremos ver, y nos vemos como queremos vernos, inocentes víctimas. Las imperfecciones del hombre no compiten con el misterio del personaje y su obra, sobre ciertas cosas se guarda silencio (mejor no hablarlas, no exponerlas públicamente), no se las nombra, son exorcizadas en crípticos versos que sólo pueden ser gritados con el cuerpo y nunca cantados con la misma boca con la que mentimos constantemente.

A UN PERRO SE LO CURA COMO SE CURA A UN PERRO
Mientras Walter invade nuestra fiesta, y retumba en mi cabeza, pienso en las deudas de los redondos para con nosotros, pobres tontos, pobres diablos, patéticos viajantes, pobres walters, que pudimos haber estado ahí, y hoy ya no estar, pero la lejanía de ese fantasma o la falta de interés no nos lleva a reclamar deudas (¿si nos importara lo haríamos, o sólo bajaríamos la cabeza un poco más?), en tanto, Patricio Rey devenido en el Capitán Buscapina salda deudas, de la única forma que sabe hacerlo, miserablemente, como nosotros (miserables y adorables, desangelados en un parque de diversiones donde no podemos subirnos a ningún juego, pero de donde tampoco queremos irnos) sentado en bolas, watcheando la tele donde se matan el pincha y los canallas, quién pretendió alguna vez que fuéramos distintos en un recital de lo que somos en la cancha o en la plaza de mayo, son las mismas banderas ondeando, los mimos cantos y gritos de descontento, los mismos ticks revolucionarios, los mismos corazones.

Walter invade la Tierra, y no hay actitudes con las cuales responder, pues el fiestero Rey Garufa viaja solo y vaga con su corazón entre las manos, sin hacer nada por nadie, es amo de resacas surfeando avalanchas, él siempre supo esquivar el fardo con el que lo cargamos y nosotros, sus queridos, supimos abrocharnos los cinturones, acomodarnos en nuestros asientos para seguir en este viaje de destino incierto. Nos conocemos y no podemos negar nuestra naturaleza, nuestro peor enemigo, quién nos quiere matar, estamos fritos, y no hacemos más que bailar un pogo mecanizado como el brazo de un asesino, sin poder brillar por haber agotado nuestra estrella. Si hubiéramos querido justicia deberíamos haberla reclamado con nuestras propias manos, en lugar de sentarnos a ver qué hace nuestro héroe, en el noticiero de las 6, es muy fácil endilgarle la culpa a una cara más visible que la nuestra, o simplemente contentarnos a cantar a gritos que sabemos que lo mató la policía, quién hizo algo por Walter, sino ese grupo reducido de quienes lo querían bien, y algún otro interesado que clamó estar haciendo algo por él, cuando sólo echaba el lazo sobre una buena oportunidad.

SOMOS TODOS REDONDITOS, REDONDITOS DE RICOTA
No recuerdo cómo empezó la historia, cómo me enredé en este lío, pero igual eso ya no importa, de todos modos los recuerdos siempre nos mienten un poco, y nuestra desesperación por llenar esos puntos suspensivos nos lleva a colocar lo mejor que podemos imaginar en ese vacío, lo que va a cargar sobre las espaldas de ese héroe nuestro que vino a salvar al mundo, sólo un héroe "vivo" puede esquivar el fardo y zafar, bah! en definitiva sólo quién fue nuestro único héroe en este asunto, nosotros no escogimos el reparto de papeles en esta farsa de acuerdos tácitos (pero si nos acomodamos bien). El Indio siempre fue una víctima culpable de serlo, nos pregunta desde ese escenario si somos un público respetable, si podríamos llegar a beber el vino que nosotros mismos envasamos para que sólo él se embriague ¿acaso alguno de nosotros se atrevería a salvarlo? aunque sea sólo por una noche, de ese infierno encantador al cual el mismo se condenó, y no entendemos acerca de permisividades, porque el público ricotero les permite todo, les perdona todo, obras, river, el bondi tecnológico, la contribución al asesinato impune de ese rock que tanto amamos, creo que todos lo sabemos, ser ricotero es tener una banda de sonido para esa farsa devenida en película clase-B que es nuestro pasar sobre esta tierra, esa prisión que no nos deja huir, ser ricotero es tener himnos para escupirle en la cara a las negociaciones de las miserias que nos tocan soportar, tener un fraseario de eslogans de la revolución, es una manera más de huir, pero de huir sabiendo que lo estamos haciendo de la manera que más nos gusta hacerlo, porque nos creemos principiantes y como tales con una suerte especial, como un fuego que no se enciende frotando palitos ni se apaga con tan solo soplar.

Igual ¿qué más da si es de una forma o de otra? ¿acaso nos importa que dicen las letras de las canciones? ¿acaso nos importa algo más que poder bailarlas con un hueco en el lugar del corazón? ¿Acaso nos importa lo que el himno de Tangopolis nos dice al oído?

Será que todo es mentira
será que nada es amor
que al mundo nada le importa
yira, yira, yira...

OPINIÓN DE MUNDO REDONDO

Hablando de ambivalencias, nos gustaría recordar algunas frases tuyas Quiquito, que escribiste hace unos años cuando te encargaron escribir el prólogo del libro Ñam Fri Frufi fali Frú. Y estamos hablando de frases que lanzaste en 1992, cuando vos ya no estabas subido al sulky. Para empezar:

" Es que los Redondos son el acompañamiento musical de mi vida. Un niño soñando aventuras en los techos (GULP). Un joven soñador caminando sin fósforos para quemar la catedral (OKTUBRE). Un linyera moderno viajando sin rumbo en la mesa de un bar (BAION). El doloroso proceso de congelamiento (BANG BANG). Y ahora esta sopa que come un señor fruncido por el tiempo sin gloria, un abuelo añorando fugacidades, un aristócrata de celofán con lo poco que le entró en una maldita maleta...."

Ambivalencia. Quizás Hector Fenoglio no debió usar esa palabra. O bien, vos Quique no la escuchaste, porque tu perfecta inteligencia de hombre ignorante la dejó pasar. Ahora resulta que el rock ya no es música, el rock se secó. Ahora decís que no existe el rock en la Argentina y que los Redondos son una banda que ha sobrevivido 20 años gracias a mentiras y narcisismos. Te recordamos otra de tus frases:

"Por esos cuatro días locos y porque en el rock soy de Boca sé que los Redondos son la única leyenda del rock en los 80."

Parece irracional escucharte hablar así de la banda que te hizo lugar y te dejó vivir la vida como nunca antes lo habías hecho. Más irracional me parece que uses a tres monitos (por ustedes... Oscar Cuervo, Héctor Fenoglio y Marcelo Campos) como títeres de tu nefasto y pobre teatro, para llegar a la gente en una lastimosa publicación que desde su mismo nombre adopta una postura contestataria, rebelde, supuestamente transgresora y que no posee objetivo alguno. Absurdo ¿no? Ahora te das el lujo de borrar con los codos lo que escribiste deleitoso acerca del Indio:

"En Argentina no hubo poetas del rock. En una nota de aquellas que armamos en la revista Cerdos & Peces del 83 (PROCESO AL ROCK ARGENTINO) Pettinato describía bien clarito la mediocridad de los rockers nacionales: "Componen leyendo los diarios". El indio es el único poeta que dió el rock en castellano. Poeta, es decir, profeta de nuestro presente. Porque no sé que es para vos un poeta, para mí es una condena, un tipo atravesado por los dolores que la vida utiliza para hablar consigo misma... Y no sé que decir de la voz misteriosa que sale de la guitarra de Skay, porque la música nos habla sin palabras...."

Resulta cuanto menos incomprensible leer hoy tus declaraciones en este pasquín irrisorio, vomitando pestes y tratando de hundir tu desgastado cuchillo en el costado de este monstruo tan grande que sólo siente cosquillas ante tus embates.

Recordá que este monstruo somos nosotros: los verdaderos redonditos, la gente que sigue al rey Patricio, los que nos alimentamos de su música. La banda en sí hace su viaje, no nos dirige el nuestro. No confundas. Si seguimos en este camino es porque todavía tenemos intacta la capacidad de conmovernos, y porque la música de Patricio Rey es un canal para transportar sentimientos y es un medio único para conmovernos todos de la misma manera, aún cuando nuestras experiencias de vida no tengan puntos de comparación.

"El miserable que esto escribe, elegido por los dioses del planeta Sirio que siempre están en pedo alucinando todo lo que existe, subía a ese escenario y compartía el elixir con Semilla, el duende Willy, el más grande saxo de todos los tiempos, con el Indio, Piojo, Walter, Fentori, el Topo, Sergio, Diego, alguna vez el Grande realmente Grande y verdadero improvisador filósofo y oracular Mufercho, Fargo, la única inigualable Momia Monona, la fábrica de genios femeninos que fueron las Bay Biscuits. Una insólita noche de palos y bronca junto con Miguel Abuelo, el debut de un grupo absolutamente desconocido para mí en aquel tiempo latoso que fue Sumo. La cantante de blues Celeste Carballo que luego se transformó en una señora bolerona, la feroz Krisha por los trapecios, el gran Gonzo y a punto estuvo Pettinato de subirse si no fuera por la pica que había y ya nadie se acuerda entre las dos grandes bandas (para mí Sumo no tenía ni con qué empezar el partido)...."

¿Donde quedó todo esto que has escrito?

Si lo escribiste sólo porque la editorial AC te pagaba buena plata para que puedas mantener tus adicciones, no te quejes. No critiques a la banda porque llena sus arcas sin preocuparse de sus seguidores. Ojalá a cualquiera de nosotros nos hubiese salido la vida fácil, sin privaciones. Nos parece que estás sintiendo la mordedura de la envidia, Quique. Por otro lado ¿qué hacés en Chile? ¿Por qué no estás en nuestras pampas?

"... y que ahora no puedo parar de llorar al escribir este párrafo porque nos electroshockearon, una filosa cuchilla separó el aliento, una pesadilla se sumergió en la fiesta cuando el mal del mundo nos vió y mi propia piel es testigo de esa escisión."

Estos personajes, Qique, Carlitos del Sur, etc... fueron quienes en un principio se encargaron de llevar a los redondos a la fama, vistiendose el traje de periodistas del rock: "Algo que nos ha ayudado mucho es el apoyo de algunos periodistas. Somos como los mimados de la prensa" (Indio Solari, julio de 1987, reportaje de Claudio Kleiman en la revista Rock & Pop)

Ahora intentan morderles la manzana y cambiar nuestro pensamiento mediante una revistita realmente pobre. Hoy escriben en contra de Los Redondos por motivos que no son los mismos que los nuestros, ya que el único motivo nuestro es escucharlos, ir a sus recitales y seguir conmoviéndonos siempre con ellos. Lo que hagan con la plata que ganan y con todas sus miserias humanas a nosotros no nos importa. Lo que nos importa es sabernos parte de este sentimiento, que estos mismos periodistas pusieron ante nuestros ojos cuando los Redondos comenzaban a ser los Redondos y ni siquiera los conocíamos. Cuando estos periodistas también se hicieron parte de la pasión redonda.

Ya pasó mucho desde el adiós, Quique, no conviene prolongar la agonía porque más vas a sufrir.

"... en las puertas del recital de los Redondos en Satisfaction cuando la pesadilla ya había comenzado y una niña hermosa bajaba las escaleras con la cara cortada, ese día que a Vera le apagaron un pucho en la espalda, y a Bettina le metieron una mano en la concha y la policía entró a la sala dando palos y el mundo se puso grosero. Ahí nos abanadonó la gracia, quedamos solos con besos que huelen a libros, sin camarines ni baños ni camionetas ni bares ni consuelos."

Decía Patricio Rey en 1979: "La transferencia de la idea sólo es posible con la participación en el acontecimiento. Lo único útil para comprender es participar... Les aconsejo dejar su vocación periodística en las boleterías para entrar y perder la forma humana de la manera más adecuada."

Peto y Rulo - MUNDO REDONDO 

  

 

10/1998 | PETO y RULO, desde la Ciudad Prohibida