LOS REDONDOS EN SAN CARLOS - SANTA FÉ
AGOSTO DE 1995

De esta miel no comen las hormigas.

 Mike Tyson terminaba de noquear, en el primer asalto, a su victima de turno, en su regreso al Boxeo, por una pantalla gigante de la disco LETOILE. Con esa misma explosion, Los Redonditos de Ricota, volvian a sacudir despues de ocho meses de silencio. Tanta euforia contenida, se manifestaba momentos despues con un pogo gigante. "Esta es tu hinchada que te sigue a todas partes y la que nunca te va a abandonar... los redon" gritaban las bandas, como queriendo demostrar lo obvio, al tiempo que acusaban a los plateistas de seguidores de Luis Miguel.

Hasta que las voces cambiaron de cancion. Con la 1 y 20 en los relojes, "El pibe de los astilleros" rompia la espera "ŋComo la estan pasando aca en San Carlos?", pregunto el Indio y, sin esperar respuesta, larga con "Un pacman en el savoy", tema que debio ser interrumpido por el mismo, al comprobar que se habia caido un joven de unas de las columnas de iluminacion, donde se habia subido para ver mejor.

No paso nada y empezaron de nuevo. Todos, publico y musicos, estaban de muy buen animo. Se podria decir que con dos repertorios distintos, uno cada noche, Los Redondos hicieron un "Grandes Exitos", algo siempre bienvenido y facil de acompaņar. No hubo puntos bajos. La energia del grupo parece renovarce con los aņos. Los arreglos y direccion musical de Skay Beilinson son sencillamente extraordinarios; el "Indio" Carlos Solari fue el nervio vital, "Semilla" fuerza y bajo, Walter Sidotti y Sergio Dawi, fieles exponentes de un estilo mitico y real. El sonido fue algo unico.

Los temas que la gente mejor recibio fueron: "Semen Up", "Superboca", "Pituca", "Nueva Roma", "Caņa seca y un membrillo", "Barbazul", "Vamos las bandas", durante el cual se desato la primera gran euforia, "Queso ruso", "Perro dinamita", "Ņan fi fruli", "Amor frances", y el ya himno "Ji Ji Ji". Fueron 25 canciones y mas de dos horas de la mejor musica que Los Redondos pudieron ofrecer en los ultimos aņos. La madrugada en San Carlos no daba para mas. Solo el peregrinar por sus calles de miles de chicos satisfechos y recordando esa estrofa que mejor ilustra lo vivido: "NO LO SOŅE Y SE OFRECIO MEJOR QUE NUNCA".

 

 Origen: Copiado del suplemento LA APLANADORA del diario EL EXPRESO.