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REVISTA
PARTE DE GUERRA ESPECIAL DE MUNDO REDONDO Año III. Número
10. 15 de Mayo/15 de Julio de 2000. Directores: Oscar Cuervo
y Hector Fenoglio.
Ciertos
fuegos no se prenden frotando dos palitos... Y no se apagan con
sólo soplar.
Intro
- Carta Abierta al Indio Solari 1991
- El Rock se secó
- Violencia es mentir
- Opina MUNDO REDONDO
INTRO
Ahora
en cuanto a los auténticos adalides de las legiones de desangelados,
de la tribu de mi calle y de las bandas que rajan del cielo, Los
Redondos, digo, creo que estamos en un problema. Porque los medios
políticamente correctos de la Argentina y las cátedras
de literatura comparada de oriente y occidente los consagraron como
los cronistas insobornables y los pensadores insoslayables de una
época y de una generación.
Pero estos muchachos,
el Indio y los otros, que ya rondan los cincuenta y tienen caras
de honestos, andan preocupados por hacer un audiogame para que los
pibes de Laferrere que no tienen plata para comprarse una computadora
no se queden afuera de la fiesta microsoft.
El Indio siempre
habla de "los pibes" como si se tratara de sus sobrinitos.
Hacen recitales cada vez más "mega"-22 pesos por
ticket- y progresan en términos de sistemas de seguridad,
pero siempre termina armándose quilombo: los desangelados
se acuchillan entre ellos, la cana los caga a palos y el Indio se
deprime, lagrimea y amenaza que es la última vez que toca.
Indio, si queres
llorar, llorá. Pero, ¿por qué no cumplís
con las amenazas y te retirás de una vez? Y sino, ¿por
qué no te dejás de lloriquear y pensás en otra
cosa?
¿Y si en vez
de pensar en aumentar los efectivos policiales o perfeccionar el
palpaje y el cacheo no pensás qué tiene que ver
todo este bardo con la música que estás haciendo?
¿No será que esos muchachos complacientes con vos
hasta el patetismo, en el fondo conformistas y patoteros como cualquier
hinchada de fútbol, son el fiel reflejo de tu actitud paternalista?
¿Y si en lugar de enfocar el problema en términos
de sistemas de seguridad-igual que Ibarra y Ruckauf- repensaras
tu posición artística? ¿Qué música
habría que tocar para romper este maleficio?
Oscar Cuervo Fragmentos
de la Carta Abierta al Indio Solari, publicada
en la revista Cerdos & Peces de junio de
1991.
Joder: no existió nunca una banda de rock ni de asaltar bancos
que no tuviera líderes.
Lo que siempre me sorprendió de tí, líder Solari,
fue tu estilo premonitorio: "Estos mismos periodistas que nos
ayudan a subir van a tumbarnos y degradarnos". (...)
Dijiste "Yo a Enrique antes lo amaba". Estás en un error. Lamentablemente cuando se quiere, se quiere
para siempre aún cuando deba amarse a un miserable que se
aprovecha de la impunidad que le confiere la adhesión masiva
para justificar su indiferencia por la suerte de esos jóvenes
que colaboran en cada recital o disquería a llenar tus alacenas.
Declaraste también
que te parecía extraño que se preocuparan por la muerte
de un estudiante en un recital y que a esa misma gente no le preocupara
la muerte de tantos pibes en el conurbano. Es cierto. Pero como
todo lo cierto siempre es muy falso.
A mí nunca
nadie se me murió en la puerta de mi casa. Lo que te hace
perder abstración a la muerte es justamente la percepción
animal de la misma.
INDIO: MATARON
A UN INVITADO TUYO EN LA PUERTA DE TU CASA.
No digo que tengas
la culpa, digo que eres el principal responsable de ejecutar la
venganza, y si quieres ponerte más civilizado de clamar por
la justicia y si quieres llegar al lugar más maricón:
pedir para que no te maten más invitados. (...)
Si yo fuera un caballero
te retaría a duelo. Florete en mano o pistolón. Porque
los caballeros jamás se tocan con las manos para no apestarse
con la sangre del enemigo. Si fuera un animal te invitaría
a que nos rompiéramos la trucha. Pero no soy ni una
cosa ni la otra.
Enrique Symms |
EL
ROCK SE SECO
Entrevista a Enrique Symms desde Chile.Por Hector Fenoglio y Oscar
Cuervo.
Enrique
Symms es un escritor y periodista argentino creador de la mítica
Cerdos y Peces, la revista que en los años 80 removió
el avispero en el panorama cultural porteño. Cerdos &
Peces es algo así como la madre atorranta de Parte de guerra:
nuestro proyecto nació en su propio seno. Enrique fue también
integrante durante los tempranos 80 de la troupe de Patricio Rey
y sus Redonditos de Ricota, desde cuyo escenario lanzaba sus monólogos
incendiarios. Después los caminos se separaron y hoy Symms
es un duro crítico de la banda platense. Desde hace 2 años
y vive en Chile donde publica una revista quincenal The Clinic.
Los recitales que Los Redondos dieron
en River fueron tratados por la prensa como uno de los acontecimientos
del año. Pero si es por la cantidad de gente, también
Rodrigo lleva mucha gente. ¿Vos pensás que fue un
acontecimiento? Mirá, yo estoy
lejos... pero de cualquier manera me imagino que al volver a la
Capital Federal, donde hace tanto tiempo que no se presentaban,
acá está la diferencia con otros recitales. Por otro
lado, es el tipo de público que junta esta banda, porque
ni siquiera una banda heavy metal o punk puede juntar un público
tan riesgoso en cuanto a conductas de enfrentamiento al orden. Yo
creo que lo que viene sucediendo con la historia de Los Redondos
es que la banda concita a una guerra, y esos heridos de guerra y
esos detenidos son responsabilidad del evento que vos generás
como artista o como activista social. Si el general de la banda
la única frase que tiene para decir es "que cada uno
cuide su culo", frase predilecta del Indio, me parece lamentable.
Yo creo que ellos siguen haciendo recitales masivos solamente por
una ambición económica. Y por el narcicismo, que es
particular de cierta clase de músicos. Pero si se midiera
por lo que ellos generan, tendrían que haber abandonado el
campo de acción hace mucho tiempo. Yo me acuerdo que en una
época discutíamos con el Indio, y yo le planteaba
por qué no decir por el micrófono, por ejemplo, "asalten
el correo". Yo creo que al no darle una dirección a
la violencia de la gente, la violencia estalla entre la propia gente.
Hay dos tipos de violencia, una entre ellos y otra la del enfrentamiento
con la policía. Esta última yo creo que también
ha sido siempre responsabilidad de la banda, desde la muerte de
Bulacio, cuando es muerto un invitado a la fiesta que vos convocás.
Claro, porque la gente va
buscando una reivindicación o dicho directamente "hagamos
mierda todo". Pero después, desde el escenario, es "muchachos,
cálmense, no hagan quilombo". Es ambivalente. El músico brasileño
Egberto Gismonti descubrió, cuando él tocaba en la
selva, que los indios aplaudían de espaldas, porque ellos
decían que cuando un chamán está haciendo algo
importante hay que dejarlo en paz, y aplaudían en dirección
a la selva para espantar a los espíritus malos. Cuando en
los megaeventos este aplauso mágico se da vuelta y apunta
directamente al artista, el chamán desaparece y se convierte
en un ególatra. Yo creo que los escenarios son el peor acontecimiento
de la iglesia católica, el llamado a los monos a reproducir
como un padre nuestro, como un te deum, pero sin consecuencias vitales
para las vidas de esas personas. Porque no les cambian para nada
la vida, es simplemente para que el poder sacerdotal aumente y las
condiciones del confort económicas de los miserables que
suben al escenario se vean favorecidas aún más. Es
decir, ellos viven en condiciones de millonarios mientras el público
que está ahí abajo sigue sometido a las condiciones
nefastas del sistema económico imperialista.
Vos en la Carta abierta al
Indio en el 91, diferenciabas lo que es una fiesta de lo que es
un recital. ¡En una fiesta
no hay guardia de seguridad, hombre! Yo me acuerdo que entrevisté
a Boogie el aceitoso, que era uno de los más pesados de la
guardia de seguridad, un tipo maravilloso que decía que lo
principal de un recital no es si la banda toca bien, ni si el sonido
está bien; lo principal es que la guardia de seguridad funcione.
Y es así, en todos los eventos modernos lo principal son
las medidas de seguridad y estas medidas espantan a la fiesta como
el pis del zorrino. ¿Qué tiene que ver la fiesta con
la seguridad? La fiesta es justamente para que las almas entren
en estado de éxtasis. Pero así es imposible que suceda.
En la actitud que el Indio muestra en
los medios de comunicación últimamente se repite una
cosa quejosa. Por un lado convocan a River ya con cierto disgusto
por el tema de la seguridad. Y después cuando se produce
el recital y pasa lo mismo de siempre, los actos de violencia, entonces
él se muestra enojado y está amenazando con no volver
a tocar. Es la voz de un tipo que se está quejando permanentemente,
un llanto. Pero ¿qué dice esto acerca de su posición
como artista? ¿Cómo se puede parar arriba de un escenario
para quejarse? Yo creo que siempre
fue así. Me acuerdo de la infancia del grupo, cuando tenían
cinco o seis principios que eran los que no se podían romper
de ninguna manera: nunca tocar en Obras, nunca aceptar entrevistas
de los medios, no posar para las fotos, nunca salir en televisión.
Se fueron quebrando. Creo que sólo falta que toquen para
la televisión, la última ley. Yo creo que esto mismo
se les ha venido encima a ellos. El Indio siempre fue la voz rebelde
del grupo, supuestamente, como el policía bueno y el malo;
así como la negra Poli era la encargada de llevar los aspectos
negros de la banda, los aspectos oscuros. Pero en realidad, en las
decisiones internas son tres personas que se reúnen siempre,
un triunvirato: El Indio, Skay y Poli, y entre los tres deciden.
Nada que se haga en la banda no cuenta con el voto de los tres.
O sea que el Indio jamás se opuso, sólo en una discusión
interna puedo haber emitido alguna opinión en contra pero
finalmente lo aceptó.
Pero ¿qué significa esa
queja? ¿de qué se queja? ¿del público? Probablemente sienta
culpa, como vos dijiste. Se debe sentir realmente culpable. Además
a veces se ha quejado hasta del público, como si la gente
tuviera alguna responsabilidad en esa excitación colectiva
que genera la propia banda. La última transgresión
que han hecho es la de ir con Grinbank y es una huevada completa.
Entonces ¿por qué no lo hicieron antes? ¿por
qué no empezaron así? Se pasaron toda la vida tratando
de ser una banda independiente y controlar todas las responsabilidades,
desde la seguridad, el sonido, la luz, la propia publicidad, y finalmente
en los últimos capítulos parece que se transgrediera
todo. Yo creo que solamente está la justificación
del dinero, vuelvo a decirte, y de la ambición yoica.
Pareciera que de ahora en más se
va a repetir eternamente la misma cosa. Hacer en vez de dos Rivers,
tres Rivers, cinco Rivers. No, ahora lo que quedaría
por hacer en algún lugar del interior es un Woodstock gratuito.
Pero eso no lo van a hacer.
Sería una fiesta enorme. Una fiesta enorme,
para la que ya no dan las condiciones, porque los tiempos han cambiado.
Porque además de ellos, yo creo que han cambiado los tiempos
y un Woodstock ya es peligroso en cualquier parte del mundo. Estamos
en una época en que así como las drogas llegaron a
las bases de la pirámide social, también llegaron
las rebeldías mínimas: en un evento grande va a haber
mil o dos mil tipos que van a ir a robar zapatillas, y con suma
razón, además.
Lo que pasa es que se juntan 5000 pendejos,
con una forma de vida, con una violencia... todo el mundo está
harto, está cansado y quiere romper, no se sabe qué.
Y cualquier chispita prende toda la pradera. Yo creo que es un
camino que ya se secó, el rock ya se secó. Yo tengo
la idea de que las cosas no duran casi nada. Hay que pensar que
el anarquismo nos parece que existió siempre y apenas tiene
un siglo de existencia. Yo creo que el rock es un proceso que como
rito social, como posibilidad, como evento generador de ciertas
culturas alternativas y como ámbito de cierto clima para
que se produzca el éxtasis, ya ha terminado su camino. Todas
las bandas de rock and roll argentinas están en manos de
productores que están tratando de dirigir esa música,
como los curadores en el arte. Esa figura nefasta del curador también
existe ya en el rock, y es el productor, las compañías
discográficas. El rock ya no queda en Buenos Aires, queda
en Miami. La dependencia con la tecnología cada vez es mayor.
Y por lo tanto estamos hablando de otra cosa, estamos hablando del
mundo del espectáculo. Ahí está la diferencia
con el Puma Rodríguez. Los Redondos concitan a la gente desde
un lugar todavía violento y, quizás todavía,
ambiciosamente en el lugar de los sueños, pero que no da
más que esa miserable violencia intraespecífica que
yo insisto que es la peor manifestación que puede generar
un evento. Si fueran todos contra la policía, aún
cuando desde el punto de vista social sería criticable, uno
podría decir que es interesante. Pero no es así.
Por otro lado, más allá
de la violencia, la actitud del público de Los Redondos se
vuelve cada vez más una adhesión incondicional, que
se acerca casi a un partido político fascista, con una idealización
absoluta del líder. ¿Esto no estará fomentado
por la misma actitud artística de la banda? Eso es un maleficio
que se rompe con otra actitud artística, no con un mejor
dispositivo de seguridad. Evidentemente es un
maleficio, como vos decís y que ha sido generado por ese
pacto avernoso que fue hecho dentro de la propia banda, con conciencia
y también sin conciencia en las partes más oscuras.
Creo que ellos no han sido personas muy generosas, ni muy representativas
del espíritu heroico y generoso, insisto en esa palabra.
Si ellos hubieran tenido una actitud más humilde y más
heroica, quizás ese maleficio no hubiera alcanzado a la gente.
Pero yo creo que se transmite a la gente esa misma violencia interna
que ellos tienen, por la cual fueron podando todo lo que eran los
redonditos de ricota en un primer momento. Fueron expulsando a la
gente, con un gran dolor, entre los que yo me encontré en
un momento determinado, sin importar las consecuencias. Yo creo
que era todo un plan medio inconsciente, medio insensato para apoderarse
de ese ritual tan ambicionado por todos que es el rock and roll.
Y que en Argentina, además posee otra figura emblemática,
que es Charly, que también es un narcisista deplorable, más
allá del talento que tiene. Ambos ejemplos serían
lo que produce la Argentina, lo que produce el porteño, por
lo menos.
Enrique ¿vos cómo
te alejaste de la banda? Fueron distintos avatares.
Dejé de actuar en un monólogo por invitación
de ellos. Pero en una época se decía que Los Redondos
éramos todos. Eso fue un gran engaño. En realidad
Los Redondos siempre fueron Poli, Skay y el Indio. Pero en un momento
determinado yo formaba parte de ese enclave tanto como los demás.
Así que primero fue eso y después fue también
que, a medida que esa distancia se fue produciendo, yo empecé
a criticar a la banda, en una carta que publiqué a raíz
de un recital en La Plata, donde la policía tiró gases;
y después, cuando yo estaba ya afuera de la banda, los critiqué
por el caso Bulacio.
Volviendo al asunto del rock,
es cierto que da la impresión que dejó de ser hace
ya unos cuantos años lo que fue en el inicio, y que se transformó
en parte del negocio del espectáculo, del narcisismo, de
la vanidad. Sin embargo no sé si concuerdo con vos en que
se apagó, que ya no tiene más nada. De alguna forma
sigue siendo uno de los pocos ámbitos donde es posible pensar,
vivir de una manera diferente. No, yo sé que
es así. Yo digo que se secó como camino de expresión.
Yo sé que ahora la naturaleza partirá nuevos caminos.
Pero evidentemente todavía alli anida una poética
y una forma revulsiva, tal cual la tuvo en sus orígenes.
Pero yo insisto en una frase que dije muchas veces: Eric Clapton
una vez dijo que por culpa de Bob Dylan y de John Lennon la gente
cree que los cantantes de rock somos héroes; no es así,
somos cantantes, nos gusta ponernos buena ropa, y cogernos buenas
conchas. Y esa es la única verdad que hay acerca de los músicos
de rock. No son Antonin Artaud ni son Federico Nietzsche, con algunas
excepciones. Argentina generalmente careció de ejemplos.
Me refiero a tipos como Jim Morrison, con ideología, con
toda una tecnología de pensamiento atrás. El famoso
personaje, el poeta del rock and roll, siempre terminó abdicando.
Observemos las nuevas bandas, inclusive amigos míos, se divierten,
seguirán divirtiéndose, los Bersuit, los Caballeros,
Los Piojos.Pero lo que están haciendo es repetir ritos masivos,
componer canciones cada vez más entretenidas y de acuerdo
a los tiempos, sin irrumpir. Hay que pensar que es como Picasso,
mientras no dibujen nuevas formas de ver el mundo y las canciones
lo confirmen... no es esa la tarea de un chamán. El chamán
abre agujeros en la oscuridad. Yo no creo que haya en este momento
letras poéticas en el rock latinoamericano que estén
provocando agujeros en el sentido, en la normalidad vigente, que
es esa enfermedad de la normalidad.
VIOLENCIA
ES MENTIR Y
AHORA TIRO YO PORQUE ME TOCA
Por Marcelo J. Campos
Cuando
esto empezó, quizás sólo era un sueño
más, noches orgiásticas, cabaret desenfrenado, mitos
y mentiras, recuerdos de lo que no se habla; de todos modos yo no
estuve ahí, amamos lo que no es.
Cuando esto empezó,
los dados ya habían caído sobre la mesa; yo, bajo
el escenario, en el lugar que elegí para mí; esto
ya no es rock, sólo es un embrujo más (¿quién
dijo que no deberíamos mentirnos a nosotros mismos?); no
ví cuando el conjuro fue lanzado sobre nosotros (o quizás
no quise ver ¿importa ahora?), si son sólo una banda
de rock, redondos a tocar!
Cuando esto empezó,
comulgué, como peregrino nómade, con la misma tribu
con la que me sentía hermanado, comulgué en un acto
en que todos éramos uno (mientras en la puerta nos acuchillábamos
por una remera).
Cuando esto empezó,
el viaje no tenía destino, me embarqué con mi corazón
ahuecado en esa búsqueda de la tierra prometida que nos llevó
a recorrer las rutas argentinas, y éramos bellos, tan bellos,
corriendo a la deriva con los ojos ciegos bien abiertos, exactamente
como queríamos tenerlos, como queríamos vernos, a
la experiencia del rock, de revolucionaria sólo le quedan
ciertos gestos, y esta no es palabra redonda, sólo un fiel,
que a veces, puede sonar a hereje. Cuando esto empezó
quizás ya era tarde...
VIOLENCIA ES MENTIR ¿Y el no hablar
de ciertas cosas? Si,ya lo sospechabamos,
el Indio miente ¿y si es así ? ¿Acaso alguna
vez pactamos que esto no fuera así? ¿Acaso podemos
esperar otra cosa de un personaje, del producto de una mente afiebrada?
Un personaje nace
de la mentira, no de la expresión de un estado de ánimo
sino de una intencionalidad discursiva, de una voluntad de mentir,
así se construye el mito, una cierta oscuridad acerca del
personaje, ciertos puntos suspensivos en las sugerencias de lo no
dicho por Solari (una lengua que no es sincera, pero que nos gusta
oír). El artificio que constituye la máscara tiene
sus grietas, el quebrarse en el escenario y no saber cómo
responder con algo más que la impotencia de siempre desdibuja
los límites entre uno y otro, el héroe se cae a pedazos,
se derrumba sobre nuestras cabezas (toda mentira tiene sus límites),
y el monstruo inventado para salvaguardar el propio pellejo se come
al miserable hombre que se oculta bajo la piel de la bestia; mientras
se logra mantener el control sobre el la bestia, el artificio funciona,
tal como un espejo trucado, donde vemos lo que queremos ver, y nos
vemos como queremos vernos, inocentes víctimas. Las imperfecciones
del hombre no compiten con el misterio del personaje y su obra,
sobre ciertas cosas se guarda silencio (mejor no hablarlas, no exponerlas
públicamente), no se las nombra, son exorcizadas en crípticos
versos que sólo pueden ser gritados con el cuerpo y nunca
cantados con la misma boca con la que mentimos constantemente.
A UN PERRO SE
LO CURA COMO SE CURA A UN PERRO Mientras Walter invade
nuestra fiesta, y retumba en mi cabeza, pienso en las deudas de
los redondos para con nosotros, pobres tontos, pobres diablos, patéticos
viajantes, pobres walters, que pudimos haber estado ahí,
y hoy ya no estar, pero la lejanía de ese fantasma o la falta
de interés no nos lleva a reclamar deudas (¿si nos
importara lo haríamos, o sólo bajaríamos la
cabeza un poco más?), en tanto, Patricio Rey devenido en
el Capitán Buscapina salda deudas, de la única forma
que sabe hacerlo, miserablemente, como nosotros (miserables y adorables,
desangelados en un parque de diversiones donde no podemos subirnos
a ningún juego, pero de donde tampoco queremos irnos) sentado
en bolas, watcheando la tele donde se matan el pincha y los canallas,
quién pretendió alguna vez que fuéramos distintos
en un recital de lo que somos en la cancha o en la plaza de mayo,
son las mismas banderas ondeando, los mimos cantos y gritos de descontento,
los mismos ticks revolucionarios, los mismos corazones.
Walter invade la
Tierra, y no hay actitudes con las cuales responder, pues el fiestero
Rey Garufa viaja solo y vaga con su corazón entre las manos,
sin hacer nada por nadie, es amo de resacas surfeando avalanchas,
él siempre supo esquivar el fardo con el que lo cargamos
y nosotros, sus queridos, supimos abrocharnos los cinturones, acomodarnos
en nuestros asientos para seguir en este viaje de destino incierto.
Nos conocemos y no podemos negar nuestra naturaleza, nuestro peor
enemigo, quién nos quiere matar, estamos fritos, y no hacemos
más que bailar un pogo mecanizado como el brazo de un asesino,
sin poder brillar por haber agotado nuestra estrella. Si hubiéramos
querido justicia deberíamos haberla reclamado con nuestras
propias manos, en lugar de sentarnos a ver qué hace nuestro
héroe, en el noticiero de las 6, es muy fácil endilgarle
la culpa a una cara más visible que la nuestra, o simplemente
contentarnos a cantar a gritos que sabemos que lo mató la
policía, quién hizo algo por Walter, sino ese grupo
reducido de quienes lo querían bien, y algún otro
interesado que clamó estar haciendo algo por él, cuando
sólo echaba el lazo sobre una buena oportunidad.
SOMOS TODOS REDONDITOS,
REDONDITOS DE RICOTA No recuerdo cómo
empezó la historia, cómo me enredé en este
lío, pero igual eso ya no importa, de todos modos los recuerdos
siempre nos mienten un poco, y nuestra desesperación por
llenar esos puntos suspensivos nos lleva a colocar lo mejor que
podemos imaginar en ese vacío, lo que va a cargar sobre las
espaldas de ese héroe nuestro que vino a salvar al mundo,
sólo un héroe "vivo" puede esquivar el fardo
y zafar, bah! en definitiva sólo quién fue nuestro
único héroe en este asunto, nosotros no escogimos
el reparto de papeles en esta farsa de acuerdos tácitos (pero
si nos acomodamos bien). El Indio siempre fue una víctima
culpable de serlo, nos pregunta desde ese escenario si somos un
público respetable, si podríamos llegar a beber el
vino que nosotros mismos envasamos para que sólo él
se embriague ¿acaso alguno de nosotros se atrevería
a salvarlo? aunque sea sólo por una noche, de ese infierno
encantador al cual el mismo se condenó, y no entendemos acerca
de permisividades, porque el público ricotero les permite
todo, les perdona todo, obras, river, el bondi tecnológico,
la contribución al asesinato impune de ese rock que tanto
amamos, creo que todos lo sabemos, ser ricotero es tener una banda
de sonido para esa farsa devenida en película clase-B que
es nuestro pasar sobre esta tierra, esa prisión que no nos
deja huir, ser ricotero es tener himnos para escupirle en la cara
a las negociaciones de las miserias que nos tocan soportar, tener
un fraseario de eslogans de la revolución, es una manera
más de huir, pero de huir sabiendo que lo estamos haciendo
de la manera que más nos gusta hacerlo, porque nos creemos
principiantes y como tales con una suerte especial, como un fuego
que no se enciende frotando palitos ni se apaga con tan solo soplar.
Igual ¿qué
más da si es de una forma o de otra? ¿acaso nos importa
que dicen las letras de las canciones? ¿acaso nos importa
algo más que poder bailarlas con un hueco en el lugar del
corazón? ¿Acaso nos
importa lo que el himno de Tangopolis nos dice al oído?
Será que
todo es mentira será que
nada es amor que al mundo nada
le importa yira, yira, yira...
| OPINIÓN
DE MUNDO REDONDO
Hablando
de ambivalencias, nos gustaría recordar algunas frases tuyas
Quiquito, que escribiste hace unos años cuando te encargaron
escribir el prólogo del libro Ñam Fri Frufi fali Frú.
Y estamos hablando de frases que lanzaste en 1992, cuando vos ya
no estabas subido al sulky. Para empezar:
"
Es que los Redondos son el acompañamiento musical de mi vida. Un niño soñando aventuras en los techos (GULP). Un
joven soñador caminando sin fósforos para quemar la
catedral (OKTUBRE). Un linyera moderno viajando sin rumbo en la
mesa de un bar (BAION). El doloroso proceso de congelamiento (BANG
BANG). Y ahora esta sopa que come un señor fruncido por el
tiempo sin
gloria, un abuelo
añorando fugacidades, un aristócrata de celofán
con lo poco que le entró en una maldita maleta...."
Ambivalencia. Quizás
Hector Fenoglio no debió usar esa palabra. O bien, vos Quique
no la escuchaste, porque tu perfecta inteligencia de hombre ignorante
la dejó pasar. Ahora resulta que el rock ya no es música,
el rock se secó. Ahora decís que no existe el rock
en la Argentina y que los Redondos son una banda que ha sobrevivido
20 años gracias a mentiras y narcisismos. Te recordamos otra
de tus frases:
"Por
esos cuatro días locos y porque en el rock soy de Boca sé
que los Redondos son la única leyenda del rock en los 80."
Parece irracional
escucharte hablar así de la banda que te hizo lugar y te
dejó vivir la vida como nunca antes lo habías hecho. Más irracional me parece que uses a tres monitos (por ustedes...
Oscar Cuervo, Héctor Fenoglio y Marcelo Campos) como títeres
de tu nefasto y pobre teatro, para llegar a la gente en una lastimosa
publicación que desde su mismo nombre adopta una postura
contestataria, rebelde, supuestamente transgresora y que no posee
objetivo alguno. Absurdo ¿no? Ahora te das el lujo de borrar con los codos lo que escribiste deleitoso
acerca del Indio:
"En
Argentina no hubo poetas del rock. En una nota de aquellas que armamos
en la revista Cerdos & Peces del 83 (PROCESO AL ROCK ARGENTINO)
Pettinato describía bien clarito la mediocridad de los rockers
nacionales: "Componen leyendo los diarios". El indio es
el único poeta que dió el rock en castellano. Poeta,
es decir, profeta de nuestro presente. Porque no sé que es
para vos un poeta, para mí es una condena, un tipo atravesado
por los dolores que la vida utiliza para hablar consigo misma...
Y no sé que decir de la voz misteriosa que sale de la guitarra
de Skay, porque la música nos habla sin palabras...."
Resulta cuanto menos
incomprensible leer hoy tus declaraciones en este pasquín
irrisorio, vomitando pestes y tratando de hundir tu desgastado cuchillo
en el costado de este monstruo tan grande que sólo siente
cosquillas ante tus embates.
Recordá que este monstruo somos nosotros: los verdaderos
redonditos, la gente que sigue al rey Patricio, los que nos alimentamos
de su música. La banda en sí hace su viaje, no nos
dirige el nuestro. No confundas. Si seguimos en este camino es porque
todavía tenemos intacta la capacidad de conmovernos, y porque
la música de Patricio Rey es un canal para transportar sentimientos
y es un medio único para conmovernos todos de la misma manera,
aún cuando nuestras experiencias de vida no tengan puntos
de comparación.
"El
miserable que esto escribe, elegido por los dioses del planeta Sirio
que siempre están en pedo alucinando todo lo que existe,
subía a ese escenario y compartía el elixir con Semilla,
el duende Willy, el más grande saxo de todos los tiempos,
con el Indio, Piojo, Walter, Fentori, el Topo, Sergio, Diego, alguna
vez el Grande realmente Grande y verdadero improvisador filósofo
y oracular Mufercho, Fargo, la única inigualable Momia Monona,
la fábrica de genios femeninos que fueron las Bay Biscuits.
Una insólita noche de palos y bronca junto con Miguel Abuelo,
el debut de un grupo absolutamente desconocido para mí en
aquel tiempo latoso que fue Sumo. La cantante de blues Celeste Carballo
que luego se transformó en una señora bolerona, la
feroz Krisha por los trapecios, el gran Gonzo y a punto estuvo Pettinato
de subirse si no fuera por la pica que había y ya nadie se
acuerda entre las dos grandes bandas (para mí Sumo no tenía
ni con qué empezar el partido)...."
¿Donde quedó
todo esto que has escrito?
Si lo escribiste
sólo porque la editorial AC te pagaba buena plata para que
puedas mantener tus adicciones, no te quejes. No critiques a la
banda porque llena sus arcas sin preocuparse de sus seguidores.
Ojalá a cualquiera de nosotros nos hubiese salido la vida
fácil, sin privaciones. Nos parece que estás sintiendo
la mordedura de la envidia, Quique. Por otro lado ¿qué
hacés en Chile? ¿Por qué no estás en
nuestras pampas?
"...
y que ahora no puedo parar de llorar al escribir este párrafo
porque nos electroshockearon, una filosa cuchilla separó
el aliento, una pesadilla se sumergió en la fiesta cuando
el mal del mundo nos vió y mi propia piel es testigo de esa
escisión."
Estos personajes,
Qique, Carlitos del Sur, etc... fueron quienes en un principio se
encargaron de llevar a los redondos a la fama, vistiendose el traje
de periodistas del rock: "Algo que nos ha ayudado
mucho es el apoyo de algunos periodistas. Somos como los mimados
de la prensa" (Indio Solari, julio de 1987,
reportaje de Claudio Kleiman en la revista Rock & Pop)
Ahora intentan morderles
la manzana y cambiar nuestro pensamiento mediante una revistita
realmente pobre. Hoy escriben en contra de Los Redondos por
motivos que no son los mismos que los nuestros, ya que el único
motivo nuestro es escucharlos, ir a sus recitales y seguir conmoviéndonos
siempre con ellos. Lo que hagan con la plata que ganan y con todas
sus miserias humanas a nosotros no nos importa. Lo que nos importa
es sabernos parte de este sentimiento, que estos mismos periodistas
pusieron ante nuestros ojos cuando los Redondos comenzaban a ser
los Redondos y ni siquiera los conocíamos. Cuando estos periodistas
también se hicieron parte de la pasión redonda.
Ya pasó mucho
desde el adiós, Quique, no conviene prolongar la agonía
porque más vas a sufrir.
"... en las puertas del recital
de los Redondos en Satisfaction cuando la pesadilla ya había
comenzado y una niña hermosa bajaba las escaleras con la
cara cortada, ese día que a Vera le apagaron un pucho en
la espalda, y a Bettina le metieron una mano en la concha y la policía
entró a la sala dando palos y el mundo se puso grosero. Ahí
nos abanadonó la gracia, quedamos solos con besos que huelen
a libros, sin camarines ni baños ni camionetas ni bares ni
consuelos."
Decía Patricio
Rey en 1979: "La
transferencia de la idea sólo es posible con la participación
en el acontecimiento. Lo único útil para comprender
es participar... Les aconsejo dejar su vocación periodística
en las boleterías para entrar y perder la forma humana de
la manera más adecuada."
Peto y Rulo - MUNDO
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