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REDONDITOS DE RICOTA: SOLOS Y DE NOCHE
REVISTA ROCK&SHOWS Número 2 (segunda edición) -
Editorial Rock N’ Shows. Diciembre de 1992.
LA HISTORIA - LA ENERGÍA - INDIO/SKAY - ENTRETELONES - EN VIVO - ESCENAS - WILLY CROOK - CONTROVERSIAS - INDIVIDUALMENTE - KING KONG STADIUM
A los lectores:
Después del primer
número de Rock N’ Shows Collection, sobre Guns n’ roses...
ahora Los Redonditos de Ricota. ¿Por qué? Como nosotros
hicimos esta publicación para los jóvenes y con profundo
respeto, nos interesó saber que era lo que ellos querían
para el segundo número. Decidimos hacer una encuesta y averiguarlo.
Entrevistamos a 3000 jóvenes
de entre 12 y 20 años, de ambos sexos en partes iguales y
de diferentes condiciones sociales, culturales, de colegios públicos
y privados y de diferentes zonas. Centro, Barrio Norte, Caballito,
Belgrano, Flores y Almagro. Sorpresa. Estos chicos se volcaron a
Los Redonditos de Ricota en forma mayoritaria y contundente. La decisión estaba
tomada, pero ahora venía lo más difícil. Comenzaron
a sonar las voces: -Los Redondos no reciben a la prensa, son difíciles...etc,
etc. Pero el pedido de los chicos era un mandato. Así decidimos no hacer caso al
“consejo de los conocedores” y nos lanzamos a la tarea de contactarnos
con el grupo...y lo logramos.
Una nueva sorpresa, nos encontramos
con un grupo humano maravilloso, cálido, afectivo y abierto,
con ideas muy claras. Las páginas que siguen tratan humildemente
de reflejar el resultado de largos y enriquecedores encuentros con
ellos para que ustedes saquen sus propias conclusiones y tengan
la verdadera capacidad de elegir.
Liliana Baldomir (Editora)
No se pintan la cara. No son rubios. No ponen
su figura dentro de la “caja boba”. Desde hace mucho tiempo, la intuición
genuina, les dijo que esto habría de suceder. Y fue nomás.
Los chicos querían
divertirse. No eran chicos del montón con pelotas de fútbol
bajo el brazo ni blondas “Rayito de sol” para jugar a la mamá.
Crecieron adolescentes con el firme objetivo de hacerle frente al
aburrimiento de aquella época que se extendía como
una enredadera sobre todo. Lo impuesto estaba muy lejos de sus locas
cabezas. Y por momentos, daba la impresión de que tenían
muy bien en claro qué era lo que querían no hacer,
anteponiéndose a lo que se “debía” hacer.
El
mundo, por entonces, había sido objeto del arrollador aporte
creativo del hippismo. El “Flower Power” apoyaba su irreverente
nariz contra la vidriera del poder. Sin embargo, en nuestro país,
las páginas de la nueva revolución se escribían
diferentes. Había aparecido como una inmensa sombra negra,
el triste Proceso de Reorganización Nacional.
Si
bien era cierto que, en un principio, las voces militares no retumbaban
tanto como lo habrían hecho después, todo lo oculto
y lo malo se sabían en silencio. Por lo tanto, algo podía
hacerse. Estos platenses alquilaron un sótano que les quedó
chico en poco tiempo y armaron la mudanza hacia un teatro que sostuviera
“La fiesta”. Por ese lugar pasaron un sinnúmero de músicos,
actrices, actores, mimos, que decoraban la escena generando así
una energía grupal integracionista. De todas maneras, divertirse
no significaba precisamente hacer las cosas mal. “Divertirse” necesitaba
tiempo, esfuerzo, trabajo en grupo y preparación. Las
fiestas se fueron haciendo cada vez más grandes y exigentes,
como así también la sociedad argentina se fue volviendo
cada vez más totalitaria.
Nace
un fuerte concepto de vocación entre los integrantes. Ya
no alcanzaba “celebrar” a solas. Ahora, tenían que celebrar
a la vida misma.
Tiempos
duros Guillermo,
hermano de Skay, estaba preparando una película, una de sus
diversiones preferidas y les dice a los chicos del grupo que compongan
la música. Lo hacen. Suena bien, fuerte. Pega. Varios de
los chicos juegan también a ser actores. Deciden encaminar
de una buena vez y para siempre el concepto ritual de los encuentros
platenses. Pero el ambiente en Buenos Aires está cada vez
más irrespirable. Arman “la fiesta” (ahora más popular)
y rajan. Algo así como un “toco y me voy”. No fue fácil
establecerse. Poly y Skay trabajaban en el campo, más exactamente
en el monte del Chaco Salteño. El Indio tenía su base
en Valeria del Mar. Sin embargo, Patricio Rey se hacía escuchar
a pesar de la distancia...
Este
es el origen mismo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. O
de Patricio Rey y sus Sachets vacíos. Patricio puso la
cara. Una cara que puede tener tantos y tantos perfiles como uno
lo prefiera. Puede vestir saco y corbata pero, al mirarle las manos,
se puede descubrir al demonio mismo. “No importa, me acerco igual
porque yo quiero. Vení, vamos a tomar un café”. Y
Los Redondos pusieron el envase. Lo rellenaron con ricota para placer
de quien quiera escucharlos. Hoy,
son miles. Las bandas saben muy bien de qué se trata.
Primeros
pasos El
primer disco editado por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
aparece por el año 1984 y es grabado en el estudio de Lito
Vitale. “Gulp!”, primera producción independiente de la banda,
está prácticamente financiado por los ahorros de cuánto
recital convocó Patricio y “ayudado” por los músicos
amigos ligados al grupo. La primera tirada del disco se agotó
en cuestión de días.
1985
trajo para Los Redondos el pasaporte hacia la popularidad. Con un
álbum en la calle, enfrentan el alquiler del Teatro Astros
pero, días antes del concierto, Valeria Lynch agrega fechas
y Los Redonditos quedan afuera.
Llega
Cemento y Gulp es presentado oficialmente. Obviamente, los recintos
son cada vez mas chicos. O las bandas son cada vez más numerosas.
Si Cemento quedó un poco ajustado, probarían con Palladium.
Como era de esperar, la convocatoria del grupo fue lo suficientemente
numerosa como para que este lugar también quedara en vías
de “reducción”. La
última fecha: 28 de diciembre. También era de esperar...
Cambios En
mayo de 1986, otro Palladium. Ya presentan material del que sería
el segundo disco: “Octubre” grabado en los Estudios Panda.
Daniel
Melero que tocaba por entonces en “Los Encargados” (uno de los primeros
grupos tecno nacionales) y Claudio Cornelio de Don Cornelio y la
Zona, los acompañan como músicos invitados. Siguen
más Palladium y Parakulturales.
En
1987 Los Redondos cambian integrantes. Piojo Ábalos rota
por Walter Sidotti (ex_baterista de Los Argentinos) y Fargo D´Aviero
deja colgada la guitarra. No ingresa ningún otro violero.
Con Skay es suficiente.
La
piedra fundamental para comenzar a grabar el tercer LP ya está
colocada. Tienen suficiente material y se lanzan con “Vencedores
vencidos”, “Todo preso es político”, “Todo un palo”, “Vamos
las bandas”, en los estudios Panda nuevamente.
“Un
baion para el ojo idiota” vería irónicamente la luz. Otra vez los Palladium, los Fénix de Flores... Y el viejo y querido Bambalinas de San Telmo.
Dulces ocasiones de ricota para el recuerdo...
¡Estás
liquidado! El
primer semestre de 1989 tuvo a Los Redondos prácticamente
enclaustrados en los Estudios Del Cielito con la preparación
y concreción del cuarto álbum. Así se preparaba
¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado! “...las balas
traen mala suerte. No era así como nosotros te queríamos.
Ha sido una noche muy larga. ¡Mejorá esa cara por favor,
danos esa ventaja...”
Pero
las bandas, mejorando y mejorando sus caras, poco podrían
hacer más que sentarse a esperar que, algún día,
uno de esos lugares espaciosos abrieran sus puertas a Los Redondos.
El
2 de diciembre de 1989, finalmente, Los Redonditos de Ricota hacen
su aparición en el cuestionado Obras Sanitarias (“Meca del
Rock”). Los vientos de tormenta comenzaron a hacerse sentir cuando
Carlos Polimeni, periodista del diario Sur, abrió el primer
fuego en la batalla. Obviamente, el Indio Solari no se quedó
callado y replicó duramente desde el escenario la actitud
del escriba en cuestión. Allí mismo se hicieron oír
las voces de los detractores y de los seguidores. Todos, absolutamente
todos ingresaron a la contienda. Salvo Los Redondos mismos que dejaron
“hacer” a los conflictivos periodistas. Planeando anticipadamente
un nuevo festival (ésta vez se haría al aire libre),
Patricio Rey convocó a sus seguidores al campo de hockey
de Obras Sanitarias. Ese día comenzaron los problemas más
importantes en materia de seguridad. Pudo verse a un Solari realmente
enojado, ya que los espectadores poco hacían para que el
descontrol se encausara de nuevo hacia lo que en un principio había
sido la consigna: festejar. Las cosas pasaron a mayores cuando un
grupo de exaltados decidió tomar por asalto un puesto de
bebidas. Como resultado, el club decidió confiscar la recaudación
del espectáculo hasta tanto no se pagaran los daños
ocasionados a las instalaciones. En agosto de ese mismo año,
Los Redondos tocaron nuevamente en Obras, tranquilizando los ánimos
de los dirigentes del club... Y de las bandas.
Lo
que fue Un
día ensombrecido por la muerte llegaría con el invierno.
En
un operativo de control del espectáculo en la parte externa,
por parte de efectivos de la comisaría 35ª. Walter Bulacio
fue detenido sobre la calle Libertador. Cinco días después
moría en un Sanatorio de la Capital Federal. El certificado
de la defunción decía “muerte por aneurisma”.
Mucho
se ha escrito sobre este episodio. Poco se hablaba sobre las fallas
del sistema y los intereses en juego existentes. Políticos,
sociólogos, psicólogos, todos vertían su opinión.
La prensa también usaba una nueva noticia impactante.
Sin
embargo, lo más importante de destacar son las fallas del
sistema y la lucha por su corrección. Ahora las cosas son
distintas y aunque seguramente que la gente no cambió, el
marco jurídico es diferente y por lo tanto es una mejora
del sistema de vida en este aspecto. Igualmente es un hecho que
quedó íntimamente ligado a la historia de este grupo
de personas que decidieron hacer rock como su vida. Una de estas
historias tristes que no se deberían repetir.
Moscas
y sopas Esperando...
“La mosca y la sopa” trajo consigo un resumen total de los trabajos
anteriores de Los Redondos. La guitarra de Skay, el saxo de Dawi,
la batería de Sidotti, el bajo marcador de Bucciarelli. Y
la voz... Solari haciendo malabares de cuerdas propias preparadas
para cantar. “La mosca...” demandaría un intenso set de grabaciones
en el estudio Del Cielito y tendría a Lito Vitale como invitado
a sentarse a los teclados. La presentación oficial del nuevo
álbum se produjo en un inmenso hangar llamado Autopista Center
y que anteriormente fue usado como centro de exposiciones y cierres
de campañas políticas. Tres funciones con lleno total,
pese al calor.
Volvieron
a Obras, volverán a cualquier gran lugar que les abra la
puerta. Ah, la puerta de “Los Redonditos de abajo”, está
abierta desde hace mucho, mucho tiempo...
LA ENERGIA Comunicándose con Patricio Rey En
una de esas comunicaciones energéticas, propias de un estado
dinámico de la dimensión creativa, pudimos interpretar
los conceptos principales de Patricio que rigieron la vida del grupo
durante 17 años y que, seguramente lo harán por muchos
más.
Nos
planteamos diferentes preguntas a nosotros mismos. Obtuvimos diferentes
respuestas. Todo en un marco de poder interpretar los principios
rectores del grupo.
Cuando
pretendemos hablar de esta música es imposible alejarse de
la esencia misma del rock. El rock tiene sus orígenes en
el blues y, heredó de él el espíritu contestatario.
En un momento en que la sociedad estaba superestructurada, los adolescentes
de la época marcaron un nuevo rumbo por medio de la música
expresando de este modo, su sentido sincero de diversión
y de sus desconformidades.
Sin
embargo, para que esto no sea llevado a un estado anárquico,
debe existir un orden. En ese sentido es conveniente usar el ejemplo
del Universo, que muy pocas veces se lo tiene presente.
En
el Universo, todo está en continuo movimiento y en planos
dinámicos, es decir, no está estructurado. Pero, al
mismo tiempo, existe un armónico y perfecto orden, rector
de la vida misma.
En
el universo del rock sucede lo mismo. Hubo una generación
que apareció cansada desde el vamos, de soportar estructuraciones
hipócritas por parte de una sociedad en decadencia, de los
verdaderos valores espirituales del hombre y, por eso, comienza
a liberar sus propias fuerzas energéticas. De esta misma
vibración surge la dimensión creativa de una expresión
musical que conmueve al mundo. Pero no fue suficiente. El propio
“sistema de vida” se encargó poco a poco de ir ganando posiciones
en un marco de fabricación de ídolos, con el único
objetivo de administrar monopólicamente los gustos, características
e ideales de aquellos que comenzaron a sentirse identificados con
esta expresión musical que les proponía un estado
de libertad más pleno y verdadero. Las adicciones sociales,
desde el alcoholismo hasta el consumismo, de estos días y
el terrorífico avance de la drogadependencia fueron también
instrumentos utilizados por el sistema para frenar ese avance vertiginoso
del desarrollo individual e integracionista de la libertad. Esto,
sin duda, se ha dejado traslucir en la música y fueron muy
pocos los que han podido escapar a esta situación.
La
creación de ídolos “Si
la gente necesita lo bueno y lo provechoso y lo clarificador, dejad
que ellos lo busquen; que ellos lo descubran por sí mismos”.(Wilhelm Reich)
Seguramente,
basado en este concepto de Reich, Patricio y su grupo pudieron crear
un estilo de vida, que permitiera a sus muchachos realizarse dentro
de la música de rock sin necesidad de caer dentro de las
trampas que propone el sistema.
Pese
a su poca estructuración, los chicos de Patricio lograron
establecer un orden y estilo de vida que les permitió desarrollar
su trabajo artístico en un contexto más protegido
y adecuado para el pleno desarrollo de sus individualidades.
Los
principios desarrollados por Rey, aunque a veces de una manera social
non-sancta, prendieron fuertemente entre los seguidores de esta
masa energética que, gusten o no sus actitudes, suena como
la banda más popular de este país aún para
aquellos niños que recién comienzan su adolescencia.
La
actitud contestataria de Los Redonditos que componen la banda musical,
relacionada con la no presencia televisiva y otras herramientas
de la “mercadotecnia”, van mucho más allá de una mera
pose artística o una manera diferente de vender. El punto
es la actitud de hombres frente a la vida, que han desarrollado
prolijamente la “verdadera capacidad de elegir”, razón de
ser del hombre en este planeta.
El
respeto de sus seguidores frente a esta actitud, se ve demostrado
en el clima interno de cada show. De este tema también se
ha hablado poco y nada porque, sin duda, para aquellos que no solamente
son parte del sistema sino que también contribuyen a dirigirlo,
resulta mucho más interesante lo que ocurre afuera del espectáculo
que lo de adentro. Sin embargo, la condición energética
de Patricio Rey permite el continuo y progresivo camino de la superación
y el salto de vallas que va colocando la vida, o mejor dicho, la
cantidad de vivos que se aferran a un sistema cuyo principal cáncer
es la corrupción del alma.
“Esto no quiere decir que este nuevo líder
menospreciará a la gente, o que él no deseará
la aprobación pública. Si ha de cumplir su función
seguirá siendo humano hasta el fin. Pero, sabiendo por qué
la gente confiere honores a las víctimas de su adoración,
eludirá silenciosamente esta trampa como un buen educador
evita ciertas acciones si sabe que éstas no le servirán
a su propósito último de ayudar a los adolescentes
bajo determinadas condiciones”. (Wilhelm
Reich)
INDIO-SKAY Un dúo para componer ¿Cómo se gestan las canciones? ¿De
dónde y en qué momento sale la creatividad? Preguntas
y más preguntas sobre un dúo compositor que tiene
la característica de tener una gran plasticidad y variabilidad
de temas. Los estados de ánimo de las personas y la vida
misma, han sido para el dueto una fuente inagotable de información
que luego se encargan de transformarla en canciones que público
de diferentes edades, condiciones sociales y culturales admiran
y entonan al ritmo de las bandas.
La
historia nace en la niñez. La afinidad de caracteres, el
repartirse la vida, los primeros pasos de la adolescencia, las tentaciones
compartidas, la integración, la diversión, las penas
no resueltas, la profesión. Son cosas muy fuertes en la vida
de dos personas que, en un determinado tiempo y espacio, llegan
a fundirse en una sola.
Respetando
las individualidades pero, sumergiéndose profundamente en
la dimensión creativa bajo un mismo terreno energético.
Así se empieza a componer. Primero nace la música.
De las tantas “zapadas” de Skay con su viola comienza a gestarse
una onda expansiva que contagia al Indio y lo lleva a tararear en
su más explícito idioma marciano. Otras veces, en
ese mismo idioma es el Indio, quien marca los primeros compases.
Mientras Skay desarrolla las vibraciones energéticas que
luego transformará en ritmos y melodías, el Indio
se retira a sus aposentos para sumergirse en el mar de la lengua
y la poesía.
Trabajo
y mucho trabajo. Alegrías y varias “mufas” por el tema no
resuelto. Comienza una nueva historia. El dueto se embarazó
y queda por desarrollar el camino para parir. Un punto álgido,
difícil, la presentación a la “familia”. Hay que mostrárselo
a los otros integrantes de la banda. ¿Servirá? ¿Quedará
en el camino justo ahora que nos empezaba a gustar?
Todas
las inquietudes, las ansiedades y la diversión de elegir
lo que estamos haciendo. Una vez que se lo presentan a los otros
músicos comienza a trabajarse el tema. La etapa de los solos,
las sugerencias, las intuiciones y las costumbres incorregibles
de los intérpretes, dando esa característica que hace
que cuando uno las escucha resulten inconfundibles.
Todo
un proceso, todo un trabajo signado por el sacrificio y la dedicación.
¿El secreto? El amor que se le pone a lo que se hace. La
profesionalidad y el contexto de respeto ambiental que guía
cada propuesta musical. Para Skay quedaron atrás los años
de resolver como volcar toda esa vorágine de sonidos que
aparecían justamente en el momento de más quietud
de la actividad mental.
El
mismo espíritu se encargó de resolverlo y buscar una
serie de mecanismos “caseros” para llevar el conjunto de sonidos
hasta una pieza musical. Para el Indio también quedaron
atrás la serie de confrontaciones con su propia mente para
poder expresar libremente las verdades emanaciones lingüísticas
que provienen de su espíritu.
Así
pasaron los años y el dueto creador sigue movilizando las
energías de miles de personas a través de su frondoso
trabajo. Skay-Indio serán para muchos un valor de creación,
alegrías y diversión. Seguramente, para unos pocos
seguirán importando más sus declaraciones que su música.
A esos les decimos que se jodan.
El backstage Mucho
tiempo de que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota suban al escenario
de turno, todo debe estar invariablemente en su sitio. Organizar
la futura celebración no es tarea sencilla sabiendo que,
de antemano, Los Redondos son lo suficientemente estrictos como
para dejar las cosas libradas al azar.
Se
comienzan a bajar los equipos y varios de los chicos apostados en
la puerta, desde temprano, se ofrecen para ayudar en el armado.
Una vez adentro, la escena se convierte en un hervidero de personas
que suben y bajan del escenario transportando amplificadores, micrófonos,
“fierros” y parrillas de iluminación.
Mientras
tanto, en el backstage, los cinco Redonditos se reúnen para
ultimar los detalles del concierto. Semilla lustra su bajo Precission
el que, seguramente, será más viejo que los pibes
reunidos en la puerta. Skay piensa en voz alta cómo se
escuchará desde atrás la Fender. Walter, sentado
en el piso, compara la calidad de los palillos para el golpe efectivo.
A lo lejos puede verse al Indio repasando casi sin querer alguna
letra nueva mientras que Sergio bromea acerca del supuesto “empeño
de su saxo”. Faltan solamente cuatro horas para dar comienzo
al show y Poly, responsable del apuntalamiento de la banda, instruye
a los asistentes de escena.
Luego
de una extensa charla, se preparan para salir. Afuera, los miles
de asistentes claman por una llegada “Redonda". Y el ritual vuelve
a repetirse: Cada músico instalado en su lugar de combate. Patricio Rey confía en sus muchachos porque sabe que no le
van a fallar.
EN VIVO
Obras sí, Obras no: Estadio
Obras 1989 Seguramente
muy pocos podrán olvidar aquel Obras. El primero, la piedra
de la discordia. Por aquellos días mucho se había
dicho sobre la supuesta “vendida” redondita. Y ya nadie quedaría
al margen de la historia. Las revistas especializadas y los suplementos
compartieron un ir y venir de palabras que, mirando retrospectivamente,
habrían de quedar huecas antes de ser dichas o escritas.
Obras sí, Obras no. El Indio dijo que jamás. Pues
si fue “jamás”
¡A
la mierda con todo! Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tocaron.
Era
la primera vez que lo hacían para tanta gente junta (alrededor
de 4000 personas en dos días) y, obviamente, el hecho de
generar tanta convocatoria, no hizo más que apuntalar fieramente
el estricto sentido de rock que Los Redondos ofrendan a su música.
A las 22.30 en punto, el Indio largó cantando “Unos pocos
peligros sensatos” continuando con el repertorio de ¡Bang!
¡Bang! Estás liquidado!. Beilinson, Sidotti, Bucciarelli,
Dawi, tomaron sus posiciones estratégicas, esta vez más
cómodamente que en anteriores presentaciones, por la sencilla
razón de que había suficiente espacio. Un seguidor iluminaba a Skay en los momentos más
trascendentales de sus solos y el Indio, mientras tanto, bailaba
alrededor de su micrófono invitando también al baile
a los miles de redonditos que no dejaron ni por un instante de cantar
y de saltar a pesar del sofocante calor.
Los
dos bises de despedida fueron para “Todo un palo” y “Ella debe estar
tan linda”, temas pertenecientes a “Un baión para el ojo
idiota”. Eso
fue todo. El rock actuó sobre el escenario de Obras, a favor
o en contra sobrevivió a la absurda guerra del no. Las bandas,
sin embargo, se mantuvieron al margen de tanta historia conocida.
Estadio
Obras 1991
Separados
apenas por un sol que se cae, un chispazo donde aparece irremediablemente
el último segundo del día. Solos...y de noche. Como
tantas veces se los ha oído decir. Como siempre. Como si
fuera un designio inalterable. El año se nos iba pero,
inocentes los veintiocho si no creyeron que esta vez, nuevamente,
Patricio volvería a la carga sacando un as de la galera y
trayendo de la mano a los pequeños discípulos (gigantes
alumnos) de su mano.
De
a cien, de a miles, juntos en un solo grito, las queridas bandas
coparon la Libertador y adentro, “Todos “ fueron “Uno” esperando
impacientes un nuevo ruedo de Los Redondos. La obra de Rocambole
se inspiraba en el fondo de la escena como “moscas” y “sopas” de
figuras nocturnas.
A
punto, 10.30 horas, “Nene Nena” desangrándose en el saxo
inspiradísimo de Sergio Dawi. “Un pac man en el Savoy”, “Semen
up” ( a ésta altura del concierto, Patricio-se supo de fuentes
fidedignas-, recibió tras las tablas a Willy Crook indicándole
su entrada para la segunda parte. Como antes, dijo. Y tomó
nuevamente su lugar).
Pasión
de “Mi perro dinamita” y el pre-final con “Toxi Taxi” donde Solari
acrecentó aún más su imagen despoblada de mitos. El segundo infierno se vino a la carga con “Fusilados por la Cruz
Roja”. Las bandas volvieron a tronar y esto, ya es historia conocida.
A
Patricio Rey se lo vió caminando antes de que alguien pudiera
intentar dar un paso. Seguramente fue a preparar otra misa pagana
para asombrarnos de nuevo. Nos tiene acostumbrados y listos para
el encuentro... a solas. Y de noche.
Octubre
redondo: Centro Municipal de Exposiciones 1992
Octubre
para Los Redondos. Un octubre que se acerca desparramando los últimos
coletazos del año a diestra y siniestra. “No es raro que
todos comulguemos esta noche”. No señor, no es raro. Porque
esta comunión se viene repitiendo siempre que Patricio Rey
firme un contrato imaginario con las bandas. Figueroa Alcorta se
vió alcanzada por más de treinta mil personas que
ingresaron sin mayores inconvenientes y Los Redondos esperaron pacientemente
que el último espectador estuviera adentro. Pero, esas demoras,
se pueden disculpar cuando la ansiedad no apreta demasiado.
“Fuegos
de Octubre” abrió el set y ahí nomás apareció
el Skay que todos esperaban. Tras Skay, la voz inmensa de un Indio
Solari atornillado al escenario. Viene Semilla y su bajo preciso.
Sergio Dawi señala al cielo con su saxo. Walter
Sidotti no abandona el ritmo de sus parches. La perfecta comunión.
El intermedio y nuevamente a la carga. “Huir como un ladrón”
(el inédito de la noche), “Queso ruso” y “Nueva Roma”. “La
bestia Pop”, “Ñam fri frufi fali fru” del primer Gulp´.
Para el final, “Divina TV Fuhrer”, “Ya nadie va a escuchar tu remera”
y “Mi perro dinamita”. “Es
un sentimiento y no puedo parar”. Los Redondos son eso. Polémicas
aparte.
ESCENAS
Armando una fiesta con Poly Toda
la música. Todo el fervor. Toda la energía envolvente
de la presentación, transformándose en un continuo
“feedback” ya quedó atrás. La “fiesta” terminó.
Un descanso y cuando vuelvan las ganas y/o la oportunidad a prepararla
nuevamente.
Mientras
los músicos comienzan a prepararse convirtiendo a los ensayos
en un rito de sacrificio y diversión, una mujer, la “mujer”
del grupo, intensifica una silenciosa tarea de hormiga viajera proveyendo
las soluciones a todos los problemas y esa cuota de energía
pura, imprescindible, que debe nutrir a los varones de esa protección
necesaria en los momentos de las grandes decisiones y resoluciones.
La búsqueda del espacio. Seguir
escuchando la cantinela de los “buenos” productores que quieren
comprar el número artístico. Abrir los diarios y ver
la cantidad de centímiles gastados en lo que pasa fuera de
los shows y ningún comentario de lo que pasa dentro. Y seguir...seguir
y no cansarse nunca. El sonido, las luces, controles, etc. Adecuar
e integrar los gustos. Las entradas, la recaudación, el orden.
Poner en funcionamiento la estructura. Más de una quincena
de años haciendo lo mismo. Más de un productor con
solo el 10% del trabajo realizado por esta pequeña-gran negra
sería tapa de las revistas especializadas, previo pago del
chivo. Y esto es lo más sorprendente, a pesar del don de
mando, la enérgica dureza de sus planteos y el meticuloso
orden que le impone a sus tareas, su silencio es absoluto.
Pasar
desapercibida es una condición privilegiada de su contundente
personalidad. En
este marco “la negra poly” desarrolla su arduo trabajo. Encargar
las escenografías al torbellino Rocambole no es una actividad
fácil. La puesta en escena es otra de sus tareas preferidas. Rocambole, miembro permanente del séquito de Redonditos,
es un artista plástico cuya personalidad encastra perfectamente
en la dinámica a desarrollar para el armado de la fiesta.
Este
controvertido artista, encargado también del diseño
gráfico de todas las producciones discográficas, expresa
con la mano lo que el grupo hace con la música. En toda la
historia escenográfica del grupo se destacan
aquellos murales de fondo de escenario en Obras a modo de murales
expresionistas de Cuba. Marco ideal para el trabajo de luces encargado
a Nilo, cooperativa creada por los hermanos Horacio y Sergio Piñeiro
y José Oms. Espacios contratados para que toda la sabiduría
en la ingeniería de sonido por parte de Enrique García
pueda desarrollarse adecuadamente. Arriba del escenario, sonido
para los músicos, a cargo de Alejandro Goñi, el que
se come las caras largas cuando los músicos no se escuchan
bien.
Otro
trabajo duro y silencioso como el de los asistentes de escenario,
es cubierto por “Cacho” el soldado y Eduardo Herrera. Los incansables
colaboradores de siempre el tano Sosto, Claudio Quartero y el Vickingo
complementan un staff permanente del trabajo de armado de la fiesta.
Responsabilidad de Poly es conducir esta manga de creativos descarriados
y con ganas de divertirse. Tamaña fuerza hay que realizar,
se requiere de energías espirituales muy potentes, especialmente
para no idealizar ni ser idealizado.
La
realidad de las acciones cotidianas dejó atrás los
años de torbellino de armado de las fiestas, sin embargo,
continúas prevaleciendo ese encantador sentido de diversión
y regocijo por el trabajo elegido.
WILLY CROOK
Un invitado vitalicio Patricio
Rey y sus Redonditos de Ricota, hicieron de su grupo un verdadero
conglomerado de diferentes identidades musicales. Por sus filas
y en los mágicos comienzos, pasaron personajes que, más
tarde, escribirían la más vasta historia moderna del
rock.
Fue
así que nombres como Luca Prodan y Roberto Pettinato ingresaron
a Los Redondos para cubrir en un Festival de Gimnasia y Esgrima
de La Plata, el puesto que el Indio Solari había dejado vacante
solamente por esa noche. De la fusión de las dos bandas resultó
un magnífico e inolvidable repertorio que transitó
por “Mejor no hablar de ciertas cosas” (un cuasi-himno de Sumo)hasta
llegar a “Nene nena”, clásico imperdible de Los Redondos.
También
caminaron junto a Patricio: Rodolfo Gorosito y su mujer Laura Hutton,
un coro de voces femeninas (Las Bay Biscuits) integrado por Viviana
Tellas, Isabel de Sebastián y Fabiana Cantilo, el saxo de
Daniel Melingo, Gonzalo “Gonzo” Palacios, Horacio Fontova y tantos
músicos más. Pero hubo uno especial, Willy Crook.
Tenía
solamente diecisiete años cuando fue descubierto. Su saxo
por entonces lloraba y destilaba dolores imposibles de describir.
Willy se asemejaba más a un “descarriado cordero” que, a
un asentado integrante de la banda que ya se había enraizado
en el corazón mismo del rock popular. Este pequeño-gran
saxofonista destinó algún dolor de cabeza a esos “viejos
decrépitos” que lo atenazaban con sus “aburridos ensayos”
durante el tiempo que integró la banda.
Willy
siempre fue un chico mimado, tan necesitado de ese afecto que utilizó
en más de una ocasión para anotarlo en un marcador
propio. Y, finalmente, se cansó de los ensayos. El encierro
lo alteraba y necesitó de las tablas para aplacar tanta energía
acumulada. El show final para Crook fue en un Cemento repleto
hasta los límites. Se fue con Los Abuelos de la Nada y después
a España para probar suerte. Cada vez que regresa se
une a Los Redondos y no pide permiso. Porque es cierto que hace
lo que puede cuando su sobriedad se lo permite. Pertenece, indefectiblemente,
a un staff de Redondos inamovibles. Willy, el chico del saxo,
la semilla de maldad que germina en todos los rincones, se asocia
con Patricio y juntos se ríen del mundo. Siempre.
CONTROVERSIAS La prensa y sus guerras Los
Redondos no son de ninguna manera propiedad de las ideas alocadas
que pasan por la cabeza de quienes podemos escribir en algún
medio. Hay que poner las cosas en su lugar. El artista esta para
dignificar su trabajo arriba del escenario y no para ser juzgado
por sus declaraciones o su personalidad. A
veces desde el periodismo nos cuesta entender este tipo de cosas.
Amén
de ser menos redituable, exige un nivel de dedicación y conocimientos
más profundos, pero sobre todas las cosas una decisión
contundente a no participar ni ser utilizado por aquellos que comandan
el circo que produce el sistema de vida.
Poco
se ha escrito sobre la armonía musical de la banda, sobre
las cualidades y dotes de sus integrantes. Es extraño que
no haya críticas serias y profesionales hacia la expresión
musical. Tan extraño como la imagen de que el grupo no se
lleva bien con la prensa.
Nosotros
podemos puntualizar que esta es una guerra entre periodistas. Están
aquellos que decidieron idealizarlos y se han convertido en sus
propios enemigos, y aquellos que toquen lo que toquen serán
sus detractores vitalicios. Ambos grupos sólo escriben sobre
las declaraciones y personalidades de los integrantes, pero no de
su música.
En
este punto queremos dejar una reflexión de Wilhelm Reich
respecto al perfil de un nuevo líder:
"No complacerá para lograr la aprobación
pública. Se dará cuenta que tal aplauso, siendo cómodo
y agradable como es, dando el reconocimiento que parece dar, es
el primer paso seguro a la exinción de lo que él representa
y defiende. Por lo tanto, no tendrá que preocuparse, o hasta
tratará de evitar tanto como se pueda, lo que se llama reconocimiento
público. La pretensión de reconocimiento es por parte
del pionero, miedo a tener que quedarse solo, y, de parte de la
gente en general, es cobardía a pensar por sí mismos”.
INDIVIDUALMENTE
Los Redonditos de Ricota
Carlos Alberto "INDIO"
Solari |
Instrumento: |
Cuerdas
vocales |
Signo:
|
Capricornio |
Lugar de nacimiento:
|
Entre
Ríos |
Otras actividades:
|
Escritura,
pintura, hablar. |
Eduardo "Skay"
Beilinson |
Instrumento:
|
Guitarra
Gibson SG |
Equipo:
|
Marshall |
Signo:
|
Capricornio |
Lugar de nacimiento:
|
La
Plata |
Otras actividades:
|
Profesor
de truco. |
Semilla Bucciarelli |
Instrumento: |
Bajo |
Marca:
|
Fender-Precission |
Equipo:
|
Gallien-Krueguer |
Signo:
|
Cáncer |
Lugar de nacimiento:
|
Villa
María, Provincia de Córdoba |
Otras actividades:
|
Pintura
y escultura |
|
Sergio Dawi |
Instrumento: |
Saxo
tenor |
Marca:
|
Selmer |
Signo:
|
Libra |
Lugar de nacimiento:
|
Se
cree que porteño aunque podemos estimar
que se reencarnó en la India. |
Otras actividades:
|
Collage,
acrobacia y zancos. |
Walter Sidotti |
Instrumento:
|
Batería |
Marca:
|
Batería
argentina Drum System. Tambor Pear. |
Signo:
|
Capricornio |
Lugar de nacimiento:
|
Caballito |
Otras actividades:
|
Fútbol,
pintor de paredes. |
Carmen "Poly"
Castro |
Instrumento:
|
Ingeniería
psíquica |
Signo:
|
Escorpio |
Lugar de nacimiento:
|
La
Plata |
Otras actividades: |
Fotografía,
dedicación en exclusiva al estudio
de campo en los bares. |
|
KING KONG STADIUM Crónica anunciada Hay
bandas de todos los colores. Bandas de todos los “escalones” sociales,
de todas las religiones, edades y clases. Bandas de mujeres, de
hombres y mixtas. Pero, cuando tocan Los Redondos, “Banda hay una
sola”.
La
entrada al remozado cine-teatro “El Palacio...” del barrio de Almagro
se produjo bajo un ambiente tranquilo. Y una vez adentro, los diferentes
climas se sucedían entre los claros-oscuros de la impaciencia.
Los
“carrozas” (viejos fans), se hacían ver completando un vestuario
“made in house” de remeras pintadas con leyendas y caras alusivas.
Los más jóvenes, también las lucían
orgullosos. Cuando los bandos se batían a duelo entre
cánticos y gritos, algo pasó.
El
espectáculo se abría dantesco ante la mirada desmedida
de miles de redondos entusiastas. Ellos saben que, como siempre
y en cualquier lugar, como un ritual atemporáneo, deben estar
preparados para aguantar la increíble fiesta que se les viene
encima.
Si
hubiera que hacer una descripción enteramente musical del
set de Patricio Rey, podría decirse que cada uno de los sonidos
que disparan desde el medio del escenario, pueden integrarse perfectamente
a los viejos tañidos del blues de Brooklyn. Un alma negra
que se desintegra en partículas de rocanrol.
Si
bien es cierto que la forma es eso: rock, mantiene vivo y vigente
el espíritu contestatario de los cincuenta. Sergio Dawi con
su saxo, logra sollozos de blues y de soul. Y los solos de Skay
Beilinson-tan particulares-apuntalan la base de los temas con riffs
clásicos e imperdibles. El sonido de Skay es tan sucio como
se lo necesite. Y es a veces tan claro y brillante que eriza la
piel. Así, con la fuerza de sus cuerdas, el acople a la voz
retorcida del Indio Solari es perfecto. La vida queda al descubierto
cada
vez que entona las letras
(en ciertas ocasiones difíciles de digerir dignamente) y
apuesta a cada instante al resto de aire que queda para gritar una
por una las partes finales de cada canción. Entre tanto,
un baterista se arremanga en la tarima. Walter Sidotti transpira
la camiseta con tanto y tanto ¡Dale que va! La descarga física
es increíble. Tanto es así, que ni siquiera aguanta
la musculosa y se la saca. Sidotti puede pasar a segundo plano cuando
pinta la ocasión y es el primero que se pone en la fila cuando
debe llevar el rito jugando en la A.
Semilla
Bucciarelli es uno de esos bajistas que tocan lo justo. Ni más
ni menos. Metronómicamente imprime notas en las cuatro cuerdas
de un bajo maestro. Como
en toda ceremonia, los pasos se suceden imperturbables. Diez minutos.
Un respiro. Un poco de aire y a escena nuevamente. Tres
bises: Las batutas se dirigen desde arriba y, en este caso, son
dos los maestros de la orquesta. Skay habla con el público.
El Indio habla en silencio con la banda. En resumidas cuentas, sigue
estando todo bien.
Vamos
a misa de la mano de Patricio Rey. Lo que sigue estando mal, son
los de siempre. Los que no terminan de asumir que el resto quiere
pasar la fiesta en paz. Y como no pueden entrar-cualquier espectáculo
es bueno-,luchan hasta los límites del delito para poder
hacerlo. Redondos para todo el mundo...
Los
temas de la noche:
- Divina TV Fuhrer
- Ya nadie va a escuchar
tu remera
- Mi perro dinamita
- Roto y mal parado
- Nene nena
- Todo preso es político
- Susanita
- Un Pacman en el
Savoy
- La parabellum del
buen psicópata
- Nueva Roma
- Salando las heridas
- La bestia pop
- Queso ruso
- Vamos las bandas
- Semen up
- Un poco de amor
francés
- Pura suerte
- Fusilados por la
Cruz Roja
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NOTA DE MUNDO
REDONDO: La crónica
de la revista finaliza con este último recital
redondo en el año 92. También hay un recorrido
por la discografía de la banda que no hemos incluído
en este especial por ser sobradamente tratado en la
sección Disco x Disco. |
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